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Amplía límites de la inversión de los Fondos de Pensiones en el extranjero

Sesión 25, miércoles 13 de junio de 2007


 

El señor FREI, don Eduardo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Gazmuri.


El señor GAZMURI.- Señor Presidente, la verdad es que este es un proyecto bastante simple.


Su origen se vincula, básicamente, con la decisión que tomó el Gobierno de flexibilizar la regla fiscal y bajar la meta de superávit estructural de 1 a 0,5 por ciento.


En su momento, fuimos muy partidarios de flexibilizar la norma, dado que ella no se justifica en las actuales condiciones fiscales que presenta el país.


Ello permitirá, a partir del Presupuesto del próximo año, generar un adicional del orden de 750 millones de dólares para sustentar y sostener el ambicioso programa de protección social del Gobierno de la Presidenta Bachelet.


Entre los efectos secundarios no positivos que podían surgir a raíz del cambio en la regla fiscal, había uno que, a mi juicio, obedecía a un temor fundado: el aumento de gastos podía motivar una tendencia a la baja del precio del dólar y, por tanto, una pérdida de competitividad de la economía chilena, lo cual depende en forma muy sustantiva del dinamismo del sector exportador.


Una apreciación del peso -y, por ende, una eventual baja del valor del dólar- afecta, aunque no de modo equivalente y por igual, a todos los sectores de la economía, pero, particularmente, a aquellos que se encuentran en niveles de competitividad complicados, y de manera muy especial al agrícola, y a sectores muy importantes y dinámicos de nuestro paquete exportador. Estoy pensando fundamentalmente en la vitivinicultura -que atraviesa por una delicada situación en los mercados internacionales-, en la fruticultura y en otras actividades.


En tal sentido, como primer efecto macroeconómico, esta medida disminuye las presiones que tiendan a una baja del dólar. Ese es el motivo principal por el que la apruebo. Para una economía exportadora, como la chilena, mantener en un nivel razonable la divisa es una condición de estabilidad y sustentación del crecimiento. Y reducir los niveles de competitividad podría afectar de manera muy significativa áreas enteras de nuestra economía y en particular al sector agroalimentario, que posee una importancia creciente en las finanzas nacionales y que, en la práctica, se distribuye territorialmente en las Regiones ubicadas entre la Quinta y la Duodécima.


La iniciativa tiene, sin duda, otro efecto: ampliar las posibilidades de cartera de inversión de las AFP. En general, me parece que también resulta razonable que en un mercado tan pequeño como el chileno se dé la oportunidad de elevar el límite de inversión en el exterior. Pero, en todo caso, el origen de este proyecto no fue fundamentalmente mirar las correcciones que necesita el sistema previsional. Esa discusión habrá que tenerla.


En efecto, después de veintitantos años de ser instaurado en el país, el sistema de AFP presenta un conjunto muy grande de ineficiencias, de problemas. Y el debate más de fondo sobre el sistema previsional chileno y la capitalización individual tendrá lugar no en relación con este proyecto, sino con motivo de la reforma previsional, que constituye también una ambiciosa iniciativa del Gobierno de la Presidenta Bachelet, y que ya se encuentra en su primer trámite en el Congreso.


Por lo tanto, ahorro los comentarios que me merece el sistema de capitalización individual y las indispensables reformas de que debe ser objeto, lo que no fue la razón principal que dio origen a este proyecto, sino básicamente mantener las condiciones de competitividad de la economía chilena.


Pese a los augurios -siempre hay falsos augures o personas que predican malas noticias-, la reacción de los mercados antes de que se apruebe la ley en proyecto ha sido más bien positiva. Hemos visto cómo, durante las últimas tres o cuatro semanas, desde que se anunció el cambio de la regla fiscal, no se ha producido deterioro alguno en el precio del dólar, sino más bien cierta estabilización. Eso significa que los mercados incorporaron esta medida incluso antes de que se aplique. Y el dólar está en niveles que, si bien bajos, son a mi juicio perfectamente sostenibles, lo que permite, con mucho esfuerzo, conservar la competitividad de los sectores más amenazados.


Anuncio mi voto favorable.