Columna Diario Renacer Domingo 27 de Noviembre de 2005
PIÑERA Y SU SUPUESTO PECADO
La polémica sobre la condición de empresario de Sebastián Piñera, iniciada por la Directiva de la Democracia Cristiana y el Comando Socialista de Michelle Bachelet, deja en evidencia las contradicciones y el doble estándar de estos últimos.
Se ataca a Sebastián Piñera por ser empresario y postular a la Presidencia de la República, precisamente cuando su adhesión ciudadana aumenta al punto de disputar estrechamente con Michelle Bachelet el resultado final de una segunda vuelta.
Este mismo diario, hace algunas semanas, publicó una encuesta de una prestigiosa Universidad, en la que Piñera superaba en la región a los demás candidatos.
Es obvio que el ataque a Piñera es producto de su apoyo popular. Sin embargo, les salió "el tiro por la culata", ya que la gente percibió de inmediato la grave contradicción del Comando Socialista de Michelle Bachelet.
El Presidente Lagos señala que el éxito de su Gobierno se basaría en los Tratados de Libre Comercio, ya que les abriría las puertas a los empresarios para exportar sus productos a grandes mercados aumentando sus ventas, lo que permitiría contratar más mano de obra, disminuir la cesantía y alcanzar un mayor bienestar ciudadano.
Mientras Lagos dice que los empresarios son finalmente los que pueden generar más progreso ¿cómo se justifica el ataque Socialista a Piñera por ser precisamente un empresario exitoso, que genera más de 50 mil puestos de trabajo?
Los Dirigentes Socialistas alababan a Piñera, destacaban su capacidad de emprendimiento, jamás cuestionaron sus actividades, hasta que se dieron cuenta que podía ser el próximo Presidente. De la noche a la mañana Piñera se transformó en un demonio y es víctima de todo tipo de descalificaciones que recuerdan la brutal campaña que se hizo en contra de Ricardo Lagos en la época del plebiscito.
Con esta polémica Piñera ha ganado. La gente valora su liderazgo, su independencia frente a los poderes económicos y confía en que su capacidad empresarial, volcada al servicio público, le permitirá hacer un gran Gobierno en beneficio de los chilenos.
Si para Michelle Bachelet y su comando ser empresario es un pecado, para los chilenos es garantía de un buen Gobierno.
Alberto Espina O. Senador |