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LA DELINCUENCIA ENTRE LOS JOVENES


Columna Diario Renacer

Domingo 7 de Agosto de 2005

 

 

LA DELINCUENCIA ENTRE LOS JOVENES

 

A los jóvenes hay que darles afecto, educarlos, señalarles con claridad las reglas del juego que permitan una convivencia civilizada e estimular todas sus capacidades para innovar y transformarse en emprendedores.

 

Lejos estamos de lograrlo con las altísimas cifras que tiene la región de jóvenes que participa en delitos.

 

Mientras a nivel nacional el 16% de los delitos los cometen menores de 18 años, en la Araucanía llegamos al 22%. En los robos esta cifra se eleva casi al 50%, lo que está muy por sobre la media del país.

 

La nueva Ley de Responsabilidad Penal Juvenil es sin duda un instrumento extraordinariamente útil para educar, rehabilitar y reinsertar socialmente a los jóvenes que, por variadas causas, cometen delitos.

 

Este proyecto se engancha con la nueva ley que modifica todo el sistema de subvenciones que se otorga a las organizaciones privadas colaboradoras del Sename y cuya función esencial es darle protección a los niños que por su realidad familiar, la pobreza y el medio ambiente en que les toca desenvolverse, viven con un alto riesgo de caer en conductas delictuales.

 

Aquí radica la labor de prevención. En el fondo, detectar a tiempo cuales son los niños con alto riesgo y someterlos a todo un proceso de reinserción social, en lo posible trabajando junto a su familia.

 

Todas las medidas que se contemplan en la nueva ley de responsabilidad penal incluyen políticas intensas de educación y rehabilitación. Eso ocurre con la internación en régimen cerrado para quienes participan en los delitos más graves y también en los sistemas de régimen semi cerrado, libertad asistida especial, servicios en beneficio de la comunidad y reparación del daño causado.

 

Es artificial la polémica entre quienes se declaran partidarios de mano dura versus los que pretenden una total permisividad o impunidad. La verdad es que los jóvenes, cuando caen en las redes delictuales, necesitan de sanciones justas que se cumplan y también de una mano acogedora que les de la oportunidad de rehacer sus vidas.

 

 

Alberto Espina O.

Senador