Sesión 60ª, en martes 14 de octubre de 2008
TRANSFORMACIÓN DE CASA DE MONEDA EN SOCIEDAD ANÓNIMA
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Proyecto de ley, en segundo trámite constitucional, que transforma la Casa de Moneda en sociedad anónima, con segundo informe de la Comisión de Hacienda y urgencia calificada de “suma”.
--Los antecedentes sobre el proyecto (2949-05) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de ley:
En segundo trámite, sesión 8ª, en 8 de abril de 2008.
Informes de Comisión:
Hacienda, sesión 27ª, en 17 de junio de 2008.
Hacienda (segundo), sesión 57ª, en 7 de octubre de 2008.
Discusión:
Sesiones 31ª, en 1 de julio de 2008 (se aprueba en general); 59ª, en 8 de octubre de 2008 (queda para segunda discusión).
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Tiene la palabra el señor Secretario.
El señor ALLIENDE (Secretario General subrogante).- En la sesión del miércoles 8 de octubre recién pasado se solicitó segunda discusión respecto de la iniciativa.
El proyecto fue aprobado en general en sesión de 1º de julio del año en curso.
La Comisión deja constancia de que no fueron objeto de indicaciones ni de modificaciones los artículos 1º, 2º, 4º, 6º a 10, 13 y 16, permanentes, y 1º a 8º transitorios, disposiciones que conservan el mismo texto aprobado en general. Corresponde, en consecuencia, darlos por aprobados, salvo que un señor Senador solicite poner en discusión y votación uno o más de ellos y así lo acuerde la unanimidad de los presentes.
El señor GARCÍA.- ¿Me permite, señor Presidente?
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Sí, Su Señoría.
El señor GARCÍA.- Señor Presidente, si mal no recuerdo, en la Comisión de Hacienda muchos de estos artículos registraron, a lo menos, una abstención o un voto en contra. En consecuencia, no sé cuáles pueden ser los que se hayan acogido por unanimidad y, por ende, no requieran discusión en la Sala.
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Tiene la palabra el señor Secretario.
El señor ALLIENDE (Secretario General subrogante).- En la especie, corresponde aplicar el artículo 124, inciso primero, del Reglamento, que dice: “Al iniciarse la discusión particular, el Presidente dará por aprobados todos los artículos o títulos que no hayan sido objeto de indicaciones en la discusión general o de modificaciones en el segundo informe.”.
Tal es la situación en la cual se encuentran las disposiciones a que se ha hecho referencia.
El mismo inciso agrega: “No obstante, a petición de un Senador y por la unanimidad de los Senadores presentes, podrá acordarse someter a discusión y votación uno o más de estos artículos o títulos.”.
El Honorable señor García se refiere a otra norma: el artículo 133, inciso sexto, el cual dispone que deben votarse sin debate las modificaciones aprobadas por la unanimidad de los miembros presentes de la Comisión informante. Pero esa es una materia que viene en seguida en la relación.
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable señor García.
El señor GARCÍA.- Señor Presidente, la pregunta es, entonces, si vamos a votar los artículos que no fueron objeto de indicaciones o a darlos por aprobados, porque una cosa se contradice con la otra.
El señor LETELIER.- Se deben dar por aprobados, conforme al Reglamento.
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- En efecto. Pero el Senador señor García -o la Sala- podría solicitar que se debatiera alguno de ellos.
--(Manifestaciones en tribunas).
El señor GARCÍA.- Señor Presidente, en ese caso, solicito que a lo menos se discuta el artículo 1º.
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Si no hay objeciones, así se procederá.
Acordado.
El señor LETELIER.- ¿Me permite, señor Presidente? Deseo plantear una cuestión reglamentaria.
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Tiene la palabra, Su Señoría.
El señor LETELIER.- Señor Presidente, entiendo que, de acuerdo con el Reglamento y la Ley Orgánica Constitucional del Congreso Nacional, toda aquella norma que no ha sido objeto de indicaciones se debe dar por aprobada. No es un problema que quede al arbitrio de la Sala. Si no media una indicación renovada, no cabe tratar la disposición.
Deberíamos entrar a ocuparnos, por lo tanto, en los artículos que corresponde debatir. Esto no es una decisión singularizada, ni tiene que ver con el proyecto en sí, sino con los precedentes que se establecen. Nosotros no tenemos facultad para cambiar la Ley Orgánica Constitucional en cuanto a la tramitación de los proyectos.
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Larraín.
El señor LARRAÍN.- Señor Presidente, deseo corroborar lo que acaba de expresar el Senador señor Letelier. La verdad es que, si no hay indicaciones, queda automáticamente aprobado el texto sancionado en general, porque quiere decir que no existió la voluntad oportuna de enmendarlo. De manera que ni la unanimidad puede modificar el Reglamento.
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Su Señoría tiene razón en la primera parte de su argumento, pero cualquiera de los señores Senadores puede pedir que se debata respecto de alguna de las normas que no fueron objeto de indicaciones y acordarse ello por unanimidad. Eso dice el Reglamento, como me ratifica el señor Secretario.
El señor LARRAÍN.- No es así, señor Presidente.
El señor ALLIENDE (Secretario General subrogante).- Corresponde empezar por la votación del artículo 1º, que es de quórum calificado, por lo que requiere, para su aprobación, el voto conforme de 20 señores Senadores.
Es la norma que autoriza al Estado para desarrollar las actividades empresariales que se expresan, contexto en el cual se crea más adelante la sociedad anónima de que se trata.
El señor LETELIER.- ¿Me permite, señor Presidente? Una cuestión de Reglamento.
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Tiene la palabra Su Señoría.
El señor LETELIER.- ¿Se podrá aplicar esa misma votación para todos los artículos que no fueron objeto de indicaciones? Según entiendo, eso es lo que correspondería.
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- No es necesario, señor Senador, porque quedan aprobados automáticamente.
El señor NAVARRO.- Entonces, ¿qué artículos se van a votar?
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Como se consignó, se votará el artículo 1º solo para los efectos de dejar constancia del quórum.
El señor ALLIENDE (Secretario General subrogante).- Los artículos que corresponde dar por aprobados, por no haber sido objeto de indicaciones ni de modificaciones, son los siguientes: 2º, 4º, 6º a 10, 13 y 16 permanentes, y 1º a 8º transitorios.
--Se dan por aprobados, conforme al Reglamento.
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- En votación el artículo 1º.
--(Durante el fundamento de voto).
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Ominami.
El señor OMINAMI.- Señor Presidente, este es un artículo fundamental. Nosotros ya realizamos la discusión general del proyecto, y solo quiero decir que voté a favor de la iniciativa y que haré otro tanto respecto de la norma que nos ocupa, porque me parece indispensable darle una oportunidad a la Casa de Moneda. De eso se trata…
--(Aplausos en tribunas).
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Solicito a los asistentes en las tribunas que respeten las intervenciones de los señores Senadores y no se manifiesten en ningún sentido, para no tener que aplicar el Reglamento.
El señor OMINAMI.- Si esa institución se mantiene simplemente como un servicio público, continuará perdiendo espacio y proseguirá un proceso de deterioro que finalmente será muy negativo para el conjunto de sus trabajadores.
Entiendo que existe una controversia. Algunos funcionarios manifestaron en la Comisión un punto de vista distinto respecto del proyecto. Pero la mayoría lo hemos apoyado, porque consideramos que es necesario dar una oportunidad.
No compartimos lo que representantes del sector privado fueron a decir a la Comisión: que lo mejor que se podía hacer con la Casa de Moneda era transformarla en un gran museo. Si no hacemos el cambio, finalmente vamos a condenarla a ese destino, y ahí van a terminar perdiendo su fuente de trabajo todos quienes hoy día laboran en ella.
Por eso, es muy importante que se le otorgue a la entidad la posibilidad de desarrollar actividades empresariales. En el curso de la discusión en la Sala y la Comisión de Hacienda se ha tratado la ampliación del giro, a fin de autorizarla para ello. Tales actividades van a quedar centradas en la producción no solo de billetes, sino también de otras especies valoradas, con lo cual se le da una ocasión para competir, recuperar mercado y brindarles a sus trabajadores la estabilidad que requieren.
Por esa razón, votaré a favor.
El señor ALLIENDE (Secretario General subrogante).- Se ruega a los señores Senadores confirmar su votación para que quede debidamente registrada, ya que se suscitó una dificultad en el sistema.
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Sabag.
El señor SABAG.- Señor Presidente, estoy algo preocupado, porque veo pocos Senadores en la Sala y necesitamos 20 votos para aprobar el artículo.
Desde luego, la forma en que está funcionando la actual Casa de Moneda es inadecuada, con escasa o nula flexibilidad, lo que le impide cumplir adecuada y eficientemente el rol que le asigna su ley orgánica, que data de 1960.
Algunos Honorables colegas tienen dudas con respecto a la nueva normativa y temen una privatización. Deseo señalar que el objetivo del proyecto es transformar el estatuto jurídico de la Casa de Moneda, para que esta pueda desarrollar su labor dentro de las normas que regulan actualmente la actividad empresarial del Estado. Ello, a través de la creación de una sociedad anónima estatal, filial CORFO. Es decir, sus dueños serán el Fisco, representado por el Ministerio de Hacienda, con uno por ciento del capital, y la CORFO -aquí está el señor Ministro de Economía-, dueña del 99 por ciento restante. En otras palabras, no existe ningún elemento jurídico o de otra índole que permita pensar en una privatización, ya que se trata de una sociedad anónima cerrada -esto es, no transa sus acciones de capital en bolsa- y, además, por cuanto, según lo expresa textualmente la iniciativa, ambos constituyentes, el Fisco y la CORFO, deberán mantener en forma permanente la propiedad de las acciones representativas del capital social. De esa manera, si en un futuro se quisiera cambiar su propiedad, tendría que hacerse mediante una ley de quórum calificado, según lo dispone el artículo 19, número 21º, de la Constitución Política.
En cuanto a los beneficios, debo señalar que en la actualidad el personal de la Casa de Moneda, compuesto por 516 trabajadores, se rige por diferentes estatutos jurídicos: 145 empleados de planta se hallan sujetos al Estatuto Administrativo; 159 están a honorarios, y a 202 operarios se les aplica el Código del Trabajo. Esta situación genera múltiples problemas laborales en perjuicio del personal, tanto a nivel de Contraloría General de la República como de Dirección del Trabajo y otros.
Por ello, se han contemplado en el proyecto diversas normas que garantizan, en forma equitativa y equilibrada, el debido resguardo de los actuales funcionarios de la Casa de Moneda, quienes en su totalidad pasan, desde ya, a ser trabajadores de la nueva empresa que se crea, regidos por un mismo estatuto jurídico -el Código del Trabajo- y se les reconocen todos los años de servicios anteriores para los efectos de los derechos laborales, con lo que se asegura su estabilidad.
Asimismo, se mantienen los beneficios consagrados en la ley Nº 20.212, conocida como “Ley ANEF”, conjuntamente con el bono establecido por la ley Nº 19.882, sobre nuevo trato laboral del sector público. En efecto, todos los trabajadores sujetos al Estatuto Administrativo y al Código del Trabajo que se retiren, y también los regidos por dicho Código que eventualmente sean despedidos una vez que sean traspasados a la nueva empresa, podrán optar por el bono contemplado en esta iniciativa, siempre que cumplan con los requisitos establecidos en la ley Nº 20.212.
Por último, debo manifestar que en muchas de las propuestas que el Estado llama para confeccionar dinero, sea de papel o de metal, la Casa de Moneda sencillamente queda “fuera de cacho” y el producto termina siendo fabricado en otros países.
Con esta nueva normativa, no me cabe duda de que la institución será más competitiva y tendrá un mejor porvenir.
Voy a votar a favor.
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Antes de conceder la palabra al Honorable señor García, quiero solicitar la anuencia de la Sala para que ingrese la señora Subsecretaria de Hacienda.
El señor NAVARRO.- Me opongo, señor Presidente.
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- No hay acuerdo.
Entonces, tiene la palabra el Senador señor García.
El señor GARCÍA.- Señor Presidente, esta iniciativa, que aparece como la gran solución para la Casa de Moneda de Chile, puede terminar transformándose en un salvavidas de plomo.
¿Por qué digo esto? Porque todos sabemos que dicha entidad, para convertirse en un organismo que pueda competir con las mejores empresas del rubro a nivel internacional, requiere importantes inversiones. Si estas no se realizan, el Banco Central -según declaraciones formuladas por uno de sus representantes en la Comisión de Hacienda- deberá pedir que los billetes, por razones de seguridad -para evitar que sean falsificados-, sean elaborados en el extranjero.
Sin embargo, si revisamos el proyecto, observaremos que ahí no hay ninguna norma que capitalice a la Casa de Moneda o a esta como una nueva entidad transformada en sociedad anónima.
¿Cómo se van a efectuar las inversiones que se requieren para convertir a la institución en una empresa moderna y competitiva? La respuesta que ha dado el Ejecutivo es que ello se hará con su propio flujo de caja.
En consecuencia, señor Presidente, lo más probable, intuyo yo, es que a la nueva Casa de Moneda, transformada en sociedad anónima, se la endeude apenas se cree, y cuando falte plata, se la vuelva a endeudar, y así sucesivamente. Al final, vamos a quedar con una institución que tendrá cada vez más pasivos y menos activos.
Nosotros todavía no contamos con la ley sobre gobiernos corporativos de empresas públicas. Vale la pena preguntarse, entonces, quiénes van a integrar el directorio de la Casa de Moneda, transformada en sociedad anónima. ¿Seguirá prestándose esta entidad para nombrar a personas que nada saben del negocio de monedas y billetes, pero a las cuales, por existir un compromiso político, hay que darles un cargo en determinada empresa pública?
Esa es nuestra preocupación.
Si a nosotros nos garantizaran que se dispondrá de capitales para modernizar la Casa de Moneda y convertirla en una institución más competitiva, no tendríamos inconveniente en votar a favor. Pero, como esos recursos no están garantizados, como no tenemos un sistema de gobiernos corporativos transparente, creo que lo que va a ocurrir es lo que ya he señalado: endeudamiento tras endeudamiento. Y eso, lejos de favorecer a los trabajadores, los va a perjudicar enormemente.
Por esa razón, señor Presidente, los Senadores de Renovación Nacional nos vamos a abstener.
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Ávila.
El señor ÁVILA.- Señor Presidente, ¿sería tan amable de ceder la palabra primero al Senador señor Vásquez?
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Por supuesto.
Tiene la palabra el Honorable señor Vásquez, quien no estaba inscrito.
El señor VÁSQUEZ.- Sí lo estaba, señor Presidente.
El señor PROKURICA (Vicepresidente).- Puede intervenir por cinco minutos.
El señor VÁSQUEZ.- Gracias, señor Presidente, y perdone mi disfonía.
Quiero señalar que el proyecto que tenemos a la vista es distinto del que ingresó a la Cámara de Diputados, por cuanto el artículo 1º que estamos votando dice ahora, mediante un agregado, que la Casa de Moneda se constituirá en sociedad anónima a través del Fisco y la CORFO.
No obstante, dicha disposición, en la medida en que autoriza a la Casa de Moneda para actuar como empresa, requiere ser aprobada con quórum calificado.
En consecuencia, conviene dejar establecido, para los efectos de la historia de la ley, que, en caso de ser aprobada esta iniciativa, se necesitará un cuerpo legal de ese mismo rango para privatizar a la institución.
Eso es lo que ha generado una gran duda: que lo que hoy se está haciendo constituya un mero proceso de transición para permitir que el día de mañana la Casa de Moneda sea enajenada.
Quiero decirlo sinceramente. Si queremos modernizar el Estado, digámoslo y hagámoslo. No es posible mantener un sistema de carácter empresarial bajo la forma de servicio público. Prueba de ello es el artículo 8º transitorio. En efecto, los trabajadores, que recibieron bonos en función de rendimiento, deberán devolverlos por una determinación de la Contraloría General en atención a que un servicio público no puede otorgar beneficios de ese tipo. Sí lo puede hacer una empresa pública.
Aquí se va a generar un engendro que no se entiende: una empresa que pretende competir con otras del resto del mundo -ya lo hizo anteriormente-, manteniendo las rigideces e inflexibilidades propias de un servicio público.
Pienso, sinceramente -y en esto concuerdo con el Honorable señor García-, que sería útil capitalizar a la Casa de Moneda. Dejarla como está simplemente es matarla.
Entonces, si aquello es lo que se quiere, digámoslo.
Tal como están las cosas y tal como lo consigna la historia del proyecto en su tramitación en la Cámara de Diputados, solo una ley de quórum calificado podría permitir la enajenación de las acciones por parte de CORFO o del Fisco, lo cual garantiza una cuestión central en la seguridad del país: que la Casa de Moneda seguirá siendo -como ocurre con todas sus congéneres en el mundo- una institución y una empresa de carácter público y no privado. Eso es lo que establece el artículo 1º.
En segundo lugar, si lo que en verdad se desea es que la Casa de Moneda desaparezca, mantengámosla tal como está.
Yo, por lo menos, estoy en disposición de facilitar la flexibilización de la entidad; permitir que sus funcionarios actúen efectivamente como trabajadores de empresa; que la Casa de Moneda sea una empresa que pueda competir en el mercado sin las manos y los pies amarrados, y que, en definitiva, contemos nuevamente con una institución que sea orgullo para el país, como lo fue en su momento.
Voy a votar a favor.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Ávila.
El señor ÁVILA.- Señor Presidente, creo que conviene hacer al menos un par de precisiones en torno a esta materia.
En primer lugar, los trabajadores están divididos en cuanto a este proyecto.
Quienes se resisten a que la Casa de Moneda se convierta en una sociedad anónima se hallan afuera. No pudieron ingresar. Considero lamentable esta situación, porque de manera oportuna advertí al Edecán del problema. Sin embargo, este no se llegó a resolver satisfactoriamente, como correspondía.
En segundo término, si la Casa de Moneda alcanzó el nivel de deterioro que hoy se observa fue porque sucesivas administraciones -las de los últimos años y también las anteriores- fueron creando las condiciones para que se produjese un estado de cosas que hiciera viable lo que hoy aborda el proyecto.
No concuerdo con la visión apocalíptica del Senador señor Ominami sobre el futuro que esperaría a la Casa de Moneda en caso de mantenerse como servicio público. Ello depende de cómo sea administrada y de la preocupación que haya por dotarla de los elementos tecnológicos apropiados para que cumpla con eficacia su rol.
A mí no me resulta completamente alentador lo que se señala acerca de los resguardos que contendría el proyecto.
Nos lo acaba de explicar el Honorable señor Vásquez. Su Señoría tiene razón: en caso de que el día de mañana se quisiera efectivamente privatizar la Casa de Moneda, sería indispensable contar con una ley de quórum calificado.
Pero eso no es suficiente resguardo. El neoliberalismo cada día se pone más transversal. Y, debido a ello, no sería raro encontrar apoyos muy amplios para una alternativa de ese tipo, lo que es muy probable que se produzca. La razón es sencilla: vamos a crear una sociedad anónima, pero entregada a su suerte en la selva del mercado.
A partir de allí, no imagino cómo conseguirá los recursos suficientes para dotarse de una implementación cuya necesidad hoy se enfatiza para la eficacia del servicio. Posiblemente, tenga que entrar en una espiral de endeudamiento, sin los respaldos con los que cuenta un servicio público perteneciente a la Administración central o a la descentralizada. Entonces, cuando ya no pueda más con los compromisos que necesariamente deba adquirir, la “pera estará madura” y, por lo tanto, caerá por su propio peso. Ahí llegará al Congreso una iniciativa, con toda la información del caso, obviamente muy consistente en cuanto a que el estado de cosas del minuto hace completamente imposible que la CORFO mantenga el 99 por ciento de las acciones. Y el Parlamento, dadas “esas circunstancias”, con toda seguridad aprobará el ingreso triunfal de alguno de los grupos económicos que hoy manejan el país o bien de otro que se interese por este nuevo negocio que brinda el Estado.
Sinceramente, tengo una visión pesimista de lo que puede llegar a ser el resultado final que consigamos con la aprobación de este proyecto.
Por eso, en aras de dejar al menos un testimonio, mi voto será en contra.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra la Honorable señora Matthei.
La señora MATTHEI.- Señor Presidente, si la Casa de Moneda quiere competir -obviamente, nos encantaría que pudiera hacerlo- va a necesitar muy grandes inversiones.
De eso se trata: de que dicha institución requiere de muy grandes inversiones. Sin embargo, no veo por qué vaya a conseguir la plata como sociedad anónima si no lo ha podido hacer como servicio público. Porque en el proyecto no viene ningún aporte ni aumento de capital para que pueda comprar maquinarias capaces de imprimir billetes con un mayor grado de seguridad que el actual.
Esa es la cuestión.
Si viéramos que efectivamente viene dinero, okay. Pero lo que en realidad ocurrirá es que a la Casa de Moneda la van a endeudar.
Por otro lado, ya conocemos el caso de varias empresas del Estado que han terminado quebrando o han estado seriamente mal administradas. EMPREMAR, empresa de 100 ó 200 millones de dólares en activos, acabó vendiéndose como chatarra. Entremedio hubo un juicio en el cual yo fui querellante y que ganamos. Se dictaron algunas condenas por estafa, pero la empresa igual quebró y todos sus trabajadores quedaron sin empleo.
¡Ya hemos visto la cantidad de escándalos que ha habido en CorreosChile!
¡Para qué hablar de EFE, que hoy posee una deuda impagable!
En el caso de ENAMI, hay que recordar que fue preciso vender varios activos a CODELCO para que la empresa pudiera seguir subsistiendo.
La Corporación del Cobre sufrió terribles problemas de futuros, donde se perdieron cientos de millones de dólares. Y todo el mundo sabe, también, los altísimos costos que tiene.
Lo que estoy tratando de decir es que convertir a una institución en empresa pública no es garantía de nada. No es garantía de que los trabajadores conserven su empleo, el que sí tienen asegurado los que son de planta cuando se trata de un servicio público. De hecho, he recibido e-mails de funcionarios en tal calidad que prefieren que la Casa de Moneda siga siendo servicio público. Por lo mismo: porque temen por sus empleos si aquella pasa a ser empresa pública.
Por otra parte, señor Presidente, tampoco tenemos algún tipo de seguridad de que la Casa de Moneda va a ser bien administrada, pues no existe una ley sobre gobiernos corporativos que establezca cómo se nombra y se remueve a los directores y gerentes. Este aspecto se rige por una normativa muy antigua, con la cual, en la práctica, el Presidente de la República puede designar a quienesquiera. Por lo general, nombra en tales cargos a gente que tiene alguna ligazón partidaria y no a la que posee una trayectoria como empresaria o que conoce realmente ese mercado.
En síntesis, no existe garantía ni de estabilidad en el empleo para los trabajadores; ni de que la sociedad anónima vaya a ser bien administrada, porque el proyecto relativo a los gobiernos corporativos se encuentra lejos todavía de aprobarse -el texto enviado por el Ejecutivo se halla en trámite en la Cámara de Diputados y es, francamente, muy malo-; ni de que ella cuente con el financiamiento que requiere.
En efecto, se nos informó que para instalar una planta donde se pueda imprimir en polímero en cantidad suficiente se necesita una inversión estimada de 70 millones de dólares. Pero, en verdad, todo el mundo opina que se precisan dos líneas de producción, por un asunto de seguridad. O sea, estamos hablando de 140 a 160 millones de dólares. ¡De dónde los van a sacar! En la iniciativa que nos ocupa no se contempla financiamiento alguno para ello.
Por eso, señor Presidente, me voy a abstener.
Yo no creo en este proyecto de ley. Lo que propone no es la solución que se les ha vendido a los trabajadores. Y he conversado con ellos. Algunos no quieren que la Casa de Moneda se transforme en sociedad anónima. Otros, sí, por cuanto tienen la ilusión de que tal hecho les permitirá seguir laborando. Yo, pese a toda la simpatía que me generan, no veo en las distintas disposiciones absolutamente ninguna garantía de que tal sociedad anónima pueda competir. Como señalé, no se incluyen provisiones ni de buena administración ni de financiamiento. Entonces, ¡de qué estamos hablando…!
En consecuencia, me abstendré.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Ha solicitado intervenir el Ministro señor Viera-Gallo, quien tiene la palabra.
El señor VIERA-GALLO (Ministro Secretario General de la Presidencia).- Señor Presidente, naturalmente, hay distintas opiniones en el Senado. Eso es lógico y democrático. Y, como es notorio también, no todos sus integrantes se hallan presentes en la Sala, en vista de que tenemos las elecciones municipales ad portas.
Quisiera pedir a la Mesa que, si fuera posible, recabara la unanimidad de la Sala a fin de aplazar la votación hasta después de tales comicios, o sea, hasta noviembre, cuando se encuentren presentes todos los parlamentarios.
Gracias.
--(Aplausos y manifestaciones en tribunas).
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Ante la petición del señor Ministro, consulto a la Sala si acaso…
El señor LARRAÍN.- Imposible, señor Presidente. Estamos en votación.
El señor NOVOA.- No se puede.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Es cierto. Reglamentariamente, no procede, señor Ministro. Ya estamos en votación.
Tiene la palabra el Senador señor Navarro.
El señor NAVARRO.- Señor Presidente, no comparto la desconfianza genética que existe respecto de la capacidad del Estado para administrar. El sector privado ha demostrado también una seria incapacidad para ello y, por lo mismo, ha enfrentado grandes fracasos. Y lo estamos viviendo a nivel internacional. La debacle financiera en el mundo, que nos lleva a una recesión al parecer imparable, no ha sido producto del accionar de los Estados -ni del chileno, ni del norteamericano-, sino precisamente del sector privado, de la desregulación absoluta y, en particular, de la idolatría al neoliberalismo.
Reconozco que el aparato estatal muchas veces tampoco es eficiente y en ocasiones resulta altamente ineficiente. Sin embargo, no concuerdo con la fobia hacia el Estado que tienen quienes piensan que administra mal.
Y conviene dilucidar el asunto, aprovechando que se halla presente el Ministro Viera-Gallo.
Aquello me recuerda el viejo adagio que dice: “Si te saco el puñal, te desangras; si te lo dejo puesto, te mueres”.
Estamos frente a una situación compleja: si no intervenimos ahora, la Casa de Moneda se va a morir, dado el estado de inanición en que se encuentra; y si aprobamos el proyecto sin el financiamiento adecuado, o sea, sin la sangre que se requiere para que ella viva, puede morir después.
Deseo confiar en que el Gobierno, de manera sana, responsable, democrática, justa, está haciendo una apuesta por mantener a la futura sociedad anónima en condiciones similares a las de la ENAP o a aquellas en que estuvieron ESSBIO o las empresas sanitarias antes de su venta.
Quisiera creer que es así y que la iniciativa no es un tongo para provocar una agonía más lenta a la empresa de que trata.
Comprendo la inquietud de los trabajadores en orden a que se resuelva la cuestión, porque están en la incertidumbre misma; o sea, no saben si continuarán en funciones, si se les va a acabar su fuente laboral, si pueden jubilar. Se han discutido condiciones que favorecen a algunos.
La verdad es que esa incertidumbre terminará minando y causando depresión al capital más importante de la Casa de Moneda, constituido, no por sus máquinas, sino por sus trabajadores. Porque lo que hace valiosa a esa institución son la capacidad, la experiencia, la experticia de los creadores, de quienes posibilitan que se concrete el arte de fabricar billetes y acuñar moneda.
Compremos máquinas modernas; invirtamos en desarrollo; generemos las condiciones con que operan en Canadá, en Australia y en todos los países competidores en esta materia, y contaremos con una Casa de Moneda rentable y competitiva. Si no lo hacemos, esto no ocurrirá.
Debo señalar que el Banco Central determinó en 1994 la licitación internacional. Y la paradoja radica en que gran parte de la impresión de billetes y de la acuñación de monedas nacionales se realiza en el extranjero. Por lo tanto, una pregunta que cabe hacerles al Instituto Emisor y, por supuesto, al Gobierno es si se seguirá con la política de mandar a fabricar a España, Canadá, Alemania, Sudáfrica, Australia todos los billetes chilenos. Porque si es así, la Casa de Moneda, concebida como un instrumento para elaborar la moneda de Chile, no tendrá sentido alguno.
Yo confío en el Ejecutivo; confío en la Presidenta Bachelet. No creo que haya dobleces.
Es imprescindible capitalizar la Casa de Moneda. Si no, cometeremos un fraude con los trabajadores y con la ciudadanía.
Si alguien en el Senado posee información contraria al proyecto y sabe que es un tongo y que nos hacen aprobarlo solo para dar un pase porque la Casa de Moneda se va a morir igual, ojalá que lo diga.
Creo que necesariamente habrá que capitalizar dicha empresa. Mi pregunta es si en realidad existe la decisión política de hacerla vivir. En mi opinión, la aprobación del proyecto involucra tal decisión.
Me preocupan las observaciones que ha planteado un porcentaje de los trabajadores respecto de las indemnizaciones, del beneficio de jubilación y de continuidad en el empleo.
Sobre lo último ha habido un debate profundo. La mayoría de ellos espera que se apruebe el proyecto, porque sienten que se trata de una oportunidad. Y otros han hecho planteamientos en contrario. El Senador Ávila se ha referido a ello y votó en contra del artículo 1º debido a la falta de coherencia en esa materia.
La situación es compleja.
Yo quiero que la Casa de Moneda siga viva; que el Estado administre la capacidad de acuñar monedas y fabricar billetes en Chile; que esos trabajadores calificados sigan en funciones, y que quienes deban irse, sea por acogerse a jubilación o sea por presentárseles mejores alternativas, lo hagan en óptimas condiciones. Y, en especial, deseo que exista continuidad, que se traspase la experticia.
Señor Presidente, por su intermedio, quiero consultarle al Ministro Viera-Gallo, con relación a los recursos, cuál es la voluntad del Ejecutivo respecto de la capitalización que la Casa de Moneda necesita para operar. Tal vez si se endeuda y hace bien su trabajo podrá sobrevivir. Pero depende de la voluntad política de los órganos del Estado, y particularmente del Gobierno, brindar las condiciones para que ello suceda.
¿Quién será el dueño de la Casa de Moneda según la ley en proyecto? La Corporación de Fomento de la Producción. ¿Y quién es el dueño de la CORFO? El Estado de Chile.
Claramente, el sistema de administración será de responsabilidad estatal. Por consiguiente, voy a reclamar esa responsabilidad a la hora de tener los recursos para que la Casa de Moneda sobreviva.
Me preocuparé de que los derechos de los trabajadores que no están de acuerdo con la iniciativa también se respeten.
Asimismo, supervisaremos y fiscalizaremos por todos los medios que se cumpla lo contemplado en la futura ley para proteger al personal de dicha empresa.
Solo en ese sentido mi voto es favorable a este proyecto, señor Presidente.
--(Aplausos en tribunas).
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Solicito a los asistentes a tribunas que se abstengan de realizar manifestaciones.
A raíz de una aseveración formulada tanto por el Ministro señor Viera-Gallo cuanto por el Senador señor Navarro, quiero dejar constancia de que en la Sala existe quórum suficiente para decidir, pues en este momento se encuentran presentes 28 señores Senadores.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Longueira.
El señor LONGUEIRA.- Señor Presidente, el artículo 1º, que la Mesa ha puesto en votación, representa la esencia del proyecto.
Aquí se ha dicho en forma bastante clara que la Casa de Moneda, de seguir en la situación actual, esto es, siendo un servicio público, tiene los días contados. Y ello es una realidad.
Si se desea mantener vigente y competitiva a dicha institución, no hay otro camino que convertirla en una empresa del Estado. Así, este podrá capitalizarla e incorporarle los recursos que requiera para competir en forma adecuada.
Durante la larga tramitación de la iniciativa, he visitado por lo menos tres veces la Casa de Moneda. Por tanto, soy testigo de lo necesario que resulta para ella el proyecto que nos ocupa. De lo contrario, seguirá ocurriendo lo mismo que sucede desde hace muchos años.
Aquí no se trata de tapar el sol con un dedo. Dicha empresa tiene, incluso, la capacidad para hacer monedas a otros países. El potencial de sus trabajadores es enorme.
La fabricación de los billetes chilenos se alcanza por licitación; se compite por ella. Y si la Casa de Moneda la ha perdido, es precisamente por su mala administración. A pesar de ello, la mejor demostración de su enorme capacidad de competencia radica en que en Chile se acuñan monedas de otras naciones, lo cual también se obtiene a través de licitaciones.
Quienes han visitado alguna vez la Casa de Moneda sabrán que sus trabajadores llevan 30, 40 e incluso más años sirviendo en la empresa. Estos lo único que desean es que se apruebe el proyecto de ley para que gran parte de ellos pueda acceder a una jubilación. Muchos han fallecido durante la larga tramitación que ha tenido esta iniciativa en el Congreso.
Entonces, dado que el artículo en votación requiere quórum especial, hago un llamado a los Senadores que están a favor de que la Casa de Moneda siga siendo una institución vigente y bicentenaria en el país -tal como lo es- para que apoyemos esta norma. Porque, en caso contrario, seguirá ocurriendo exactamente lo mismo que hemos visto durante tantos años: dicha empresa continuará perdiendo capacidad para competir en forma adecuada en un mundo global.
Esto es un avance; una modernización.
En mi concepto, no hay que temer que una institución pase de ser un servicio público a una sociedad anónima estatal. A estas alturas, con una buena administración empresarial, lo mínimo es constituir este tipo de empresas en sociedades anónimas. El Estado seguiría siendo su dueño y, obviamente, cuando tengamos una buena normativa sobre gobiernos corporativos, ellas a lo mejor mostrarán una mejor administración.
He sido testigo en el tiempo -porque he visitado a lo menos en tres ocasiones la Casa de Moneda- de la forma en que se ha ido deteriorando la empresa.
Hago esta solicitud en nombre de sus trabajadores.
A mi juicio, pedirles un ciento por ciento de consenso en esta materia es casi imposible. Pero la inmensa mayoría de ellos desean contar con esta iniciativa.
Creo que representa un gran avance, una modernización de una institución fundamental de la República. Y la única viabilidad para mantener su vigencia consiste en prestar nuestro apoyo al proyecto.
Por lo tanto, señor Presidente, ojalá no diluyamos con un rechazo la realización del sueño de todos los trabajadores que aspiran a jubilar y a modernizar y sanear la empresa.
En esta materia se requiere una modernización acorde con el siglo XXI y no dejar las cosas como están. La Casa de Moneda ya cumplió su rol como servicio público. A lo mejor, ello tenía razón de ser cuando el Banco Central no era autónomo y la fabricación de los billetes y los demás recursos la asumía el Estado. Hoy día se compite en todo el mundo. Las casas de moneda de todos los países llaman a licitación. De hecho, como dije, también la nuestra ha demostrado ser capaz de fabricar billetes y acuñar monedas de otras naciones.
Señor Presidente, voy a apoyar sin temor el proyecto, pues creo que es el único camino viable para mantener la fuente laboral de cientos de trabajadores, muchos de los cuales desde hace mucho tiempo deberían estar gozando de una jubilación digna luego de haber dedicado toda su vida a servir en la Casa de Moneda.
--(Aplausos en tribunas).
El señor ALLIENDE (Secretario General subrogante).- ¿Algún señor Senador no ha emitido su voto?
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Terminada la votación.
El señor ALLIENDE (Secretario General subrogante).- Resultado de la votación: por aprobar el artículo 1º del proyecto, 17 votos; por rechazarlo, un voto, y 11 abstenciones.
Votaron por la afirmativa los señores Arancibia, Bianchi, Chadwick, Girardi, Larraín, Letelier, Longueira, Naranjo, Navarro, Novoa, Núñez, Ominami, Orpis, Pérez Varela, Sabag, Vásquez y Zaldívar.
Votó por la negativa el señor Ávila.
Se abstuvieron la señora Matthei y los señores Cantero, Espina, García, Gómez, Horvath, Kuschel, Muñoz Aburto, Muñoz Barra, Prokurica y Romero.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- En consecuencia, no se alcanza el quórum constitucional requerido para aprobar el artículo, que son 20 votos.
Hay 11 abstenciones que influyen en el resultado de la votación.
El señor LARRAÍN.- ¿Influyen las abstenciones?
El señor CANTERO.- Hay que repetir la votación.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- El señor Secretario dará cuenta del criterio que se sigue en estos casos.
El señor ALLIENDE (Secretario General subrogante).- El criterio seguido desde 1990 para las disposiciones que requieren quórum especial es ponerlas en votación y constatar si se alcanza o no dicho quórum.
La regla de que las abstenciones inciden en el resultado solo se ha aplicado a los proyectos de ley común.
Ello, sin perjuicio de que la Sala adopte un parámetro diferente en este momento.
El señor OMINAMI.- ¿Dónde está escrito eso?
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- No se encuentra escrito. Se ha procedido así por tradición en el Senado.
El señor CANTERO.- Señor Presidente, que se repita la votación.
El señor ÁVILA.- ¡Es el derecho consuetudinario!
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Efectivamente, señor Senador.
Vamos a repetir la votación.
El señor LARRAÍN.- ¿Cuál es la norma?
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- No hay una norma expresa en este sentido, Senador señor Larraín.
El señor NÚÑEZ.- Es una facultad de la Mesa.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- En votación.
--(Manifestaciones en tribunas).
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Les pido a las personas en las tribunas que se abstengan de realizar toda clase de comentarios, pues con ello no nos ayudan; más bien, nos complican.
El señor ALLIENDE (Secretario General subrogante).- ¿Algún señor Senador no ha emitido su voto?
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Terminada la votación.
--Se rechaza el artículo 1º, por no haberse reunido el quórum constitucional requerido (19 votos a favor, 1 en contra y 8 abstenciones).
Votaron por la afirmativa la señora Matthei y los señores Arancibia, Bianchi, Cantero, Chadwick, Flores, Girardi, Larraín, Longueira, Naranjo, Navarro, Novoa, Núñez, Ominami, Orpis, Pérez Varela, Sabag, Vásquez y Zaldívar.
Votó por la negativa el señor Ávila.
Se abstuvieron los señores Espina, García, Gómez, Kuschel, Muñoz Aburto, Muñoz Barra, Prokurica y Romero.
--(Aplausos en tribunas).
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Quedan votaciones pendientes.
Tiene la palabra el señor Secretario.
El señor ALLIENDE (Secretario General subrogante).- La Comisión de Hacienda efectúo trece enmiendas al texto despachado en general. De ellas, siete fueron acordadas por unanimidad, correspondientes a las recaídas en los artículos 5º, 11, 12, 15, 17, 18 y 9º transitorio. Deben votarse sin debate, salvo que algún señor Senador desee impugnar la proposición de la Comisión.
La señora MATTHEI.- Señor Presidente.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Quedan dos votaciones.
La señora MATTHEI.- ¿Qué sentido tiene seguir?
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- No se sabe si existirá el mismo criterio para las demás votaciones.
Debemos comunicarle a la Cámara de Diputados el rechazo.
El señor LARRAÍN.- Y el proyecto va a Comisión Mixta.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Así es.
Tiene la palabra el Senador señor Larraín.
El señor LARRAÍN.- Señor Presidente, lamentablemente -de acuerdo con mi postura frente a la iniciativa-, si se cayó el artículo 1º, que es el que autoriza a desarrollar todas las actividades que se enumeran después, no tiene sentido seguir discutiendo el resto de las disposiciones, pues se ha caído el piso que las sustenta. La Ley Orgánica Constitucional del Congreso Nacional señala que las votaciones han de ser coherentes entre sí. Y, si una produce un efecto carambola en las demás normas, hay que acatar el resultado.
En consecuencia, entiendo que el proyecto ha quedado rechazado en particular. Por lo tanto, restaría confirmar tal decisión a la Cámara Baja, al objeto de que se constituya la Comisión Mixta.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- El problema de interpretación no es menor. Si se rechaza el artículo 1º, se entendería rechazado todo lo demás. Pero también queda claro que la iniciativa va a Comisión Mixta. Por consiguiente, también es factible el criterio de que haya pronunciamiento sobre cada uno de los restantes artículos. Se podría dejar para la Comisión Mixta solo el punto que se votó recién.
Tiene la palabra el Honorable señor Espina.
El señor ESPINA.- Señor Presidente, a la Comisión Mixta le corresponde buscar un acuerdo entre la Cámara de Diputados y el Senado. La mejor manera de facilitarle el trabajo es que exista la mayor amplitud posible para generar ese consenso. Por lo tanto, si se rechazan los restantes artículos, se abre una mayor posibilidad de gestar el acuerdo. Si no, se rigidiza la probabilidad de alcanzarlo. Lo que el Senado apruebe a continuación no podrá ser modificado por la Comisión Mixta.
Por consiguiente, el sentido común dice que, para generar un acuerdo y para que el proyecto en análisis salga perfeccionado, lo que corresponde es que se le dé la mayor flexibilidad a la Comisión Mixta. De lo contrario, quedará con una camisa de fuerza.
En consecuencia, lo sensato es dar por rechazadas las restantes normas y buscar en la instancia mencionada un entendimiento, a fin de que se pueda aprobar la iniciativa.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Me parece muy lógico su planteamiento, señor Senador.
Tiene la palabra el Honorable señor Larraín.
El señor LARRAÍN.- En la misma dirección, señor Presidente.
Este no es el tipo de rechazo que se produce en el tercer trámite, caso en el cual se genera una Comisión Mixta que se pronuncia acerca de los puntos donde hubo diferencias entre ambas Cámaras. El Senado se opuso a la idea de legislar sobre lo sustantivo. Por lo tanto, se debe asimilar a la situación en que la Cámara revisora rechaza el proyecto aprobado por la de origen.
En tal virtud, creo que se entiende rechazada la iniciativa entera. Eso en ningún caso constituye un obstáculo para que la Comisión Mixta busque una fórmula de consenso para, si hay voluntad política, sacar adelante el proyecto; y, si no la hay, para rechazarlo.
Pero carece de todo sentido entrar a la discusión de los artículos, porque -repito- esta no es la situación que se produce en el tercer trámite, donde la Comisión Mixta sí debe pronunciarse solo acerca de las diferencias. En este caso, hay una sustancial en el hecho que funda el proyecto.
Por ende, señor Presidente, me parece que ha de entenderse que la iniciativa ha quedado rechazada.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Como nos encontramos en un asunto bien preciso sobre el cual debemos definir, les solicito que no nos distraigamos de él.
Tiene la palabra el Honorable señor Vásquez, después los Senadores señores Navarro y Naranjo, y luego la Mesa hará una proposición.
El señor VÁSQUEZ.- Señor Presidente, soy de la misma idea planteada.
Sin embargo, pido que se vote el artículo 9º transitorio, que no tiene relación directa con la idea matriz, pero que declara bien pagados los bonos a los funcionarios. El rechazo completo de la iniciativa significaría un perjuicio brutal para los trabajadores.
En consecuencia, solicito que el artículo 9º transitorio se vote, con el fin de que los trabajadores no deban devolver los dineros percibidos. La norma mencionada carece de vinculación directa con que la Casa de Moneda sea servicio público o empresa pública.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Navarro.
El señor NAVARRO.- Señor Presidente, la Comisión Mixta es inevitable. Resta por establecer si van todos los artículos o no.
Me acojo a lo planteado por el Senador señor Vásquez. Debieran votarse los artículos que regulan la situación de los trabajadores, salvo que la generosidad del Ministerio de Hacienda y del Ejecutivo permitieran mejorar más las condiciones de aquellos.
A la vez, pido que se fije un plazo, porque, si se extiende al infinito, se irá en contra de los trabajadores, de la empresa, de todo. Y quienes lo han rechazado, a pesar de que pase a Comisión Mixta, igual logran el objetivo de que el proyecto no avance.
Entonces, reitero mi solicitud en orden a establecer un plazo, por ejemplo, hasta la primera semana de noviembre, dado que la próxima es regional, por lo que no habrá sesiones. Ya no se alcanza a ver mañana, pues lo tiene que analizar la Cámara de Diputados.
En consecuencia, propongo fijar el mínimo de plazo para resolver y que la Comisión Mixta se preocupe solo del artículo 1º, porque entiendo que quienes han planteado observaciones votarán a favor de aquellas disposiciones que benefician a los trabajadores. Por lo tanto, pido que nos pronunciemos sobre ellas ahora.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Naranjo.
El señor NARANJO.- Señor Presidente, a partir de la intervención del Senador señor Larraín, recordaba que cuando vimos el proyecto relativo al Instituto Nacional de Derechos Humanos se cayó el primer artículo, que hacía mención a la dependencia, y se optó por que la iniciativa quedara absolutamente rechazada.
Solo quería traer a la memoria una situación muy parecida a la actual, donde la Sala resolvió que el proyecto estaba rechazado en su conjunto y, por consiguiente, que pasara a Comisión Mixta para abordarlo también en su totalidad.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor García.
El señor GARCÍA.- Señor Presidente, no tenemos inconveniente en votar los artículos que significan beneficios para los trabajadores.
Ya entregué los argumentos de nuestra posición contraria a la transformación de Casa de Moneda en sociedad anónima. Pero, obviamente, a los trabajadores no les cabe en ello ninguna responsabilidad, y más aún cuando la Contraloría les ha dicho que deben devolver una cantidad de dinero que todos hemos entendido que la tienen bien percibida.
Por lo anterior, en Renovación Nacional no tenemos impedimento alguno en votar a favor de aquellos artículos que benefician a los trabajadores.
He dicho.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Larraín, y después, la Mesa hará una proposición.
El señor LARRAÍN.- Señor Presidente, excúseme que insista.
Entiendo el espíritu con que el Senador señor Vásquez ha planteado que se mantenga un artículo. Pero, si lo votamos a favor, querrá decir que el Senado aprobó en segundo trámite esa norma y que, en ese caso, deberá ir en tercer trámite a la Cámara de Diputados, en donde esta podrá insistir o no en su predicamento. Y allí podrá haber o no Comisión Mixta.
Por lo tanto, si deseamos que esta se constituya de inmediato, debemos entender que todo el proyecto ha sido rechazado.
El señor CANTERO.- Eso es cierto.
El señor LARRAÍN.- Aquí hay dos opciones -perdóneme que haga hincapié sobre el particular-, señor Presidente.
La primera dice relación al artículo 70 de la Constitución, que se refiere a cuando la Cámara revisora rechaza el proyecto de la de origen. Ahí, de inmediato se constituye una Comisión Mixta y busca una solución. Y por supuesto que en esta tendrá que incorporar la situación de los derechos de los trabajadores. Esa es la solución mínima. El resto estará constituido por lo que se acuerde.
La otra opción sería aprobar en segundo trámite uno o más artículos del proyecto, y que volviera a la Cámara Baja, ya no para Comisión Mixta, sino que en tercer trámite constitucional, donde dicha rama legislativa verá qué hace.
Me parece que ese camino sería más riesgoso…
El señor NAVARRO.- Por supuesto.
El señor LARRAÍN.-…para una definición sustancial.
Es preciso definir de una vez por todas si existe voluntad política en el Congreso para avanzar en este proyecto.
Y la mejor vía para hacerlo es entender rechazada la iniciativa, a fin de que se constituya una Comisión Mixta donde se defina si vamos a legislar o no sobre esta materia. Ello, independiente de la situación mencionada, pues estoy cierto de que el proyecto se aprobará, a lo menos, en lo referente a los derechos de los trabajadores, cuestión en la que todos estamos de acuerdo.
No obstante, pienso que en lo sustancial deberíamos rechazar la iniciativa, aplicando el artículo 70 y no el 71 de la Carta, para que se defina si vamos a legislar o no sobre la materia que nos ocupa.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Quiero hacer presente lo siguiente.
Ya fueron aprobados 8 artículos: el 1º, el 2º, el 4º, el 6º, el 10…
La señora MATTHEI.- El 1º fue rechazado.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Perdón. Se aprobaron los artículos 2º, 4º, 6º a 10, 13, 16 y 1º a 8º transitorios, que no fueron objetados.
El señor LARRAÍN.- Señor Presidente, el problema radica en que el artículo 1º fue rechazado. Y, como el artículo 2º dice: “De acuerdo con la autorización establecida en el artículo anterior,”, se cayó el resto del proyecto.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Creo que debemos buscar una solución de técnica legislativa, a fin de dar una salida inteligente y razonable que tenga sentido.
En ese entendido, lo planteado por los Senadores señores Larraín y Espina, que contó con el apoyo de todos, salvo la solicitud formulada por el Honorable señor Vásquez, que no es menor, y que también…
El señor VÁSQUEZ.- La retiro, en aras de la rapidez. Es preferible que la iniciativa vaya a Comisión Mixta.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Si Su Señoría la retira, mantendríamos la interpretación dada por los Senadores antes señalados, sobre la cual ha habido bastante consenso…
El señor CANTERO.- Hay dos opciones.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene razón, Su Señoría.
La otra es votar artículo por artículo y rigidizar…
El señor NARANJO.- Que el proyecto entero vaya a Comisión Mixta…
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Por supuesto.
El señor NAVARRO.- Es la vía más corta, señor Presidente.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Entre ambas opciones, veamos cuál es más razonable.
Tiene la palabra el Honorable señor Longueira.
El señor LONGUEIRA.- Señor Presidente, la más sensata es que el proyecto sea visto por completo en la Comisión Mixta, porque los beneficios de los trabajadores se hallan vinculados al artículo 1º.
No se puede dejar la Casa de Moneda en la forma como se halla y aprobar artículos que carecen de vigencia al estar relacionados con la creación de la sociedad anónima.
De hecho, el resto del articulado se ha caído automáticamente por el modo en que se encuentra redactado el proyecto y como parte del acuerdo político a que se llegó para sacarlo adelante. Y fue advertido durante la votación del artículo 1º que los beneficios a los trabajadores estaban vinculados a esa norma.
Por lo tanto, solicito que la iniciativa vaya en su conjunto a Comisión Mixta. De lo contrario, los restantes artículos carecerían de toda legalidad.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Como el Honorable señor Vásquez retiró su solicitud, la Mesa propone, recogiendo el sentir prácticamente unánime de la Sala, que el proyecto vaya a Comisión Mixta, en el bien entendido de que se cautele plenamente la situación de los trabajadores en la solución a que en ella se llegue.
El señor NARANJO.- De acuerdo.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Y se designa a los miembros de la Comisión de Hacienda como representantes del Senado en dicha Comisión.
¿Habría acuerdo para proceder en la forma que he sugerido?
--Se aprueba.
--Se levantó a las 19:6.
Manuel Ocaña Vergara,
Jefe de la Redacción