Columna Diario Austral de Temuco
DROGAS: GOLPE BAJO A LA LIBERTAD
En Mayo del año 2000, con el apoyo inicial de 6 Municipalidades, se creó la Oficina de Fiscalización contra el Delito, FICED, de la que soy su Director Ejecutivo. Actualmente, la integran 26 Municipalidades de la IV, V, Metropolitana y IX Región.
Su función es asesorar gratuitamente a los vecinos mediante la recepción de información sobre graves delitos cometidos en contra de las personas y de narcotráfico, la que es remitida a las policías y a los tribunales para su investigación y la detención de los culpables.
Los antecedentes se reciben personalmente o a través de la línea 800 20 25 19. Se hace un seguimiento de los casos y se informa de su resultado. Adicionalmente, FICED trabaja en la prevención del consumo de drogas y tiene suscrito convenios con instituciones dedicadas a la rehabilitación de adictos.
Mi experiencia, luego de haber recibido más de 1.000 casos que involucran a 2.300 narcotraficantes, me permite afirmar que Chile experimenta un aumento alarmante en el consumo y tráfico de drogas, especialmente en los jóvenes, incluso en edad escolar.
Nuestra región también es víctima de este flagelo. Según la encuesta CONACE, el consumo de drogas entre los escolares, en los últimos 4 años, ha aumentado en un 125% en los hombres y un 167% en las mujeres. Un 19.7% de los hombres y un 14.9% de las mujeres escolares reconoce haber consumido droga alguna vez en su vida.
Ganarle la batalla a las drogas sólo es posible cuando se involucran en la prevención, denuncia y rehabilitación, las instituciones públicas, las policiales, los tribunales y, fundamentalmente, las organizaciones sociales, los profesores y los padres de familia.
La confianza y comunicación entre padres e hijos es decisiva. Escuchar a los jóvenes, explicarles el daño que hace la droga y fijarles un "rayado de cancha" sin ambigüedades, es clave para tener éxito en esta dura batalla. La meta debe ser que un niño, ante una oferta de droga, sea capaz, en forma libre y espontánea de rechazarla, porque tomó conciencia que consumirla atenta directamente en contra de su libertad.
Un adicto no es libre. La dependencia de las drogas le impide decidir por si mismo y tomar las mejores opciones sobre su futuro. El valor de la libertad es muy preciado por los jóvenes. Debemos inculcarles que se ejerce con responsabilidad y no vale la pena sacrificarla, en muchos casos de manera irreversible, por el gusto de probar drogas.
Tengo la convicción que estamos a tiempo para revertir la actual tendencia en el consumo de drogas si cada uno asume su tarea. Las instituciones públicas deben impulsar programas masivos de prevención basados en ideas claras, directas y de fácil comprensión por los jóvenes. Las autoridades judiciales y policiales aplicar todo el peso de la ley a los traficantes. Las organizaciones sociales incorporar a los jóvenes en sus actividades y ganar los espacios públicos, para que sean lugares de sana distracción y práctica del deporte. Los profesores, incluir en todas las asignaturas mensajes que destaquen el valor de ejercer la libertad responsablemente.
Finalmente, los padres, comprender que cada minuto de conversación con sus hijos es darle las mejores herramientas para que puedan decir: "SOY LIBRE SIN DROGAS".
ALBERTO ESPINA O. Senador |