El señor FREI, don Eduardo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Gazmuri.
El señor GAZMURI.- Señor Presidente, voy a votar a favor del proyecto, y solo haré breves reflexiones.
Desde el punto de vista de muchos contenidos de detalle que fueron modificados, debo puntualizar que, a mi criterio, el proyecto despachado por la Comisión de Derechos Humanos estaba muy bien.
Entiendo que ese texto fue objeto de revisión y que se enmendaron algunas de sus disposiciones. Y sobre el segundo informe debemos hoy día dar respuesta con nuestro voto.
En primer término, quiero manifestar que emitiré mi pronunciamiento con bastante convicción, porque, sin perjuicio de que se ha procedido a algunas alteraciones que yo no habría hecho, asigno mucho valor a la circunstancia de que la creación del Instituto Nacional de Derechos Humanos sea aprobada en el Senado con tan amplia mayoría.
Lo anterior, no solo por el aspecto formal de que tal resolución nos evita un debate, que habría sido muy enojoso, sobre los quórums constitucionales para la aprobación de diversas normas, sino además por un elemento más bien cultural, ético e histórico, cual es que la afirmación del Instituto por prácticamente la unanimidad de los sectores aquí representados significa que la causa de los derechos humanos en los últimos 17 años en nuestro país ha avanzado en una medida imposible de imaginar hace 10 años.
Ese es, por lo menos a mi juicio, el hecho fundamental.
Ahora, no puedo dejar de recordar que en esta misma Sala, cuando apareció el Informe Rettig, una cantidad muy importante de legisladores le negaron toda credibilidad. Aquí, en este mismo Hemiciclo, se dijo -y lo recuerdo bien- que era un documento completamente parcial, que distorsionaba la verdad histórica, que no constituía verdad histórica, que no daba confianza. Y ello no solo ocurrió en esta Sala. Importantes instituciones del país, los Comandantes en Jefe de todas las ramas de la Defensa Nacional y el General Director de Carabineros expresaron lo mismo.
Digo lo anterior, no para abrir controversias artificiales, sino para señalar que todos hemos recorrido un camino largo y hoy día podemos afirmar que la cuestión de los derechos humanos, el respeto a ellos, la vigilancia en torno de su vulneración constituyen un patrimonio, con distintas razones, de toda la nación.
Creo que ese es un valor cultural y ético muy grande.
En tal sentido, la aprobación tan mayoritaria del proyecto, por lo menos a mi juicio, tiene cierto carácter histórico, que puede pasar desapercibido en medio de las polémicas sobre asuntos de detalle, pero al que yo le asigno aquel valor.
Junto con lo ya manifestado, quiero también dejar expreso una vez más mi testimonio de gratitud, como ciudadano de este país, al movimiento de los derechos humanos, a las agrupaciones de derechos humanos, a los familiares de las víctimas, quienes han sostenido durante más de 30 años una lucha que, en los tiempos más duros de la dictadura, parecía no tener ninguna luz clara al final. Porque si tal persistencia no hubiera existido, no estaríamos hoy día haciendo de los derechos humanos un pilar de nuestra convivencia civil.
Así que voto favorablemente este proyecto -sin perjuicio de que fue motivo de algunas alteraciones que yo no habría hecho- en función de ese tremendo valor histórico y porque no dudo de que la existencia del Instituto Nacional de Derechos Humanos nos hará muy bien.
Por otro lado, me sumo a lo señalado por el Senador señor Letelier -esto no tiene que ver con la iniciativa en debate- y expreso que estamos muy satisfechos por la ampliación de los plazos para revisar los casos estudiados por las Comisiones Valech y Rettig, pues, efectivamente, muchas víctimas de violaciones a los derechos humanos, por distintas razones, expuestas aquí, no fueron consideradas.
Además, aprovechando la presencia de un Ministro en representación del Ejecutivo, me sumo al clamor por que podamos ampliar las reparaciones, sobre todo las emanadas del Informe de la Comisión Valech, en los puntos que precisó el Senador señor Letelier.
La verdad es que en ese aspecto -muchas veces lo digo con dolor- hemos actuado con extrema mezquindad al momento de las reparaciones materiales. Y creo que las víctimas requieren que vayamos mejorando esa dimensión de nuestro trabajo legislativo.
Por todo ello, voto que sí.