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Discurso del Senador Carlos Ominami en sesión de Informe de Política Monetaria (11 de septiembre, 2008)


LA INGENUIDAD DE LA VISIÓN INTERNACIONAL DEL BC

 

Siento que la presentación que se hace es una suerte de mezcla de condescendencia e ingenuidad de lo que está ocurriendo en el mundo. Hay poca conciencia de la profundidad, de la precariedad, fragilidad y las tremendas contradicciones que hoy atraviesan este proceso de globalización financiera. Una reflexión muy al pasar, sobre la decisión que ha tomado el gobierno norteamericano,  en cuanto a tener que simplemente –escuchen bien- nacionalizar a las dos principales instituciones aseguradoras de crédito hipotecario, por un valor que a uno se le escapan los ceros para poder designar los montos involucrados. En la economía más liberal del mundo, conducida por el gobierno más conservador y más liberal que  ha tenido Estados Unidos en muchos años, terminemos hoy día con la nacionalización de dos instituciones  que representan más del 50% del mercado del seguro del crédito  hipotecario. Yo creo que eso merece una reflexión más profunda.

 

Hoy por lo demás está en la prensa, una institución muy importante como es Lehman Brothers acusa pérdidas  por cerca de US$ 4 mil millones; otros hablan de que Merrill Lynch  está en una situación compleja.

 

Aquí hay un problema con  el funcionamiento del sistema financiero internacional. Hay un deterioro gravísimo de las confianzas. Las tres principales clasificadores de riesgos, que han sido  lapidarias y severísimas para  analizar y clasificar los riesgos de los  países en desarrollo, simplemente hicieron la vista gorda respecto de toda esta situación en el mundo, no advirtieron, fueron condescendientes, mostraron que están  instaladas en un gravísimo conflicto de intereses con los propios bancos. No advirtieron los severos riesgos que estaban tomando muchos de estos bancos con las operaciones de derivados y con las hipotecas de mala calidad.

 

Esto ha hecho que  el mercado de préstamo interbancario tenga también dificultades para  funcionar, porque los bancos hoy tienen legítimas dudas  respecto de prestarle a otros bancos, que puedan entrar la semana siguiente en situación de falencia.

 

Siento que el análisis del entorno externo requiere de mucha mayor  profundidad. Lo que estamos enfrentando es una globalización sin reglas, con resultados extremadamente graves. No son simplemente datos generales, vean lo que ha pasado el 2008 con los fondos previsionales chilenos. Si no me equivoco, es del orden del 10% la caída de los fondos previsionales en el 2008, respecto del 2007. Si eso es así, estamos diciendo que los fondos previsionales de los chilenos  han  perdido más de  US$ 10 mil  millones en un año producto de esta situación.

 

Lo digo con fuerza y convicción, hay algo de frivolidad cuando la situación internacional se ve al pasar y no se analiza con  suficiente detención. Las probabilidades que esto  se resuelva al corto plazo son bastante pequeñas, porque lo que se ha generado –finalmente- es una economía financiera que funciona sobre si misma, es una economía financiera que no está respondiendo prácticamente a nada, salvo a las necesidades de ganancia y a las necesidades de aumentar los beneficios de las instituciones que en ellas participan.

 

Este es un mundo prácticamente  autonomizado de todo lo que tiene que ver con la actividad productiva. Quiero dar un dato: todo lo que se maneja como transacción  financiera en el curso de un año, no representa  más allá del 2% del conjunto de las transacciones reales. Por tanto, hay una dimensión financiera que tiene prácticamente autonomía del mundo real. Vivimos en una globalización financiera que no está bien sentada en la actividad productiva, está centrada en la actividad financiera,  con esta tendencia a crisis recurrentes producto de la falta de reglas claras, arbitrariedad que existe en el funcionamiento de sus principales instituciones, y eso  creo que tiene costos fuertes para países tan abiertos como el nuestro. Creo que nosotros debiéramos  interrogarnos acerca de lo que significa continuar integrándonos financieramente a ese mundo tan volátil, tan  convulsionado.

 

Nosotros en la reforma previsional  autorizamos la inversión de fondos previsionales hasta un 80% del total. Hoy día el Banco Central está retrocediendo de ese porcentaje porque se da cuenta que invertir un porcentaje  creciente de los fondos en un mundo tan turbulento no es un gran negocio.

 

 

LA FALTA DE INNOVACIÓN EN EL TIPO DE RESPUESTA  Y EL RIESGO DE UN AJUSTE  RECESIVO Y REGRESIVO

 

 

Lo que advierto es la presentación de la receta más clásica. Cuando se tiene problemas,  aumente las tasas de interés, ajuste por esa vía; disminuya la actividad y el gasto público. Un juego extremadamente conservador y poco innovador. Yo comparto con el Banco Central  que el problema de la inflación no es cualquier cosa, comparto la angustia que significa para la gente que sus ingresos estén siendo objeto de una inflación, que es particularmente implacable con los más pobres. Pero, no me digan que este es el único problema que tiene la economía chilena.

 

Llevamos 10 años creciendo a menos  de la mitad de lo que crecíamos los 20 años anteriores. Y lo que se nos anuncia es que esto seguirá así. La proyección que hace el IPOM sobre  el 2008, habla de un crecimiento entre un 4,5 y 5 %,  en  consecuencia que todos sabemos que va a estar por debajo del 4,5. Se anuncia para el 2009 un crecimiento entre 3,5 y 4,5, con lo cual se está diciendo que estaremos en  torno al 4% este año, y muy probablemente bajo el 4% el 2009. Eso está claramente por debajo del crecimiento potencial de la economía chilena, que a su vez ha venido disminuyendo, y está por debajo  de nuestras necesidades y posibilidades.

 

Siento desde  ese punto de vista, que es importante tener una política anti inflacionaria adecuada pero que responda a un diagnóstico certero. Yo quiero preguntar si el Banco Central está convencido que esta es una inflación clásica producto del exceso de demanda. Si fuera así uno entiende bien la receta clásica, pero si no es una inflación básicamente clásica, si  es una inflación que tiene un componente importado alto, yo les digo: pueden aumentar las tasas de interés y disminuir el gasto público  todo lo que quieran, pero los precios internacionales seguirán siendo altos porque responden a una dinámica distinta.

 

¿Hasta qué punto habrá que disminuir el gasto fiscal?, ¿hasta que punto habrá que aumentar las tasas de interés para que esto tenga efecto? Probablemente a puntos extremadamente altos, en donde los costos de esas políticas pudieran perfectamente no compensar los efectos que en materia de control de la inflación ésto pueda tener.

 

Es una discusión compleja, pero reitero, si la inflación no resulta de un exceso de demanda; si la economía está a su  vez creciendo bajo el potencial, cuál es el sentido  de estar proponiendo (esta no es una responsabilidad específica del Banco Central, pero ha sido parte de este consenso) el aumento de la tasa de interés y una disminución del gasto público.

 

Eso suena bien desde el  punto de vista de la música que la comunidad financiera internacional y las clasificadoras de riesgo, les gusta escuchar. Pero, creo que esto tiene poco de innovación y no se está atacando el problema principal de la economía chilena, que es su mediocre tasa de crecimiento; la instalación de la economía chilena en una tasa de crecimiento por debajo de la tasa de crecimiento potencial, y el riesgo de que con estas políticas tengamos un ajuste más recesivo de lo necesario y que la disminución del gasto público –que es principalmente la vía por la cual se compensa a los más pobres- signifique también que este ajuste recesivo tenga mucho de ajuste regresivo.