LA INGENUIDAD DE LA VISIÓN INTERNACIONAL DEL BC
Siento que la presentación que se hace es una suerte de mezcla de condescendencia e ingenuidad de lo que está ocurriendo en el mundo. Hay poca conciencia de la profundidad, de la precariedad, fragilidad y las tremendas contradicciones que hoy atraviesan este proceso de globalización financiera. Una reflexión muy al pasar, sobre la decisión que ha tomado el gobierno norteamericano, en cuanto a tener que simplemente –escuchen bien- nacionalizar a las dos principales instituciones aseguradoras de crédito hipotecario, por un valor que a uno se le escapan los ceros para poder designar los montos involucrados. En la economía más liberal del mundo, conducida por el gobierno más conservador y más liberal que ha tenido Estados Unidos en muchos años, terminemos hoy día con la nacionalización de dos instituciones que representan más del 50% del mercado del seguro del crédito hipotecario. Yo creo que eso merece una reflexión más profunda.
Hoy por lo demás está en la prensa, una institución muy importante como es Lehman Brothers acusa pérdidas por cerca de US$ 4 mil millones; otros hablan de que Merrill Lynch está en una situación compleja.
Aquí hay un problema con el funcionamiento del sistema financiero internacional. Hay un deterioro gravísimo de las confianzas. Las tres principales clasificadores de riesgos, que han sido lapidarias y severísimas para analizar y clasificar los riesgos de los países en desarrollo, simplemente hicieron la vista gorda respecto de toda esta situación en el mundo, no advirtieron, fueron condescendientes, mostraron que están instaladas en un gravísimo conflicto de intereses con los propios bancos. No advirtieron los severos riesgos que estaban tomando muchos de estos bancos con las operaciones de derivados y con las hipotecas de mala calidad.
Esto ha hecho que el mercado de préstamo interbancario tenga también dificultades para funcionar, porque los bancos hoy tienen legítimas dudas respecto de prestarle a otros bancos, que puedan entrar la semana siguiente en situación de falencia.
Siento que el análisis del entorno externo requiere de mucha mayor profundidad. Lo que estamos enfrentando es una globalización sin reglas, con resultados extremadamente graves. No son simplemente datos generales, vean lo que ha pasado el 2008 con los fondos previsionales chilenos. Si no me equivoco, es del orden del 10% la caída de los fondos previsionales en el 2008, respecto del 2007. Si eso es así, estamos diciendo que los fondos previsionales de los chilenos han perdido más de US$ 10 mil millones en un año producto de esta situación.
Lo digo con fuerza y convicción, hay algo de frivolidad cuando la situación internacional se ve al pasar y no se analiza con suficiente detención. Las probabilidades que esto se resuelva al corto plazo son bastante pequeñas, porque lo que se ha generado –finalmente- es una economía financiera que funciona sobre si misma, es una economía financiera que no está respondiendo prácticamente a nada, salvo a las necesidades de ganancia y a las necesidades de aumentar los beneficios de las instituciones que en ellas participan.
Este es un mundo prácticamente autonomizado de todo lo que tiene que ver con la actividad productiva. Quiero dar un dato: todo lo que se maneja como transacción financiera en el curso de un año, no representa más allá del 2% del conjunto de las transacciones reales. Por tanto, hay una dimensión financiera que tiene prácticamente autonomía del mundo real. Vivimos en una globalización financiera que no está bien sentada en la actividad productiva, está centrada en la actividad financiera, con esta tendencia a crisis recurrentes producto de la falta de reglas claras, arbitrariedad que existe en el funcionamiento de sus principales instituciones, y eso creo que tiene costos fuertes para países tan abiertos como el nuestro. Creo que nosotros debiéramos interrogarnos acerca de lo que significa continuar integrándonos financieramente a ese mundo tan volátil, tan convulsionado.
Nosotros en la reforma previsional autorizamos la inversión de fondos previsionales hasta un 80% del total. Hoy día el Banco Central está retrocediendo de ese porcentaje porque se da cuenta que invertir un porcentaje creciente de los fondos en un mundo tan turbulento no es un gran negocio.
LA FALTA DE INNOVACIÓN EN EL TIPO DE RESPUESTA Y EL RIESGO DE UN AJUSTE RECESIVO Y REGRESIVO
Lo que advierto es la presentación de la receta más clásica. Cuando se tiene problemas, aumente las tasas de interés, ajuste por esa vía; disminuya la actividad y el gasto público. Un juego extremadamente conservador y poco innovador. Yo comparto con el Banco Central que el problema de la inflación no es cualquier cosa, comparto la angustia que significa para la gente que sus ingresos estén siendo objeto de una inflación, que es particularmente implacable con los más pobres. Pero, no me digan que este es el único problema que tiene la economía chilena.
Llevamos 10 años creciendo a menos de la mitad de lo que crecíamos los 20 años anteriores. Y lo que se nos anuncia es que esto seguirá así. La proyección que hace el IPOM sobre el 2008, habla de un crecimiento entre un 4,5 y 5 %, en consecuencia que todos sabemos que va a estar por debajo del 4,5. Se anuncia para el 2009 un crecimiento entre 3,5 y 4,5, con lo cual se está diciendo que estaremos en torno al 4% este año, y muy probablemente bajo el 4% el 2009. Eso está claramente por debajo del crecimiento potencial de la economía chilena, que a su vez ha venido disminuyendo, y está por debajo de nuestras necesidades y posibilidades.
Siento desde ese punto de vista, que es importante tener una política anti inflacionaria adecuada pero que responda a un diagnóstico certero. Yo quiero preguntar si el Banco Central está convencido que esta es una inflación clásica producto del exceso de demanda. Si fuera así uno entiende bien la receta clásica, pero si no es una inflación básicamente clásica, si es una inflación que tiene un componente importado alto, yo les digo: pueden aumentar las tasas de interés y disminuir el gasto público todo lo que quieran, pero los precios internacionales seguirán siendo altos porque responden a una dinámica distinta.
¿Hasta qué punto habrá que disminuir el gasto fiscal?, ¿hasta que punto habrá que aumentar las tasas de interés para que esto tenga efecto? Probablemente a puntos extremadamente altos, en donde los costos de esas políticas pudieran perfectamente no compensar los efectos que en materia de control de la inflación ésto pueda tener.
Es una discusión compleja, pero reitero, si la inflación no resulta de un exceso de demanda; si la economía está a su vez creciendo bajo el potencial, cuál es el sentido de estar proponiendo (esta no es una responsabilidad específica del Banco Central, pero ha sido parte de este consenso) el aumento de la tasa de interés y una disminución del gasto público.
Eso suena bien desde el punto de vista de la música que la comunidad financiera internacional y las clasificadoras de riesgo, les gusta escuchar. Pero, creo que esto tiene poco de innovación y no se está atacando el problema principal de la economía chilena, que es su mediocre tasa de crecimiento; la instalación de la economía chilena en una tasa de crecimiento por debajo de la tasa de crecimiento potencial, y el riesgo de que con estas políticas tengamos un ajuste más recesivo de lo necesario y que la disminución del gasto público –que es principalmente la vía por la cual se compensa a los más pobres- signifique también que este ajuste recesivo tenga mucho de ajuste regresivo.