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Impuesto a los combustibles ¿hasta cuándo?


Columna Diario Austral

Domingo 30 de Abril de 2006

Impuesto a los combustibles ¿hasta cuándo?

 

El impuesto específico se creó con el objetivo de gravar el daño generado por la contaminación y destrucción de las vías, ya que así el Fisco obtenía recursos para hacer frente a la construcción y reparación de caminos y carreteras. Dicho impuesto se aplica tanto a las gasolinas como al diesel utilizado en los vehículos. La base del impuesto es el consumo, medido en metros cúbicos. Por su parte, la tasa de éste es fija y corresponde a 6 UTM el metro cúbico ($188 por litro) para las gasolinas y de 1,5 UTM el metro cúbico ($47 por litro) para el diesel.

 

La tasa del impuesto específico a las gasolinas era originalmente de 3 UTM el metro cúbico, la cual fue incrementándose hasta llegar a las 6 UTM a partir del 2001. Dado que el impuesto a las gasolinas se incrementó en 3 UTM el metro cúbico, con el fin de obtener recursos que serían destinados a mejorar las pensiones, parte las restantes 3 UTM del impuesto a las gasolinas y la tasa de 1,5 UTM de impuesto al petróleo diesel debieran seguir destinándose a la construcción de carreteras y a controlar la contaminación. Sin embargo, los procesos de concesión de carreteras, la utilización de fondos regionales para la reparación de vías, y el establecimiento de mayores restricciones en cuanto a la emisión y circulación de vehículos, debieran haber permitido una mayor liberalización de recursos que eran destinados con esos fines.

 

Dado que los consumidores pagan $188 por impuesto específico y $64 de IVA, el 43% del precio de las gasolinas corresponde a impuestos. En el caso del diesel, el 26% del precio corresponde a impuestos. De esta forma, las gasolinas están gravadas con una tasa equivalente a 4 veces la tasa del impuesto al petróleo diesel. Si el argumento para establecer este impuesto era la reparación de vías y reducir la contaminación, éste no se sustenta cuando se aplica una tasa mayor a un combustible utilizado por vehículos que generan un menor deterioro en las vías y producen menor contaminación.

 

El uso de muchos tipos de vehículos es por razones de trabajo, por lo que el encarecimiento de los combustibles afecta a las Mipyme, a los pequeños agricultores, a los transportistas, y en general a la clase media y a los más modestos de nuestro país.

En concreto, basta de seguir recaudando. Es hora de aliviar el bolsillo de los trabajadores. Y un camino para ello es eliminar, o al menos reducir, el impuesto específico a los combustibles.

 

Alberto Espina O.

Senador