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Tipo de Cambio (3 de enero del 2006)


Cuestión primera: de especial y previo pronunciamiento es saber si un dólar a $514 es un problema o no. y dilucida esta cuestión, surge naturalmente  la segunda: ¿qué se puede hacer? distinto -por cierto- de simplemente encogerse de hombros o decir, como he escuchado a algunos, con una voz  un tanto engolada y un tono doctoral, basado en no se sabe que fundamento: “aquí estamos en libre flotación y  contra el mercado no se puede hacer nada
                     
En esta intervención me propongo un doble objetivo:

 

Demostrar que el problema no sólo existe, sino que es tan grave como que puede terminar comprometiendo nuestro desarrollo futuro al tornar  crecientemente difícil, incluso en muchos sectores inviable, la continuidad del proceso  exportador y la indispensable  diversificación  productiva.

 

Sostendré además que, si bien se trata de un problema complejo, que no tiene solución en 5 minutos, es posible construir un conjunto de propuestas que eviten el colapso de un importante sector de exportadores que operan con márgenes crecientemente estrechos y que no disponen de las rentas naturales que benefician  hoy día, por ejemplo, a los grandes exportadores de cobre. Evidentemente no estamos pensando en esos sectores. El dólar se puede desmoronar a $400 y seguiremos exportando cobre, molibdeno o celulosa, pero no se trata de eso. Se trata de cómo diversificar nuestras exportaciones, de cómo avanzar en las cadenas de valor agregado, y es de allí en donde nos encontramos con sectores cuya viabilidad esta claramente en cuestión

 

Quienes tienen una fe ciega en el mercado y rechazan cualquier tipo de intervención, pueden terminar haciéndole un grave daño al país. Los que por convicción o cierto facilismo intelectual promueven el inmovilismo, se equivocan profundamente.

 

El Problema

 

¿Cuál es el punto? El tipo de cambio real se encuentra en un nivel similar al de mediados de los 90, es decir, una década después se vuelve al nivel preocupante que antecedió a la aguda apreciación que se produjo entre 1995 y 1997, período de altos déficits en cuenta corriente, que antecedió a la crisis asiática.

 

Un dólar a $514 se compara muy negativamente con uno a $550, propio del periodo 90-99; o a $601 propio del periodo 86-97.

 

El tipo de cambio se ha deteriorado notoriamente en los meses recientes respecto no sólo del dólar, sino también del euro y de la canasta de monedas de nuestros socios comerciales.

 

Uno de los factores fundamentales que explica esta situación es el alto precio del cobre, pero el país sabe, por experiencia, que se trata de una situación transitoria, aunque el precio puede seguir siendo alto, muy probablemente a un nivel más bajo que el actual, por algún tiempo.

 

Los grandes exportadores y probablemente algunos medianos, se han cubierto a través de seguros cambiarios pero los pequeños productores de transables no tienen acceso a estos seguros y, sobre todo, los exportadores indirectos (pyme) no están en condiciones de compartir el aseguramiento que logran las empresas a las que proveen, debido a las asimetrías en el poder de mercado de estos dos sectores.

 

La fuerte y progresiva devaluación del dólar americano está desde ya afectando los niveles y ritmos de crecimiento y diversificación del sector exportador, y por esa vía, los ritmos  de  crecimiento, inversión y empleo del conjunto de la economía. Además la perdida de competitividad de los sectores exportadores no tradicionales, acentuará la concentración económica, empeorará la distribución del ingreso, afectando así mismo las  perspectivas de desarrollo de vastas regiones del país.

 

Asexma, a través de Patricia Pérez, presidenta del gremio, explicó que: en el 2005 los envíos de productos manufacturados totalizarán US$5.388 millones, lo que representa un alza de 12.1% respecto al año anterior, pero 13,8 puntos porcentuales de menor crecimiento respecto de 2004, cuando se empinaron en 25,9%.

 

En cuanto a las proyecciones para 2006, comentó que se estima que los despachos de manufacturas crecerán apenas 4.3%, sumando en torno a US$5.620 millones, lo que se explica por la menores inversiones  en el sector  debido a la baja del dólar, especialmente en rubros con fuertes embarques a EE.UU, como los vinos y productos madereros.

 

Por su parte,  Sofofa daba cuenta ayer  de pérdidas por cerca de US$ 1.000 millones

 

En el caso de un producto estrella como es el vino, se me informa que: en Chile hay casi 200 viñas que exportan a los mercados internacionales, pero sólo 8 de ellas concentran más del 80% de los envíos.  El resto logra retornos por entre  1 millón  y 3 millones de dólares. Este  segmento de viñas pymes  es el que corre peligro con la brusca caída del dólar en el mercado interno (hay 100 viñas cuyos  envíos no superan el millón de dólares). Las viñas grandes son más diversificadas y el tipo de cambio bajo las afecta menos. Esto arrastra  mayor concentración, pues las chicas venden o se fusionan. La mayoría de las viñas hicieron sus presupuestos  con $580 y enfrentan en la actualidad una grave amenaza si el deterioro cambiario continúa profundizándose.

 

En general:
  • Está claro que todos los actores están ajustándose y que la impresión generalizada es que si el nivel del TC se mantiene en los valores actuales, el cierre de empresas medianas y pequeñas será significativo
  • En varios sectores  se han paralizado las inversiones o se están reevaluando a los actuales niveles del TC (pocas seguirán). por otra parte, se prefiere el pago de deuda a la inversión.
  • Se están produciendo ajustes negativos en el empleo, tendencia que se agudizará en el futuro (hay rubros en que la gravitación de la mano de obra alcanza a casi el 75%).
  • Los más afectados son las empresas medianas y pequeñas.
  • Esta es una gran contradicción respecto de lo que queremos lograr como país, en cuanto a la incorporación de los medianos y pequeños a la actividad "motora" del desarrollo del país.
  • Se están perdiendo los eventuales beneficios de los TLC`s
  • Recuperar las expectativas de los agentes comerciales será muy largo y difícil.
Estudios realizados por la corporación de exportadores muestran que al productor le han subido los costos, en promedio, desde Copiapó hasta Linares, en un 40%. Si evaluáramos el efecto devaluación del dólar respecto de los costos incurridos temporada 2004/05 vs. La 2002/03, la pérdida de competitividad es del 20% (la mitad del alza es producto del tipo de cambio). el saldo se explica por incrementos de los costos en pesos (mano de obra, energía y fletes internos), los cuales alcanzan una gravitación del 80% en el total.

 

¿Neutralidad?

 

Frente a esta situación la autoridad tiende a una cierta pasividad, compartiendo a lo mejor la angustia de muchos exportadores, pero mateniéndose atrincherada en la idea que contra el mercado no es posible hacer nada

 

Hay que tener cuidado con este argumento porque llevado al extremo conduce a interrogarse acerca del sentido mismo de la existencia de la autoridad. Si un banco central, que es de lejos, el principal actor del mercado cambiario,  renuncia a intervenir,  uno puede legítimamente terminar preguntándose ¿para qué sirve?

 

El banco argumenta que no es posible tener un tipo de cambio fijo. Tiene toda la razón. Es conocida la debacle del dólar a $39 que varios de los aquí presentes defendían a brazo partido o de la convertibilidad argentina

 

Nadie está planteando esto. Incluso la idea de restablecer una banda cambiaria es bien discutible.

 

El punto es otro. a decir verdad, el banco no ha sido neutral.

 

¿Qué hizo el banco cuando el dólar se disparó por sobre $700 el 2002? por suerte, no se dijo en ese momento que “habría que dejar que el mercado actuara” porque allí se intervino y masivamente,  y frente  a esta situación  uno se pregunta  ¿porque la teoría funciona para un lado y no para el otro?

 

¿No será  que hay un sesgo a favor de las finanzas y que no existe la misma sensibilidad frente al mundo productivo? 

 

Y sin ir  más lejos ¿es neutral la política de reducción de reservas  que ha significado inyectar  a un mercado ya saturado una cantidad adicional de dólares? ¿Es racional  en la condición actual pagar deuda en pesos por parte del fisco liquidando en el mercado interno más de US$2.000 millones? como se ha informado en la prensa

 

En relación a los ingresos, hay que considerar que la proporción de exportación es de un 75 al 80%, no siendo el mercado interno una alternativa que se acerque a los valores de exportación (1 a 3 como mínimo).

 

Como conclusión, se puede observar un incremento de los costos producto de la devaluación del dólar de un 22,9%, así como una disminución de los ingresos en pesos del mismo tenor, por lo que el efecto total provocado por la situación cambiaria es superior al 40%. La brecha que se va acentuando entre el aumento de costos en pesos y la disminución de los ingresos en pesos, le significan al productor, una clara pérdida de capital, la que se debe enfrentar vía la disminución de gastos en la operación, castigando la calidad del producto (disminución de mano de obra, controles, manejo agrícola, etc.) o el endeudamiento para mantenerse en el negocio exportador, ya que lo anterior significará en el mediano plazo la pérdida de sus activos.

 

Propuestas de Solución

 

 

1.- Lo primero es salir de la pasividad. Es evidente que las  autoridades no tienen el control de todas las  variables en juego pero eso no implica instalarse en la impotencia. por de pronto una actitud vigilante  y  disponible para utilizar todos los instrumentos a su alcance  puede actuar como disuasivo para frenar actuaciones  que profundicen el deterioro cambiario. Los sectores productivos necesitan de la  autoridad un compromiso sólido  con el desarrollo exportador y la garantía de su disposición a realizar todos los esfuerzos necesarios para asegurar que el tipo de cambio se ubique en niveles que no sean incompatibles con un desarrollo exportador vigoroso. Una política más activa requiere trabajar sobre elementos más sustantivos (fondos de estabilización ampliados y fortalecidos, fortalecimiento de la capacidad de negociación relativa de los proveedores pyme,  profundización y ampliación del acceso al mercado de seguros cambiarios) para abrirle paso a niveles de diversificación que logren reducir, de manera más sólida, la magnitud de los shocks  de términos de intercambio del comercio exterior.

 

2.- Sistema seguro cambiario / Programa Corfo

 

3.- En las condiciones actuales, el Banco Central  no debe persistir en una política de reducción de sus reservas internacionales (proyectaba reducirlas en US$ 1.200 millones en el presente año) sobre la base de pagar en dólares los vencimientos de papeles emitidos en dólares, política que corresponde a las condiciones propias de un tipo de cambio libre puro, pero no tiene porqué forzarse en esta coyuntura.

 

4.-Rescate en pesos del stock de pagarés del Banco Central reajustables por el dólar, como lo ha propuesto Ricardo Ffrench-Davis. Ello implica adoptar una política contra-cíclica, no sólo para evitar un alza desmedida del TC (como ya lo hizo en el pasado el banco), sino también  para evitar la actual baja excesiva del precio del dólar. Igual predicamento debe adoptar en su política de ajuste de las reservas: sujeto a un criterio contra-cíclico, para no lesionar el desarrollo productivo de Chile. Ante una abundancia transitoria de dólares, no debe aumentar su oferta sino que reducirla mientras esa abundancia predomine. El Banco Central debe preocuparse no sólo de la inflación sino también de la sostenibilidad de las cuentas externas y de cómo éstas afectan a la economía chilena. ha sido demasiado asimétrico en su actuar.

 

5.- El Gobierno debe suspender la política de prepago de deuda que por la vía del cambio masivo de dólares a pesos no hace más que agravar la tendencia del deterioro cambiario.

 

6.- El espectacular aumento del precio internacional del cobre y del molibdeno han mejorado los ingresos de divisas del fisco, que los ha depositado en el banco central y también en el BancoEstado creando una sensación de abundancia excesiva de dólares en los mercados cambiarios y financieros. Proponemos arbitrar medidas para invertir estos recursos en mercados externos e impedir sus negativos efectos en el mercado interno de divisas. Por ejemplo, crear corporaciones públicas internacionales de financiamiento, como lo han hecho otros países desarrollados con economías pequeñas y abiertas como el caso de Noruega.

 

Asimismo se podría invertir en instituciones como la CAF, que gozan de un gran prestigio, o en los fondos estructurales del Mercosur, que hoy día comienzan a operar con lo cual podríamos de paso contribuir a mejorar inserción política de Chile en la región

 

7.- Como fue propuesto por Oscar Landerretche Moreno se podría intensificar el programa de estudio de posgrado que en la actualidad no superan los 400 estudiantes al año con una beca modesta de US$ 15.000 dólares. se podría por ejemplo duplicar el monto de la beca y triplicar el número de beneficiarios, esto ayudaría a propósito de frenar el deterioro cambiario y generaría un shock muy positivo en términos del capital humano.

 

8- por último, de Ricardo Ffrench-Davis,  la ampliación de los márgenes de inversión externa de las AFP’s es un intento de solución “fácil”, poco eficaz frente a expectativas de apreciación cambiaria. Es también responder con un cambio estructural a una necesidad creada por una variable coyuntural como el precio del cobre. Lo que reditúa para el desarrollo nacional y para el bienestar de los millones de afiliados de las AFP’s, es que las reformas del mercado de capitales priorice el diseño de los canales, con adecuadas garantías, para el financiamiento de la inversión productiva de Chile. A Chile no le sobra el ahorro, sino que le falta. Si lo hacemos bien, para crecer más con menor desigualdad, se puede invertir productivamente en Chile con mayor rentabilidad neta en Chile que en el extranjero, y generando más empleo en la economía nacional.