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Beneficios Laborales y Remuneracionales para Funcionarios Públicos

Sesión 41, miércoles 8 de agosto de 2007


 

El señor FREI, don Eduardo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Gazmuri.


El señor GAZMURI.- Señor Presidente, al fundamentar mi voto, ante todo debo señalar, tal como informó el Presidente de las Comisiones unidas, Senador señor Escalona, que hemos realizado un arduo trabajo, en el cual nos ha guiado, básicamente, la idea de convertir en ley el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales.


Eso ha sido esencial en nuestra labor legislativa. Y, por tanto, comparto las felicitaciones a los trabajadores afiliados a la ANEF, a su presidente, a su Directorio Nacional, a sus organizaciones regionales, quienes durante mucho tiempo estuvieron golpeando puertas, no solo en el Congreso Nacional, sino también en cada una de nuestras oficinas en Regiones, para que esta iniciativa pudiera salir adelante.


La ANEF tiene gran presencia a nivel nacional, así que felicito a todos los empleados agrupados en ella.


En segundo lugar, es preciso destacar que hemos concurrido también a las mejoras que se introdujeron al proyecto en su trámite legislativo de estos días. La principal de ellas es la reparación que se hizo con la JUNJI, incorporando a su personal -que cumple funciones relevantes en el Estado y forma parte de la Administración central- al conjunto de beneficios que establece este proyecto de ley y al acuerdo entre la ANEF y el Gobierno. No había razón alguna para no hacerlo, salvo el hecho de que la Junta Nacional de Jardines Infantiles se encuentra afiliada directamente a la Central Unitaria de Trabajadores y no a la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales. Pero, conforme a las mejores prácticas sindicales, a igual condición de trabajadores, correspondía incorporar a la JUNJI, lo que en definitiva se logró.


--(Aplausos en tribunas).


Además, el proyecto hace justicia a un grupo de trabajadores cuya cantidad exacta desconocemos, pero que, como manifestó otro señor Senador, es muy importante para nosotros por lo menos desde los puntos de vista ético y simbólico.


En efecto, se mejoran las condiciones de acceso al bono especial de retiro para los trabajadores que se reincorporaron a la Administración Pública después de haber sido expulsados de ella por razones políticas durante la dictadura, así como para los compatriotas exiliados que se reintegraron al servicio público a su regreso a la patria.
Quiero
señalar que una parte del debate de anoche y de hoy en la mañana se dedicó a analizar el modo de impedir que las mujeres perdieran el beneficio si no hacían uso de él a los 60 años. Al final, creo que el tema fue resuelto en buena forma.


Algunos dirigentes plantearon el temor -no relacionado con la presente iniciativa- de que ello pudiera sentar un precedente respecto a la edad de jubilación de las mujeres. Sin embargo, pienso que el resultado también fue positivo desde esa perspectiva, pues tanto en la Sala como en las Comisiones todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso han reafirmado de manera solemne su disposición a no alterar la edad de jubilación de las mujeres a los 60 años. Y me parece que eso, desde el punto de vista político, tiene mucho mérito.


Deseo plantear una última observación.


Sin duda, quedan problemas pendientes, pero creo que no se van a resolver por la vía de la amenaza. Ellos dicen relación a un tema muy central, que es el verdadero "daño previsional". Este daño existe porque se impuso a los trabajadores una reforma previsional inconsulta que finalmente tuvo efectos perversos.


--(Aplausos en tribunas).


Ha costado mucho generar en el país las condiciones políticas y parlamentarias necesarias para iniciar la primera reforma sustantiva del sistema previsional vigente. El proyecto respectivo ya está en la Cámara de Diputados y más adelante pasará al Senado.
Y hay, efectivamente, un asunto pendiente con una cantidad muy importante de trabajadores -en este caso, de la Administración Pública-, muchos de los cuales, presionados por las autoridades de la época, se desafiliaron del INP e ingresaron a una administradora de fondos de pensiones. El problema que se presenta ahora -y a eso se deben estos bonos especiales- es que las jubilaciones que ellos recibirían, después de una larga vida dedicada al trabajo, simplemente no les permiten retirarse.


¡Ese es el problema y esa es la causa de estos bonos especiales!


Conocemos el drama que existe en la Administración central. Un profesor que gana 600 mil o 700 mil pesos jubila con 180 mil o 200 mil pesos, montos que no le permiten sobrevivir. Por eso los docentes siguen trabajando y por eso se otorgan estos bonos.
Por lo tanto, queda un tema pendiente, que debemos enfrentar. Y por lo menos los integrantes de estas bancadas -que no venimos defendiendo desde ayer los derechos de los trabajadores- comprometemos no solo nuestro voto favorable a este proyecto, sino también nuestro esfuerzo para que en el futuro, con el apoyo de las organizaciones de los trabajadores y en virtud de los acuerdos que se deben construir en el país, podamos hacernos cargo de los problemas pendientes que no resuelve la presente iniciativa -no completamente, por supuesto- relacionados con el daño previsional.


Mientras, con mucha alegría voy a concurrir con mi voto favorable a la aprobación de este proyecto, que, a mi juicio, significa una conquista muy importante para los trabajadores fiscales.


--(Aplausos en tribunas).