Columna Diario Renacer Domingo 6 de Marzo de 2005
COSECHA AMARGA
Nuestros agricultores han terminado la cosecha de trigo. El esfuerzo, sacrificio y trabajo de 87.000 familias de agricultores, campesinos y pequeños productores, una vez más ha debido enfrentar una brutal competencia desleal, avalada por la desidia y abandono de las autoridades de Gobierno.
El precio del quintal de nuestro trigo sigue muy por debajo de lo que debería pagarse a los productores. El trigo argentino sube y sube y en Chile baja y baja.
Hay quienes sostienen que la cosecha chilena sería suficiente para abastecer todo el año y, por lo tanto, el mercado externo no importaría. Esto no es verdad. Se tendrá que importar trigo de todas maneras. Se presionó a Cotrisa para que no interviniera regulando los precios, a pesar que su misión es precisamente actuar como un poder comprador que evite la caída injustificada del precio del trigo. Con ello se dejó vía libre para que los molinos paguen lo menos posible ante la imposibilidad de los agricultores de guardar su trigo.
El verdadero culpable es el Gobierno, quien bajo el pretexto de que supuestamente no podría intervenir porque se trata de un asunto entre privados, no cumplió con su deber de regular el monopolio de facto que se produce en la compra del trigo.
El costo de este desastre lo pagan las 87.000 familias del campo, lo que se traduce en que en nuestra región habrá ingresos menores por más de 11 mil millones de pesos
En este año electoral, los agricultores tienen no sólo el derecho sino el deber de condicionar su respaldo político a la candidatura presidencial que en forma clara y definitiva garantice que en el próximo gobierno se les permitirá competir lealmente con sus productos y terminar con la verdadera "montaña rusa" de los últimos años, en que las subidas y bajadas de los precios no dependen de la eficiencia y la calidad, sino de los subsidios y trampas provenientes de países que se visten con el ropaje de una economía abierta, pero que en la realidad no respetan sus principios más elementales.
Alberto Espina O. Senador |