Sesión 16ª, en miércoles 30 de abril de 2008
REGULACIÓN DE TENENCIA Y DE EXTRAVÍO DE EQUIPOS Y TARJETAS DE TELEFONÍA MÓVIL
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Proyecto de ley, en segundo trámite constitucional, que regula la tenencia y el extravío de equipos y tarjetas de telefonía móvil, con el objeto de prevenir su uso en hechos delictivos, con informe de la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones.
--Los antecedentes sobre el proyecto (4523-15) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de ley:
En segundo trámite, sesión 3ª, en 14 de marzo de 2007.
Informe de Comisión:
Transportes y Telecomunicaciones, sesión 5ª, en 1° de abril de 2008.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el señor Secretario.
El señor HOFFMANN (Secretario General).- El proyecto, con miras a su objetivo principal, establece que las empresas concesionarias de servicio público telefónico móvil deberán mantener un registro actualizado de las personas a las que se lo presten. Igual obligación recaerá en aquel que comercialice tales artículos.
La Comisión discutió el proyecto solamente en general y le prestó su aprobación por tres votos a favor (Honorables señores Cantero, Girardi y Pizarro) y uno en contra (Senadora señora Matthei), en los mismos términos en que lo despachó la Cámara de Diputados.
El texto de la iniciativa se consigna en el informe.
Finalmente, cabe destacar que los incisos primero y segundo del artículo 225, contenidos en el artículo 1º del proyecto, y el inciso segundo del artículo 24 quáter que se introduce mediante el artículo 2º, tienen el carácter de normas orgánicas constitucionales, por lo que requieren 21 votos para su aprobación.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- En discusión general.
Debo consignar que en la Sala no se encuentra presente el número de Senadores necesarios para lograr el quórum mencionado y que se podría pedir segunda discusión.
La señora MATTHEI.-¿Pero se puede intervenir en esta oportunidad, señor Presidente?
El señor HOFFMANN (Secretario General).- Se puede llevar a cabo la primera discusión, mas es poco probable que se alcance a emitir un pronunciamiento.
El señor NOVOA.- Que se inicie el debate ahora y se vote en la próxima sesión, señor Presidente.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Ello es factible.
La señora MATTHEI.- ¿Me permite, señor Presidente?
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Su Señoría puede usar de la palabra, en todo caso, en la que sería la primera discusión.
La señora MATTHEI.- Señor Presidente, el proyecto parece superbonito. La idea es registrar todos los celulares de prepago, que nadie sabe a quién corresponden, para que, si son utilizados en algún delito, se pueda saber quién es el dueño. ¡Superbonito!
La cuestión radica en que esa medida es lo más inútil que puede haber.
En primer lugar, el proyecto implica que serán bloqueados los celulares de prepago que no se registren bajo el nombre y rol único tributario del dueño.
Segundo, no sé quién podría suponer que los delincuentes van a inscribir sus celulares.
Entonces, sucederá lo mismo que pasa hoy día con las tarjetas de crédito y los cheques: los roban y los usan altiro. ¡Y listo!
Con esto, en efecto, se va a generar un mercado mucho más perfecto de aparatos robados: los usarán para cometer el delito y, después, los abandonarán.
¿De qué va a servir que mandemos a toda la gente honesta a inscribir sus teléfonos celulares?
Al preguntar si ello también deberían hacerlo los turistas que dispongan de celulares con roaming que funcionen en Chile, me dijeron que no.
Lo que van a hacer los delincuentes es robar aparatos en Bolivia, en Perú, en Argentina, a fin de venderlos aquí, en el mercado secundario, para cometer delitos.
Estos son los típicos proyectos de ley que parecen superrazonables, superbonitos -el razonamiento es: “Vamos a inscribir todos los celulares para que no puedan utilizarlos en delitos”-, pero que lo único que terminan haciendo es imponer cargas.
Por mi parte, no sé adónde tendrían que ir a inscribir sus teléfonos la gente que vive allá arriba, en Coirón. Porque estas iniciativas legales suponen que todos habitan en Santiago. En la Región que represento hay personas que viven en lugares superapartados y que, por cierto, no usan sus celulares para cometer un delito.
Y quienes sí los utilizan para ese fin se las van a arreglar igual. Con la rentabilidad del negocio de la droga, imagino que van a poder comprar o arrendar celulares robados, o traerlos desde Argentina, Perú, Bolivia o cualquier otro lado, sin ningún problema.
Me opuse a este proyecto de ley, señor Presidente, porque lo encuentro absurdo. No va a funcionar. Y lo único que puede llegar a hacer es ponerle trabas a la gente honesta.
He dicho.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Novoa.
El señor NOVOA.- Señor Presidente, adhiero plenamente a los conceptos que ha expresado la Senadora señora Matthei. Para no repetir, quiero agregar solo dos antecedentes.
En primer lugar, desde el punto de vista de los avances técnicos, el texto va a quedar obsoleto pasado mañana, si no lo está ya.
El señor ÁVILA.- Así es.
El señor NOVOA.- Cabe recordar que existe la comunicación vía Internet. Uno puede tener números telefónicos a través de Skype, de lo cual no queda registro alguno. Y el crimen organizado puede perfectamente emplear teléfonos satelitales, que tampoco tienen registro. Por lo tanto, creo que el objetivo que se persigue es ilusorio.
Y lo segundo que me preocupa es el grado de control que se puede ejercer sobre la vida de las personas. Porque la medida considerada con relación al teléfono celular o las tarjetas de prepago obedece a que hoy día existe la capacidad de mantener un registro de las llamadas que uno realiza. Entonces, todos los chilenos vamos a estar sujetos a la posibilidad de que nuestra vida privada sea sometida a una especie de escrutinio permanente por el Estado. Bastaría cruzar las llamadas telefónicas, los datos de Impuestos Internos, las atenciones médicas de la ISAPRE o de FONASA, para que, muy fácilmente, se pudiera tener una descripción de la persona, de sus actividades y de su privacidad.
A mí me parece que los controles pueden ser adecuados y que el combate al crimen es fundamental, pero no podemos sacrificar la intimidad, la libertad, para tratar de obtener un bien que, por cierto, todos estimamos, cual es el éxito en esa lucha.
A mi juicio, el proyecto es ineficaz y, además, nos acerca peligrosamente a una sociedad en que el Estado tenga un control absoluto de lo que hacen las personas.
Gracias.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Vásquez.
El señor VÁSQUEZ.- Señor Presidente, por el ejercicio profesional, recuerdo que ya hace muchos años se recibían llamadas anónimas, y si bien las empresas telefónicas tenían la información, no había cómo aclarar las amenazas o expresiones inconvenientes. De hecho, los tribunales de justicia incluso rechazaban los recursos de protección que se interponían para conocer quién estaba molestando, amenazando o actuando en forma indebida a través del aparato.
Hoy día eso terminó respecto del teléfono fijo: se sabe -o puede saberse- perfectamente bien desde qué número se llama. Y, además, las compañías tienen un registro público, informado a través de la web, en el que consta quién es el propietario del teléfono y, por lo tanto, desde qué domicilio se efectúa la llamada.
En lo personal, concuerdo con los Senadores señora Matthei y señor Novoa en que, posiblemente, el objetivo que se persigue en el proyecto se puede burlar con facilidad, sobre todo por el crimen organizado. Sin embargo, por el contrario, estimo necesario y conveniente que el destinatario de la llamada telefónica pueda conocer quién lo llamó. Porque, tal como hay libertad para llamar, tiene el derecho de saber quién lo hizo.
En consecuencia, desde ese punto de vista, creo que sería útil y conveniente establecer un registro público de los teléfonos -en un período largo, quizá, y facilitando más el acceso a que se ha hecho referencia-, con el fin, precisamente, de que se sepa quién llama.
Esa es mi opinión y por eso voy a votar a favor, naturalmente que reservándome el derecho de formular indicaciones.
Sin perjuicio de ello, con la venia de la Mesa, otorgo con mucho gusto una interrupción a la Honorable señora Matthei.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra la señora Senadora.
La señora MATTHEI.- Señor Presidente, la verdad es que si se recibe una llamada de una persona que se conoce, el número va a resultar familiar, porque se puede ligar a un nombre. Y si la llamada proviene de alguien a quien no se conoce, igual va a aparecer en la pantalla el número desde el cual se realiza. Así que no se requiere del proyecto de ley para saber quién está llamando.
El número de teléfono solo no aparece cuando alguien ha pedido explícitamente que se mantenga en reserva el suyo. Y eso se va a poder seguir haciendo de todos modos.
Por consiguiente, quisiera enfatizar que no es necesario votar a favor de la iniciativa para conseguir el objetivo que se plantea. Al contrario, de aprobarse, ella va a causar un tremendo problema a mucha gente modesta que depende de su celular de prepago y que vive en regiones muy remotas, sin que se logre ninguno de los beneficios que se supone que podría traer.
Agradezco al Senador señor Vásquez por la interrupción.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Letelier.
El señor LETELIER.- Señor Presidente, en toda sociedad, los equilibrios entre la libertad del individuo y las facultades del Estado son siempre complejos. En nombre de la justicia se cometen barbaridades, muchas veces. Y me parece que la iniciativa se propone con una buena intención, que es lograr un instrumento que le facilite al Poder Judicial, en última instancia, el acceso a los registros de tráfico de llamadas.
Entiendo, sin embargo, que los tribunales igual tienen la facultad de pedir información. No veo ningún sentido al proyecto, que establece más bien nuevas obligaciones a los usuarios, máxime si se tiene en cuenta, como aquí se ha indicado, la enorme velocidad del cambio tecnológico. La telefonía IP se encuentra en pañales aún, pero está por dar grandes saltos en su desarrollo, y la telefonía satelital sin duda va a evolucionar en forma significativa en las próximas décadas. No está claro que el tipo de comunicación que tenemos en la actualidad vaya a ser el preponderante, ni tampoco, por cierto, el único.
En lo personal, considero que para combatir hechos delictuales -eso es lo que se pretende- no es este el mejor camino, sino, en verdad, el peor, porque, para perseguir a unos pocos delincuentes, se expone la privacidad de toda la población que tiene acceso a la telefonía móvil.
Señor Presidente, ese solo hecho es suficiente motivo para rechazar el proyecto.
No cabe duda de que otro debate útil vinculado con la telefonía móvil es el que hemos conversado con el Honorable señor Ominami, referente a una materia que se viene analizando con la Subsecretaría de Telecomunicaciones: cómo lograr ser dueño del número telefónico asignado a cada usuario, independiente de la compañía con la cual uno tiene contrato de servicio.
Pero esa es otra discusión.
Señor Presidente, creo que la iniciativa en estudio en nada contribuye a prevenir el uso de teléfonos robados en hechos delictuales. Por el contrario, observo el tremendo peligro que ocasionará al permitir que se invada la privacidad de las personas, bien que siempre se debe cautelar en un país de espíritu libertario.
Anuncio mi voto en contra del proyecto.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Ávila.
El señor ÁVILA.- Señor Presidente, quiero dejar consignado en la Versión Taquigráfica que por primera vez, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, coincido plenamente con lo expresado por la Senadora señora Matthei. Solo en un aspecto estoy en desacuerdo con ella: Su Señoría dijo que la iniciativa luce bien. Yo pienso que ni siquiera da para eso.
El texto en análisis es parte de la neurosis antidelincuencia. Cualquier cosa que a un parlamentario se le cruce por la mente como eficaz para combatir este flagelo termina materializándose en un proyecto de ley.
Por suerte, a veces el Senado actúa como Cámara revisora; o sea, como una suerte de “harnero legislativo” donde toda la paja molida cae al piso. Eso es lo que debe ocurrir con esta iniciativa.
Ayer Chilevisión estaba interesado en hacer un recuento de proyectos legislativos raros e insólitos. Incluso hicieron una nota sobre la materia. Les sugiero ahora realizar otro con iniciativas absurdas. La que nos ocupa, naturalmente, debería encabezar la relación.
Hoy muchos nos retiraremos del Senado con alivio, pues notamos que hay un ambiente favorable -por suerte- para rechazarla. Ojalá aquel se extienda y así la Corporación libere al Congreso de estar legislando de un modo que solo traerá mayores trastornos. Muy lejos se encuentra de conseguir el objetivo que se pretende, porque la invasión de la intimidad, de la libertad, de los espacios que cada persona debe reservar para sí nunca ha sido un buen método para combatir nada.
Por lo tanto, con toda seguridad votaré en contra.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Navarro.
El señor NAVARRO.- Señor Presidente, si efectivamente se desea ejercer un control respecto de las llamadas telefónicas, uno debiera exigir, por lo menos, que el Reglamento del Servicio Público Telefónico se cumpla.
Tengo en mis manos la Guía Residencial de Telefónica. Según ella, el decreto Nº 425, publicado en el Diario Oficial el 9 de agosto de 1997 y modificado por el decreto Nº 697, de 28 de febrero de 2001, y el decreto Nº 590, publicado el 4 de diciembre de 2004, establecen dicho Reglamento.
Si se quisiera controlar las llamadas, ya sea para prevenir la delincuencia o para proteger a los usuarios de ser esquilmados por delincuentes, especialmente de los de cuello y corbata -como se ha dicho-, que cobran llamadas no efectuadas o “brujas” o, en particular, para permitir a las personas tener control sobre lo que pagan -saber cuántas llamadas realizaron, cuál fue la duración de ellas, cuántas fueron locales, cuántas hacia el extranjero-, debería darse cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 38 del Reglamento del Servicio Público Telefónico.
¿Qué dice dicho artículo?
“La compañía telefónica local deberá ofrecer facilidades a través de la línea telefónica que permitan al suscriptor local verificar el consumo realizado, mediante un medidor conectado a la instalación telefónica interior, en adelante el medidor. Dichas facilidades serán provistas a solicitud del suscriptor local y a sus expensas. SUBTEL fijará o aprobará, considerando la tecnología vigente, los elementos mínimos que la señalada verificación del consumo deberá incorporar.
“La compañía telefónica local deberá proveer el medidor a solicitud del suscriptor local, a expensas de éste. Sin perjuicio de lo anterior, el suscriptor local tendrá plena libertad para adquirirlo a terceros.”.
También se dispone que los reclamos deberán formularse a la SUBTEL.
La verdad es que las compañías no dan cumplimiento al artículo citado: no proveen las facilidades para la instalación de un verificador de llamadas que, en definitiva, cuide el bolsillo de los usuarios de telefonía fija.
Tal verificador también debiera aplicarse a los teléfonos celulares. Ello permitiría saber si las empresas de telecomunicaciones efectivamente cobran las llamadas que uno hace, los minutos exactos que se ocupan, y, en particular, si aquellas cometen abuso con el usuario del servicio.
Sobre la materia, a diario los propietarios tanto de una línea de red fija como de telefonía móvil realizan múltiples denuncias y acusaciones de abuso por parte de las compañías. Al respecto, he solicitado durante años a la empresa telefónica de la circunscripción que represento, la instalación de un verificador de llamadas en la comuna de Penco. Sin embargo, no lo he logrado, pese a que la ley establece la obligación de que la compañía lo ponga a disposición una vez que el usuario lo haya requerido.
En mi opinión, podemos intentar controlar las llamadas telefónicas para combatir la delincuencia. Pero primero pido que se cumpla el Reglamento del Servicio Público Telefónico, para que los suscriptores puedan hacer valer sus derechos, no sean asaltados a campo libre y paguen lo que corresponda.
El Honorable señor Muñoz Barra me ha solicitado una interrupción, que le concedo sin problema.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra, Su Señoría.
El señor MUÑOZ BARRA.- Señor Presidente, solo deseo respaldar lo dicho por el señor Senador que me dio la interrupción, porque me consta lo que él está planteando.
La falta de control en cuanto a la veracidad de los llamados realizados ha dado lugar a que, en reiteradas ocasiones, cuando los usuarios revisan sus cuentas telefónicas y concurren a la oficina de la respectiva localidad para hacer presente que equis cantidad de llamados no corresponde y no les pertenece, la compañía, curiosamente en forma automática, responde: “No se preocupe. Le vamos a descontar los llamados telefónicos que usted está cuestionando”.
Entonces, ahí surge la pregunta: ¿Cómo es posible que una empresa telefónica, automáticamente, considere que es efectivo lo que señala el usuario y proceda de inmediato a descontar lo que se reclama? En sí mismo, el procedimiento es irregular.
Ahora, resulta curioso el que, en las cuentas telefónicas, las compañías nunca cobren de una manera en que pierdan el control de los llamados. Por lo general, las situaciones se dan en detrimento de los usuarios y no de las empresas. Ello significa, como lo ha planteado el Honorable colega que me antecedió, que efectivamente hace falta un sistema técnico -es posible en un siglo de desarrollo tecnológico- que permita cautelar y hacer transparente el uso de un servicio cada día más masivo.
Gracias por concederme la interrupción, señor Senador.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Recupera el uso de la palabra el Honorable señor Navarro.
El señor NAVARRO.- Señor Presidente, el proyecto, efectivamente, no es el mejor mecanismo para alcanzar el loable objetivo que se persigue. Es la impresión que da. Ojalá hubiéramos podido escuchar a sus autores.
Se debe evitar la comisión de delitos mediante el uso de equipos telefónicos; pero efectuar cobros desmedidos, inventar llamadas o no cobrar lo que corresponde son abusos que también se deben combatir. Para ello habría que dar cumplimiento al Reglamento del Servicio Público Telefónico.
Además, cabe cautelar los efectos de la flexibilidad que la iniciativa introduce para evitar que las líneas telefónicas sean interceptadas. Aún tenemos muy vivo el caso del señor Yutronic y “La Casa del Espía”. Al parecer, en este país cualquiera puede hacer de espía o de James Bond a la chilena, interceptar una llamada y oír conversaciones privadas. Y todos sabemos cómo han terminado esos ejemplos.
En realidad, falta mucho por regular en torno a la interceptación y grabación de llamadas telefónicas, acciones que están penadas por la ley.
Sin embargo, considero que el mejor modo de combatir la delincuencia en este aspecto es cumpliendo las normas que amparan el bolsillo de los usuarios. Porque peso a peso, “luquita” a “luquita”, se van formando grandes cantidades de dinero. Hoy existen en el país 3 millones y medio de líneas telefónicas fijas y 14 millones de celulares; de manera que, si una compañía le sacara 10, 100 ó 1.000 pesos a cada suscriptor, en un mes lograría utilidades inmensas.
Uno desea resguardo y protección para los usuarios de líneas telefónicas, sean fijas o móviles, pero el presente proyecto no apunta en esa dirección.
Me parece adecuado tratar de combatir la delincuencia, pero la iniciativa en comento no resulta ser la mejor solución. Siendo así, habría que transmitir estas opiniones a sus autores -reconozcamos que tuvieron una intención positiva-, con el objeto de que se genere un mejor instrumento.
Por las razones que esgrimieron tanto la Honorable señora Matthei como otros señores Senadores, voy a votar en contra de la idea de legislar.
Por cierto, hay que hacer esfuerzos en el ámbito de que se trata, pero creo que el primer paso es exigir que las propias empresas cumplan el reglamento telefónico, cobren lo debido por las llamadas y no abusen, porque esto último también constituye un acto delictual.
He dicho.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Ominami.
El señor OMINAMI.- Señor Presidente, comparto lo que aquí se ha dicho en el sentido de que, si bien el proyecto persigue un propósito loable, ofrece una solución que finalmente es inútil, por lo que ya se ha indicado.
Además, me parece peligrosa la constitución de una base de datos en poder del Estado. Creo que eso puede terminar atentando también en contra de las libertades de las personas.
Por último, la iniciativa no resuelve dos problemas que aquí se han planteado. Uno es el de los cobros abusivos, que, efectivamente, se ha extendido bastante y al cual habría que encontrarle una solución. Y el otro -señalado por el Senador señor Letelier, en el cual se está trabajando y que me parece de gran urgencia- es el relativo a la propiedad del número de un celular por parte de su titular.
Cuando alguien ha usado un número durante muchos años y este es conocido por numerosas personas, ya forma parte de su activo. El problema estriba en que, si se cambia de compañía por cualquier razón -porque le ofrecen mejores condiciones o mayor cobertura, por ejemplo-, pierde ese activo. No existe un sistema que garantice la portabilidad del número de celular. Y esa sí que sería una medida muy importante de llevar adelante.
Por lo tanto, encontrando loable el esfuerzo realizado por los Diputados autores de la moción, pienso que la solución que sugieren es inútil, peligrosa, y no apunta a las dos cuestiones fundamentales que hoy plantea la telefonía celular: el abuso en los cobros y la no portabilidad de los números.
Por lo anterior, señor Presidente, también voy a votar en contra.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Ofrezco la palabra.
Ofrezco la palabra.
Cerrado del debate.
Al parecer, el ánimo de los señores Senadores es rechazar el proyecto. En tal caso -se lo digo especialmente a la Honorable señora Matthei-, no tiene sentido postergar la votación para otra sesión.
El señor LARRAÍN.- ¡Votemos ahora, señor Presidente!
La señora MATTHEI.- Estoy de acuerdo.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Si no hay objeción, se pondrá en votación la idea de legislar sobre la materia.
En votación.
El señor HOFFMANN (Secretario General).- ¿Algún señor Senador no ha emitido su voto?
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Terminada la votación.
--Se rechaza en general el proyecto (18 votos en contra y 1 a favor).
Votaron por la negativa las señoras Alvear y Matthei y los señores Allamand, Ávila, Coloma, Espina, Flores, Frei, Larraín, Letelier, Muñoz Barra, Navarro, Novoa, Núñez, Ominami, Orpis, Prokurica y Zaldívar.
Votó por la afirmativa el señor Vásquez.
El señor NOVOA.- Se tendrá que formar una Comisión Mixta.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Si le parece a la Sala, para tal efecto, se designará como representantes del Senado a los miembros de la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones.
--Así se acuerda.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Espina.
El señor ESPINA.- Señor Presidente, respecto de este proyecto, quiero pedir que se oficie al Ministerio del Interior…
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Se rechazó la idea de legislar.
El señor ESPINA.- Sí. Eso lo tengo claro.
Simplemente, quiero hacer presente que, pese a que la iniciativa fue impulsada por el Subsecretario del Interior, aquí no hay ningún representante del Gobierno que explique las razones, los fundamentos de por qué ella ayudaba a la seguridad ciudadana. Porque se han entregado antecedentes muy sólidos para sostener que, en la práctica, el proyecto no cumpliría la finalidad que, tal vez con la mejor intención, se intentaba alcanzar.
Estamos hablando de una materia en que el control y la orientación corresponden al Ejecutivo.
Por eso, solicito que se oficie en mi nombre a dicha Secretaría de Estado, con el propósito de que los Senadores que asistan a la Comisión Mixta sepan qué opina el Ejecutivo sobre el particular.
Recuerdo que, cuando se logró el acuerdo Gobierno-Oposición, esta iniciativa estaba dentro de aquellas que el Ministerio del Interior consideraba de gran relevancia para enfrentar el problema de la delincuencia; en este caso, el de qué hacer con las llamadas originadas en teléfonos de prepago que no se encuentran registrados y que en forma habitual son utilizados por agentes del narcotráfico.
Entiendo que el proyecto fue rechazado por razones bastante válidas, que hacen pensar que no hubiera cumplido su objetivo. Y tengo claro que el debate ya terminó. Pero echo de menos que el Gobierno, que debe liderar el tema de la seguridad ciudadana, emita una opinión sobre una iniciativa de esta naturaleza. A lo mejor en la Comisión Mixta se puede mejorar el texto buscando alcanzar el propósito que se ha tenido en vista, que es muy positivo.
Repito: me extraña que en un asunto tan trascendente como este no se halle presente en la Sala ninguna autoridad del Ministerio del Interior.
En consecuencia, señor Presidente, pido que se oficie a esa Secretaría de Estado a fin de que haga llegar su parecer sobre el proyecto, de tal manera que estemos informados todos los Senadores: no solo los que integren la mencionada Comisión Mixta en calidad de titulares, sino igualmente los que se interesen en participar en el debate.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Si le parece a la Sala, se enviará el oficio solicitado, en nombre del señor Senador.
El señor MUÑOZ BARRA.- Y también en el mío, señor Presidente.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Con la adhesión de los Honorables señores Muñoz Barra, Navarro y Vásquez.
--¬Así se acuerda.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- ¿Usted también, señor Novoa?
El señor NOVOA.- No, señor Presidente.
Solo deseo informar que a la Comisión de Transportes concurrieron los personeros del Ministerio del Interior y que, efectivamente, como indicó el Honorable señor Espina, el Gobierno era partidario del proyecto.
Ahora bien, pese a que en esta sesión no estuvo presente el Ejecutivo, tiene todo el derecho de enviar representantes a la Comisión Mixta. Nunca ha existido inconveniente para que sus personeros participen en esa instancia legislativa, trámite en el cual el Gobierno podrá hacer ver de nuevo su opinión.
Gracias, señor Presidente.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Pasamos al siguiente asunto del Orden del Día.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Se levanta la sesión.
--Se levantó a las 19:23.
Manuel Ocaña Vergara,
Jefe de la Redacción