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Designación del señor Sebastián Claro Edwards como Consejero del Banco Central

Sesión 73, ordinaria,

miércoles 5 de diciembre de 2007


El señor FREI, don Eduardo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Gazmuri.


El señor GAZMURI.- Señor Presidente, yo fui uno de los 20 Senadores firmantes de una carta mediante la cual se propuso a la Presidenta de la República el nombre del economista Ricardo Ffrench-Davis para integrar el Consejo del Banco Central.


Yo la suscribí básicamente por pensar que, dados los momentos que viven las economías chilena y mundial, donde entramos en una fase relativamente nueva, en nuestro caso debemos enfatizar un modelo de desarrollo que supere el sustentado tan exclusivamente en la explotación extensiva de recursos naturales, en instantes en que en el plano internacional se sufren turbulencias cuya magnitud todavía no somos capaces de prever -por la existencia de factores muy variables y que nos afectan de modo directo, unos positivamente y otros de manera negativa- en un cuadro complejo desde el punto de vista económico, donde en Chile, en el resto de América Latina y en todo el mundo hace crisis cierta forma ortodoxa y neoliberal de mirar los procesos. Así, me pareció que visiones macroeconómicas sólidas que se apartaran de las corrientes dominantes del pensamiento actual eran útiles en un organismo colegiado como el Banco Central, prestigioso, relevante y autónomo.


Desde el comienzo entendí que esa proposición presentaba un problema, sin embargo: de algún modo alteraba un acuerdo, explícito en su momento -y lo recuerdo bien; fue en los comienzos de la transición-, cuando se estableció entre el Ejecutivo y la Oposición -e incluso se estableció con el Gobierno del General Pinochet, antes de que entregara el mando- que, sobre la base de mantener la autonomía del Banco Central, hubiera un equilibrio de procedencia política en función de personas que tuvieran calificación profesional suficiente -ese fue el acuerdo-, entendiéndose que el presidente de ese organismo iba a ser del Gobierno, y dos de los cinco consejeros, de la Oposición.


Ciertamente, al firmar la ya referida carta -lo hice responsablemente; por eso doy esta explicación pública- y proponer a un economista de la trayectoria de Ricardo Ffrench-Davis, yo buscaba otro equilibrio: un equilibrio de miradas económicas, de visiones económicas.


El señor LARRAÍN.- ¡Sí: cuatro a uno…!


El señor GAZMURI.- No necesariamente, señor Senador. Porque cuando nos referimos a cuatro economistas no estamos hablando de un partido de fútbol ni de una elección interna en un partido político, sino de concepciones económicas. Y a veces son similares unas y otras.


En tal sentido, creo que Ricardo Ffrench-Davis aportaba excelencia académica como el que más y una mirada que en la ortodoxia económica de nuestro país en general es distinta, con énfasis mayor en cuestiones relacionadas con el crecimiento, el empleo, en fin, y con rigor macroeconómico.


Esa era una proposición.


La Presidenta de la República optó, con buenas razones también -debo reconocerlo-, por mantener un equilibrio más bien político que de miradas económicas. La decisión final se enmarca dentro de sus atribuciones. Y yo la respeto, obviamente. Voy a votar a favor de su candidato. Por los antecedentes de que dispongo, me parece que reúne las condiciones profesionales y técnicas para asumir la función fundamental de que se trata.


Para mí, en esta materia, no es cuestión de si se piensa como uno o no. Entiendo que debemos asegurar miradas plurales. Por tanto, lo único que pido es que la persona propuesta tenga las condiciones profesionales y técnicas adecuadas. Y, según la información que he recogido, el señor Claro las tiene.


Por último, quiero formular un reclamo ante el fuerte planteamiento efectuado por la Oposición -me parece completamente negativo y criticable- para hacer cuestión política a propósito de la no continuidad de Vittorio Corbo como Presidente del Banco Central.


Él cumplió su mandato.


El señor FREI, don Eduardo (Presidente).- Concluyó su tiempo, señor Senador.


El señor GAZMURI.- En lo fundamental, yo también tengo una buena opinión sobre la forma como desempeñó esa función. Pero lo normal en instituciones sanas y sólidas, como el Instituto Emisor, es la existencia de nuevos nombramientos. Me parece obvio. Y creo que el Presidente entrante reúne todas las condiciones para llevar a cabo una gestión tan brillante como la de Vittorio Corbo.


En consecuencia, provocar a propósito de aquello una confrontación política es francamente de mal gusto.


Votaré a favor.