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QUIEN DEBE GOBERNAR CHILE


Columna Diario Renacer

Domingo 25 de Diciembre de 2005

 

 

QUIEN DEBE GOBERNAR CHILE

 

En primer lugar, les deseo sinceramente que tengan una Feliz Navidad junto a sus familias y un gran año 2006 en el que se cumplan sus sueños y proyectos.

 

Parte importante de los sueños y proyectos de cada familia y de la comunidad de la Araucanía, están ligados al futuro gobierno.

 

Chile es un país presidencialista, en donde el Gobierno tiene un enorme poder y, por lo tanto, dispone de las atribuciones y herramientas para marcar el destino que tendremos en los próximos años. Por eso la elección del próximo Presidente tiene una enorme importancia.

 

Los ciudadanos deberemos elegir entre dos visiones de la sociedad. Ambas legítimas pero muy distintas.

 

Sebastián Piñera lidera un proyecto basado en los principios del humanismo cristiano, en donde el derecho a la vida, la dignidad y la libertad de los hombres, el fortalecimiento de la familia, la capacidad de emprender y la solidaridad social, son valores que siempre deben prevalecer en las políticas públicas.

 

Michelle Bachelet encabeza un proyecto de izquierda, basado en el relativismo valórico y en donde el Estado se arroga el derecho a entrometerse e intervenir en todos los ámbitos del quehacer ciudadano. El Estado está siempre por sobre las personas.

 

Pero también, claramente está en juego la capacidad y el liderazgo que debe tener el futuro presidente.

 

¿Quien tiene los mejores atributos para conducir el país, tomar decisiones complejas y lograr dar un saldo hacia el futuro que nos permita derrotar la pobreza y las desigualdades sociales y económicas que se han aumentado y profundizado durante los últimos tres gobiernos de la Concertación?

 

La gran fortaleza de Sebastián Piñera es precisamente su liderazgo para encabezar una nueva mayoría que represente los valores y principios del humanismo cristiano y permita resolver derechamente los problemas sociales pendientes y que son, no sólo un deber político, sino lo que es más importante, un deber moral enfrentar a fondo para vivir en una sociedad más libre y justa.

 

 

Alberto Espina O.

Senador