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La Disputa por el Cambio (julio 2004)


Como la gran mayoría de las elecciones, la del 2005 será una batalla  por el futuro, una disputa por el cambio y su orientación. Un buen balance de gestión, ayuda y mucho, a enfrentar en mejores términos el desafió, pero en si no asegura el triunfo frente a un adversario que, a pesar de su desgaste, representa la opción más competitiva que la  derecha chilena  ha  conseguido levantar en los últimos…  50 años.

 

 Un nuevo triunfo de la  Concertación supone que se reúnan un conjunto muy exigente  de condiciones, comenzando por una oferta de futuro, que sea  a la vez  atractiva y creíble,  prometedora y responsable.

 

En el lanzamiento de la campaña municipal  de la concertación el Presidente Lagos  sintetizo la obra de su gobierno y de modo general  de la concertación  repitiendo  y repitiendo la afirmación: “Chile es un país  sólido” Y es cierto, con mucho esfuerzo Chile a adquirido una solidez  que le permite funcionar de una manera que   a pesar de muchas insuficiencias , constituye más bien una  excepción en América  Latina y el mundo en desarrollo.

 

Pero eso esta,  es el fruto  de todos los esfuerzos del pasado. Por eso mismo no puede ser la promesa de futuro. Asimismo hablar de la Concertación 4  es la mejor receta  para una derrota rápida e inapelable.

 

La concertación necesita recomponerse  no solo con otro maquillaje para  enfrentar una nueva contienda electoral. La cuestión  planteada es mucho más de fondo, se trata de formular  una propuesta que  asuma el fin (al menos subjetivo)  de la transición.

 

 Nos hemos pasado quince años hablando del Chile que se  puede  construir. Ahora,  a partir de nuestras realizaciones  podemos y debemos convocar al Chile que queremos  construir. Del Chile sólido   que nos legan  los Presidentes  Aylwin, Freí y Lagos  debemos  avanzar al Chile justo  que tanto anhelamos.

 

No es demasiado difícil  describir un Chile con estas características. Más protección  y más  oportunidades son las principales  demandas de una abrumadora mayoría  de los chilenos. Más protección en la calle, en el trabajo, frente a la vejez y las enfermedades; más oportunidades  de empleo, formación  y sobre todo  de educación, vía  fundamental de progreso en la vida.

 

Esta oferta  de más protección y oportunidades tiene que ser  pulida  de acuerdo a las claves que mejor interpreten  el sentir ciudadano y escrita con la caligrafía que resulte más atractiva y novedosa. Al fin  de cuentas esa es una tarea de  publicistas. Sin duda nada fácil  cuando se trata  de presentar una coalición  que habrá cumplido  16 años en el poder. Pero la cuestión previa es como hacer  creíble  ese Chile más justo como construcción futura, explicando al mismo tiempo  porque no fuimos capaces  de construirlo en el pasado.

 

La resolución de esta cuestión implementa un enorme desafió político-intelectual. A continuación algunas ideas   susceptibles de organizar  la  arquitectura básica de una   propuesta en esa dirección.

 

 

I
UN NUEVO  IMPULSO DEMOCRATICO

 

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Subjetivamente, en la percepción ciudadana, la transición terminó y hace ya bastante tiempo.  Un asunto distinto es la calidad de la democracia que hemos  construido. Una democracia de mínimos, de baja energía, percibida como irrelevante por amplios sectores de la sociedad partiendo por los jóvenes que en teoría debieran ser el principal factor de cambio. Una democracia que se agota precozmente pierde progresivamente su capacidad de transformación. Se instala así una suerte de círculo vicioso. Como la democracia muestra poca capacidad de resolución de cuestiones fundamentales, los ciudadanos se distancian progresivamente y al actuar de este modo se hace aun mas difícil generar la fuerza que permita romper  las amarras y modificar las correlaciones de fuerza. Se abre aquí un ámbito que va mucho mas allá de la reformas constitucionales  tradicionales, no obstante que del proceso actual es evidente que quedara pendiente la imprescindible modificación del sistema electoral binominal. Se trata, ni más ni menos que de hacerse cargo de la enorme CONCENTRACIÓN DEL PODER  que se ha producido en Chile.  El  nuevo impulso democrático debe orientarse a una redestrucción del poder:

 

I)                  Hacia los ciudadanos creando nuevas instituciones  como la Iniciativa Popular de Ley y la revocación de mandatos

 

II)               Entre las instituciones atenuando el excesivo presidencialismo, por una parte y limitando las reelecciones de los parlamentarios, por la otra.

 

III)            Hacia las comunas promoviendo el paso desde las actuales administraciones locales a verdaderos gobiernos comunales.

 

IV)     Hacia las regiones promoviendo una efectiva regionalización 

 

 

II
UN SHOK SOLIDARIO

 

Es altamente probable que el Presidente Lagos termine con una distribución de los ingresos aun mas mala de la que tenia el país al comenzar su gobierno..Es a su vez bien sabido que nuestra estructura  de distribución se cuenta entre las más regresivas del mundo. Decir que  esta es una cuestión de largo plazo que solo se arregla con  un salto cualitativo en educación equivale a decir que no hay nada que hacer salvo asumir esta realidad que constituye una amenaza a la cohesión social y condiciona fuertemente la mala percepción ciudadana sobre la democracia.  No se trata en absoluto de  invalidar lo hasta ahora realizado,  particularmente, en materia de reducción de la pobreza. A diferencia de la gran mayoría de los países en desarrollo Chile ha conseguido alcanzar niveles superiores de integración social,. El problema es que esta es extraordinariamente desigual. El tema es en extremo complejo. Me atrevo a  proponer las siguientes ideas todas ellas estrechamente vinculadas entre si:

 

I)                  Una política de generación de empleos a partir de la transformación de un amplio espectro de necesidades sociales en puestos de trabajo (atención de la tercera edad, reforzamiento de los apoyos estudiantiles, animación deportiva, promoción de la cultura ecológica, etc.) un programa de ampliación rápida de la cobertura preescolar que, no obstante los esfuerzos desplegados no supera en la actualidad el 30% del universo de niños entre 0 y seis años. Este puede ser un programa de tremendo impacto social, que le cambie su triste destino a miles de niños y puede, a su vez, ser la oportunidad para la creación de miles de puestos de trabajo, destinados en particular a incentivar la inserción laboral de las mujeres,
II)               Una reforma provisional  que se haga cargo de los graves problemas del sistema actual: mala cobertura, fuerte machismo, altos costos de administración, baja tasa de reemplazo. En este plano se requieren reformas muy de fondo. Una cuestión inescapable es el aumento de la tasa de cotización. Un 10% con la actual esperanza de vida es a todas luces insuficiente para asegurar una pensión decente. Por otra parte, es evidente que el sistema requiere un componente solidario, sin el cual la mayoría de los chilenos tiene bien poco que esperar de bueno para su vejez. La reforma provisional debiera ser capaz de movilizar recursos para incentivar la incorporación  al sistema de un amplio sector que en la actualidad esta fuera y  al mismo tiempo atenuar la  lógica  puramente individualista que anima al actual sistema. A la hora de hacer los números, es importante tener presente que el déficit prevional alcanza a 5.7 puntos de producto, esto es del orden de los  US 5 mil millones financiados año a año por el presupuesto publico.

 

Un pacto fiscal para enfrentar en serio las reformas anteriores.

 

 

III
DE LA POLÍTICA MACRO A UNA ESTRATEGIA DE DESARROLLO

 

Chile tiene una política macro muy alabada por moros y cristianos.  Sin embargo, crecemos poco. En promedio, este gobierno terminara con un crecimiento promedio que no superara la mitad de los niveles de 6% que nos hicieron famosos en el pasado.Podemos seguir con una política que garantice muy baja inflación, cuentas fiscales incluso excedentarias pero ... con  un crecimiento por debajo del potencial y cientos de miles de chilenos pagando en desempleo los costos de una economía sobreajustada.  Chile a dado pruebas ampliamente satisfactorias de responsabilidad macroeconómica  y disciplina fiscal. Se trata ahora de hacer frente a los problemas mas fundamentales de nuestra estructura  productiva: falta de innovación, dependencia excesiva de un numero limitado de recursos naturales que incorporan poco valor agregado, fuerte heterogeneidad estructural, expresada en la polarización entre un numero relativamente pequeño de empresas grandes y medianas altamente competitivas y fuertemente orientadas hacia el mercado externo y miles de empresas pequeñas que marcan el paso con bajos niveles de productividad y sin posibilidad alguna de beneficiarse de los procesos de apertura y ampliación de comercio que Chile ha protagonizado. Definitivamente hay que romper con una ortodoxia que   ha impedido avanzar en la puesta en práctica de una estrategia de desarrollo que oriente la generación de capacidades laborales, profesionales, tecnológicas hacia los sectores que claramente manifiestan ventajas competitivas. El paso de la política macro a una estrategia de desarrollo efectiva supone además contar con una institucionalidad tan sólida en materia de desarrollo como la que Chile ya dispone en materia de control de la inflación (Banco Central) y disciplina fiscal (Ministerio de Hacienda).