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Creación de una Superintendencia de Educación

Sesión 65, ordinaria,

miércoles 14 de noviembre de 2007


El señor FREI, don Eduardo (Presidente).- Recuerdo a Sus Señorías que en este momento llevamos 20 minutos excedidos en el tiempo.
Tiene la palabra el Honorable señor Gazmuri.


El señor GAZMURI.- Señor Presidente, seré muy breve, porque la discusión que hemos iniciado hoy continuará con este proyecto reformulado y con otros que se hallan pendientes.
Solo quiero decir lo siguiente.
Voy a votar a favor. Creo que un elemento positivo del último acuerdo es que apunta en la dirección correcta al dar relevancia a uno de los problemas graves del sistema educacional, que es, como se ha expuesto, el de
la calidad.
Y
cabe precisar que ello no solo tiene que ver con la educación pública, sino también con la totalidad de
la educación.
También
la privada es mala. Se encuentra a mayor nivel que la pública, pero tampoco resiste una comparación internacional. Y resulta tan cara como otras mucho mejores.
Insisto en que la calidad de la educación es un asunto que afecta al conjunto del sistema. Por tanto, poner énfasis en establecer un sistema para su aseguramiento constituye, sin duda, un paso muy adelante.
Aplaudo el acuerdo alcanzado, señor Presidente.
Me pareció un poco futbolístico lo de las manos alzadas, pero, en fin, cada uno celebra como le parece. El deporte crea costumbres, hábitos, lo que está muy bien. No critico que alguien quiera levantar las manos por creer que se ha hecho un buen aporte.
Desearía saber qué relación se va a dar entre el Consejo, que velará por la calidad, y la Superintendencia, que realizará la fiscalización, lo que no es un detalle.
Tengo la impresión de que además habrá que leer mucho la letra chica. De lo contrario, podríamos establecer un sistema muy engorroso.
El segundo tema, que tiene que ver con el anterior, aunque es distinto, se refiere a
la equidad.
Quiero
hacer solamente una afirmación: por desgracia, a pesar de ser un punto muy central, el acuerdo, hasta donde lo conozco, aporta muy poco en esta materia. Eso, sin duda, es un problema, el cual queda pendiente.
Esa situación tiene que ver con que carecemos de un acuerdo en el país. Y se establece una contradicción muy severa, porque, al menos a nivel formal, todos dicen dos cosas.
En primer término, desde la última etapa de la pasada campaña presidencial constituye un lugar común afirmar que uno de los grandes desafíos de la sociedad chilena radica en superar sus extraordinarios niveles de desigualdad. Eso resulta evidentísimo.
En segundo lugar, todo el mundo sostiene que uno de los grandes instrumentos para resolver los problemas de inequidad es la educación. En eso existe un acuerdo universal, por lo menos a nivel del discurso.
Por mi parte, creo que no basta con la educación. Estimo fundamental, por ejemplo, la negociación colectiva, para mejorar los niveles de ingreso. Sin embargo, en eso no hay acuerdo.
Todo el mundo dice que la educación constituye un gran instrumento para combatir la desigualdad. Pero resulta que contamos con un sistema educacional cuya estructura reproduce la desigualdad. Y no movemos la estructura -esa es la cuestión-, que
la subsegmenta.
Respecto
de ello, en el acuerdo no existe nada.
Y se confunden los temas, porque dicha materia no se relaciona necesariamente con el lucro. Tiene que ver con el hecho de que si se determinan pagos privados para la educación subvencionada, cualquiera que sea el sostenedor, se establece una escala de ofertas diversas.
Lo anterior también ocurre en la educación municipal. Es algo que veo en la Región que represento, donde, en sectores medios-bajos con cierta capacidad de ahorro en educación, hay escuelas básicas con financiamiento compartido.


El señor ALLAMAND.- No en la educación básica.


El señor GAZMURI.- En la secundaria.
Entonces
, está la subvención, más otra suma, que no pagan todos.
Por lo tanto, cabe considerar el sistema de financiamiento compartido en la educación sustentada por el Estado, cualquiera que sea el sostenedor, si queremos que efectivamente la escuela sea un espacio de nivelación.


El señor ÁVILA.- Así es.


El señor GAZMURI.- Lo otro sería que no lo fuera. Y no está siéndolo.
Estamos aplicando medidas paliativas como la que ya aprobamos en la Comisión, respecto de la subvención diferenciada, lo que está bien. Pero eso apunta a lo que ya se encuentra segregado.
Y si, en efecto -y con esto termino-, existe un elemento de desigualdad que tiene que ver con el capital cultural y que la escuela no corrige, al menos se consigue más si se cuenta con un colegio socialmente integrado. Y, en el mundo, todas las experiencias en que la escuela se transforma en un elemento de nivelación social corresponden a sistemas públicos, con muy distintos sostenedores, donde la calidad del establecimiento no depende del bolsillo del padre. Es algo tautológico.


El señor ÁVILA.- Son integradores.


El señor FREI, don Eduardo (Presidente).- Terminó su tiempo, señor Senador.


El señor GAZMURI.- Y sobre ese tema, lamentablemente, vamos a tener que seguir discutiendo después del acuerdo, porque, mientras no lo enfrentemos, estaremos haciendo dos afirmaciones que no conjugan entre sí. Es algo que todavía está pendiente.
Pienso que se trata de una larga batalla -finalmente, democrática-, que resulta muy difícil dar en este país, porque sobre el asunto tenemos todavía diferencias muy de fondo.
Me alegro por lo avanzado, porque, al menos, establecemos la calidad como un derecho, determinamos mecanismos, fortalecemos instituciones que la aseguren. Pero, por desgracia, desde el punto de vista de la equidad del sistema, con estos acuerdos no progresamos.