Artículo Diario Austral de Temuco Lunes 28 de Julio de 2003
POR EL CORAZÓN DE LA ARAUCANÍA: SU AGRICULTURA
Nuevamente vemos como el Gobierno pretende perjudicar a nuestra agricultura tradicional mediante la presentación de un proyecto de ley que termina con las bandas e precio. Se dice que este mecanismo es un subsidio a los productores, por lo que debe corregirse para que Chile pueda ingresar a los mercados internacionales y competir lealmente.
Esto último no es verdad. En primer lugar porque las bandas de precio no son un subsidio sino que corresponde a un instrumento que busca estabilizar los precios de los diferentes productos agrícolas, de manera que cuando, fruto de las distorsiones que tiene el mercado internacional, bajen de un piso determinado o suban de un techo prefijado, los productores y los consumidores no se vean afectados directamente por esas radicales variaciones.
En segundo lugar, las distorsiones que deben corregirse para competir lealmente en los mercados internacionales son las establecidas por los Estados Unidos, Europa y muchos países latinoamericanos, que subsidian fuertemente su producción agrícola tradicional.
Esto es lo que el Gobierno no ha entendido. ¿Qué sacamos con tener una agricultura que año a año mejora sus rendimientos por hectárea, permitiendo que sus productos compitan con mayores ventajas, si es que nuestros socios comerciales subsidian directamente a sus agricultores para que puedan mantenerse en el negocio?
La producción chilena de avena, maíz, remolacha, raps, lupino, trigo, porotos y lentejas ha aumentado su rendimiento y se encuentra dentro de las más eficientes del mundo. Esto no se discute. Lo discutible es que deba enfrentar precios de competencia muy inferiores al costo de producción de los mismos, gracias al apoyo estatal que los gobiernos extranjeros hacen a sus propias agriculturas, mientras que nuestro Gobierno, les quiere quitar el único instrumento que les queda para darle mayor estabilidad a un rubro que debe luchar permanentemente contra los gigantes presupuestos de estos países.
Tanto es así que en Estados Unidos los agricultores reciben subsidios que ascienden a 18 mil millones de dólares al año, lo que es equivalente a todo el presupuesto público anual del país. Bajo estas condiciones es absolutamente imposible que la agricultura tradicional de nuestra Región subsista.
El Gobierno cree que los agricultores del sur del país, y en especial de nuestra Región, se oponen a la firma de tratados de libre comercio porque no podrían competir con los productores internacionales. Esto no es cierto. Lo único que exigen es que se les den las garantías para que puedan competir con lealtad y con reglas de juego claras y transparentes. Como esto es poco probable que ocurra, dado los enormes subsidios otorgados por estos países a su agricultura, es que nuestro productores agrícolas piden que a lo menos se mantengan las reglas de protección propias de una economía competitiva, por medio de las cuales puedan reducirse estas distorsiones.
Son temas como éste los que le permiten a los habitantes de la Araucanía saber qué parlamentarios defienden nuestra Región, la agricultura y su gente, y quiénes son los que olvidan fácilmente sus compromisos de campaña.
Tengan la seguridad de que los parlamentarios de Renovación Nacional de la zona no tenemos duda alguna. Nos jugaremos completamente por nuestra Región y su agricultura, rechazando un proyecto de ley que sólo beneficia a los productores extranjeros.
ALBERTO ESPINA O. SENADOR |