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ESTABLECIMIENTO TRANSITORIO DE CUOTA DE DEPRECIACION ACELERADA

Sesión 11, Ordinaria,

martes 17 de abril de 2007


 El señor FREI, don Eduardo (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Gazmuri.

El señor GAZMURI.- Señor Presidente, ha sido curioso el proceso del debate sobre este proyecto y la situación política que ha generado en los últimos días, y que seguirá provocando en el futuro.
Inicio mi intervención igual que como lo hice en la sesión anterior, cuando se acordó pedir segunda discusión. En esa oportunidad -en algún momento la iniciativa se va a votar-, afirmé que me pronunciaría a favor. Y expliqué la razón: lo hacía, básicamente, por una consideración política, como un gesto mínimamente consecuente de un parlamentario que pertenece a la coalición que tiene la responsabilidad de conducir al país. Además, dije que se trata de una medida que no me parece de una tremenda importancia, lo que obviamente es discutible, y que tendría cierto impacto en el llamado "clima de negocio".
Repito lo que señalé la semana pasada: ese clima de negocio está construido, en general, por pocas personas, que son muy importantes y están vinculadas a las grandes inversiones.
La virtud de este proyecto -lo reconozco- no tiene que ver con su mérito, sino con los efectos que produce, con la dimensión no mensurable de las expectativas de crecimiento, las que efectivamente mejoraron en el país.
También dije que habría preferido aplicar medidas distintas, con un carácter plano, genérico. Para ello, habrá que debatir sobre los temas de fondo, que esta iniciativa no resuelve, pues no era su propósito.
Además, manifesté que votaría a favor del proyecto -y así lo haré-, porque la menor recaudación que implicará para el Estado durante los años 2007, 2008 y 2009 no es un costo que pueda afectar los programas sociales del Gobierno -no cabe argumentar esto ni aquí ni después-, básicamente, porque vivimos en un clima de holgura fiscal. De hecho, sostuve que, si queremos financiar debidamente las medidas sociales de la Presidenta Bachelet, deberemos aumentar el gasto público en esos tres años.
Creo que ése es un debate fuerte.
A mi juicio, por el excepcional momento fiscal que vive el país, estamos en condiciones y tenemos la necesidad de incrementar ese gasto para llevar a cabo las políticas públicas que construyan una red de protección social.
He señalado también que es necesario, por lo menos desde mi punto de vista, mejorar mucho la conformación actual del proyecto sobre reforma previsional, especialmente en lo referido a la calendarización del pilar solidario: pensión básica universal y aporte solidario a las pensiones bajas derivadas del ahorro individual.
Señor Presidente, se ha puesto en la discusión -me alegra que así sea- el tema del fomento a la pequeña y mediana empresas y la situación de estas en el país.
Yo tengo la impresión de que ése es un elemento central. Hay una estrategia de desarrollo donde el incentivo a aquéllas resulta fundamental.
Si después de este debate terminamos con una política más vigorosa de fomento productivo y de apoyo a las pymes, habremos dado con el Gobierno de la Presidenta Bachelet un gran salto adelante.
Debemos reconocer que a esa problemática, que es central en el programa de la actual Administración, no se le ha dado el énfasis necesario y la significación política que debe tener.
Por tanto, a lo menos en ese aspecto, uno se puede alegrar de que finalmente, con todos los traspiés que ha sufrido la tramitación de esta iniciativa, vamos a adelantar -así lo espero- un debate más de fondo sobre cuáles son las medidas necesarias para el fomento de la pequeña y la mediana empresa.
A ese respecto, únicamente quiero decir que, a mi juicio, es un simplismo pensar que una política de incentivo a las pymes consta de un solo capítulo. Aquí no existe una sola política, una vara mágica que vaya a fortalecer el desarrollo de ese sector. Las pymes son un mundo muy heterogéneo. Nosotros las conocemos bien. Yo represento a una zona donde en la práctica no existen empresas regionales significativas, salvo algunas grandes transnacionales de la madera, de la celulosa, o empresas nacionales de gran tamaño. La economía de la Séptima Región se basa principalmente en la mediana, pequeña y microempresas.
Son realidades muy distintas. No es lo mismo una pequeña empresa tecnológica de Talca -felizmente, hay empresas de esta índole, aunque muy pocas- que un pequeño agricultor tradicional de la costa de Curicó, por ejemplo. Son -insisto- realidades bastante diferentes, que requieren políticas específicas.
Se precisa, sí, una afirmación fuerte. Y espero que ella salga de este debate. Porque si no tenemos una política especialmente direccionada al fomento y desarrollo de las pymes, la economía chilena se seguirá concentrando. Y debo advertir que se está concentrando a niveles que constituyen un obstáculo para el desenvolvimiento del país y su integración social.
En un estudio que leí ayer aparecen cifras que revelan que la concentración del volumen de ventas de las megaempresas -no de las grandes empresas-, que en Chile son seis grupos, está llegando al 60 por ciento del total.
Se trata de un trabajo donde se distingue a las megaempresas de las grandes, las medianas y las pequeñas. Y me parece una buena caracterización. Porque no son lo mismo conglomerados con activos por 5 mil millones a 6 mil millones de dólares que una empresa de la vitivinicultura de nicho -yo no diría que es pequeña-, que tiene activos por 30 a 40 millones de dólares.
Las megaempresas en Chile -repito- facturan hoy el 60 por ciento de las ventas totales de la economía. Y hace siete años, 42 ó 43 por ciento.
O sea, estamos viviendo un proceso de concentración económica brutal. Y, en mi concepto, no existe otra manera de configurarse. Porque el mercado, la globalización y el capitalismo del siglo XXI llevan a
la concentración.
Entonces
, si no hay políticas públicas muy activas que contrarresten esa fuerza -ella no puede ser limitada arbitrariamente-, si no se realiza una acción muy enérgica en el sentido contrario, no vamos a desarrollar el país.
Me alegra mucho -y con esto termino, señor Presidente- que en el Senado se vaya produciendo este acuerdo respecto de las pymes. Y espero que sea el comienzo del funeral definitivo de la borrachera neoliberal de los años setenta y ochenta -también nos contagió; no la inventamos nosotros- y que ello nos permita enfrentar una cuestión que hoy día es central: que los países deben tener una estrategia de desarrollo; que eso significa un rol distinto y nuevo del Estado, de la relación de éste con el mercado y la sociedad.


El señor FREI, don Eduardo (Presidente).- Se cumplió su tiempo, señor Senador.


El señor GAZMURI.- Si a base de esa discusión construimos un acuerdo nacional, lo único que le voy a pedir a la Oposición es que cuando hagamos el debate saquemos todas las conclusiones y no solo el reclamo por las pymes, y después, una ideología y unas políticas que lo único que requieren siempre es la jibarización del Estado. Porque la cuestión no funciona así.
Entonces, saquemos bien las cuentas, veamos de dónde van a salir los recursos. Y si pudiésemos construir un acuerdo sobre la base del progreso del país, donde la estrategia de desarrollo fuera el elemento central, daríamos un salto muy grande.