Yo valoro muy positivamente la aprobación por parte del Congreso Nacional del primer proyecto del Gobierno de la Presidenta Michelle Bachellet que reajusta en un 10% las pensiones mínimas y asistenciales con cargo a la mantención del IVA en 19%, porque entrega beneficios a un sector particularmente vulnerable de la sociedad.
Es un sector que tiene muchas carencias y que no tiene capacidad de presión. Es un sector que no hace huelgas, que no puede paralizar el país. Y, desde ese punto de vista, me parece que partir por este proyecto traduce bien la voluntad del actual Gobierno de avanzar en la dirección del establecimiento de un sistema de protección social que pueda cubrir dignamente las necesidades de las personas desde la niñez hasta la edad adulta.
Creo, además, a diferencia de lo que han planteado senadores de Oposición, que es muy importante que se respete un principio básico de responsabilidad fiscal: proyectos que establecen beneficios y gastos permanentes tienen que ser financiados con ingresos permanentes. Eso me parece a mí que es una regla básica de la responsabilidad fiscal.
Es cierto que hoy día hay importantes excedentes producto del alto precio del cobre. Pero, ¿quién puede decir por cuánto tiempo esos excedentes van a poder mantenerse? Lo que sí es claro que los beneficios que se están estableciendo aquí son beneficios para siempre.
Las holguras fiscales de las cuales disponemos hoy día pueden ser holguras de uno o dos o tres años y me parece a mí que no sería correcto girar a cuenta de esos ingresos, que tienen un carácter más bien transitorio, para poder financiar –reitero- compromisos que son permanentes.
Quiero sí hacer presente algo que ha estado en el debate y yo mismo lo hecho sentir. Creo que dentro de las opciones de financiamiento que se propusieron, creo que ésta no es la más equitativa, creo que no es la más justa. Y lo vuelvo a reiterar.
El IVA es un impuesto reconocidamente regresivo. Es un impuesto de tasa única que finalmente, proporcionalmente con sus ingresos, lo pagan de mucho mayor manera los sectores que consagran lo esencial de sus ingresos al consumo. Las familias, las personas que pueden consagrar parte de sus ingresos al ahorro o a la inversión, toda vez que esto no está afecto al IVA, proporcionalmente, son menos castigados por el IVA que los sectores medios y bajo, que consagran lo esencial de sus ingresos al consumo.
Esto es tanto más injusto, toda vez que la estructura tributaria chilena es una estructura muy regresiva, es muy injusta, la estructura, el conjunto de la estructura tributaria chilena.
El IVA representa un 47 por ciento de la recaudación total, más algunos otros impuestos indirectos, más del 50 por ciento de los ingresos tributarios del país provienen de vía indirecta. Y solamente un 30 por ciento proviene del Impuesto a la Renta.
Si uno analiza la estructura tributaria de los países que tienen mayor cohesión social, que son los países que tienen niveles mayores de igualdad que el nuestro, nos vamos a encontrar con estructuras tributarias que están exactamente en el polo opuesto. Son estructuras tributarias en donde lo esencial recae en los ingresos tributarios producto de fuentes directas y no de fuentes indirectas.
Por eso que es tan importante lo que se ha planteado en el Senado: una discusión tributaria de fondo para ver si somos capaces de llevar a la práctica lo que hemos dicho en materia de generar más igualdad en nuestro país. El sistema tributario no agota los problemas de las desigualdades en el país, pero tiene que ver con esto, y una estructura tributaria como la que hoy existe en Chile reproduce un sistema de distribución de los ingresos particularmente inequitativo.
Ahora bien, creo que es cierto, además, lo que aquí se ha planteado: éste fue un compromiso que se… la tasa del 19 por ciento se planteó de manera transitoria. Y no la planteó solamente el Presidente de la República: la votamos todos en el Parlamento. Ésa es la verdad.
Ahora, creo –y quiero decirlo también con mucha franqueza- que hay por lo menos tres tipos de razones para poder revisar esta situación. La primera es que la Presidenta planteó esto con total transparencia. Quiero decir que no estuve de acuerdo cuando se planteó en la campaña la mantención del IVA, pero reconozco que se planteó. Y la Presidenta sacó el 53 por ciento de los votos detrás de este planteamiento. Y tanto Sebastián Piñera como Joaquín Lavín también plantearon el tema de la mantención del IVA en 19 por ciento. Creo que ahí hay una buena razón para revisar esta situación.
Segunda razón –y muy importante-, que aquí no estamos hablando solamente de aumentar las pensiones más bajas en 10 por ciento: estamos hablando de construir un sistema de protección social que va a significar una cantidad muy importante de ingresos hacia adelante. Tenemos una discusión sobre reforma previsional. ¿Qué va a significar eso, desde el punto de vista del gasto fiscal? Creo que una reforma previsional que apunte en un sentido solidario va a significar también fortalecer un pilar solidario. Y eso va a requerir de más ingresos y no de menos ingresos. Desde ese punto de vista, creo que se ha actuado con transparencia y me parece a mí que hay razones como para revisar la situación que se adoptó, en junio de 2003, en orden a establecer la tasa de 19 por ciento como una tasa transitoria.