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Cuota de Mayor Captura de Jurel en Primera, Segunda y Décimoquinta Regiones

Sesión 74, ordinaria,

martes 11 de diciembre de 2007


 El señor FREI, don Eduardo (Presidente).- En discusión general.
Tiene la palabra el Honorable señor Gazmuri.


El señor GAZMURI.- Señor Presidente, tal como nos encomendara la Sala, en la Comisión realizamos nuevas reuniones para analizar por segunda vez el proyecto en debate.
Como se ha señalado, la iniciativa tuvo su origen en moción presentada por varios Senadores que representan a Regiones del norte del país, mediante la cual proponen autorizar un aumento de la cuota global de captura del jurel, asignada por el Consejo de Pesca, en 150 mil toneladas.


El argumento base del proyecto dice relación a que el stock del jurel del norte sería distinto del correspondiente al jurel del sur, por lo que no puede haber una cuota nacional.


En el primer informe emitido por la Comisión se deja constancia de que los cinco Senadores integrantes rechazamos unánimemente la iniciativa aduciendo dos motivos.


El primero se funda en que no estábamos de acuerdo en alterar de manera completa toda la institucionalidad de asignación de cuotas de pesca por Regiones o por pesquerías. A nuestro juicio, aprobar el proyecto implicaba generar ese problema.


En segundo lugar, desde el punto de vista del recurso, recibimos a muchos especialistas e informes sobre el particular. En general, casi todos ellos coincidían en que se trata de un solo stock de jurel. Es decir, aun cuando esta pesquería se desarrolla con bastante profundidad en el Océano Pacífico, el stock que se obtiene en las principales áreas de extracción del recurso (el norte del país y las costas de la Región del Biobío) es uno solo.
Además, ese es el argumento que nuestro país ha esgrimido en diversos foros internacionales, pues estamos muy interesados, como país ribereño, en establecer normas de manejo del recurso en las aguas internacionales. Por tanto, hubo también un factor de que debilitamos nuestra negociación internacional para defender las especies migratorias que aparecen en nuestras 200 millas marítimas, pero que no se desarrollan solamente en ellas.


En consecuencia, en esa oportunidad, la unanimidad de los miembros de la Comisión recomendó a la Sala rechazar el proyecto.


Posteriormente, los Senadores autores de la iniciativa insistieron en que la Comisión revisara su determinación. Se argumentó que la actual cuota de jurel estaba afectando la pesca de la anchoveta -que es uno de los principales recursos de la flota industrial del norte-, al producirse una asociación entre ambas especies. Este fue el tema principal al cual nos abocamos durante la segunda ocasión en que debatimos el proyecto.


Al respecto, la evidencia que logramos recoger indica dos elementos.


El primero destaca que existe bastante independencia entre la disponibilidad de la anchoveta y la de jurel. O sea, la primera constituye una pesquería que ha experimentado una gran baja durante los últimos años. Por tanto, no existe certeza alguna que permita afirmar esa relación. Es más, la fauna acompañante de la anchoveta no es principalmente el jurel, sino que la constituyen otras especies.


Por otra parte, se nos señaló que en los lances de pesca la mezcla de anchoveta con jurel es relativamente baja, es decir, no supera el 20 por ciento.


En resumen, señor Presidente, la Comisión que presido, por segunda vez y nuevamente por la unanimidad de sus miembros -y eso debo recalcarlo-, recomienda a la Sala rechazar definitivamente el proyecto.

 

……………….

 

El señor GAZMURI.- Pido la palabra.


El señor FREI, don Eduardo (Presidente).- Su Señoría ya intervino.


El señor GAZMURI.- Quiero fundar mi voto, señor Presidente.


El señor FREI, don Eduardo (Presidente).- Puede hacerlo, señor Senador.


El señor GAZMURI.- Señor Presidente, denantes expliqué el proyecto en nombre de la Comisión. Ahora quiero formular un par de reflexiones para fundamentar tanto la recomendación del informe cuanto mi propia posición.


Entiendo las presiones y los intereses que hay detrás de toda norma de regulación pesquera. Entiendo, asimismo, las reivindicaciones regionales, y, en fin, el que a veces existan objetivos comunes a industriales y trabajadores. Y sé también -nos toca vivirlo a diario- lo que ocurre normalmente cuando se produce esta coincidencia. Aquí no ha concurrido nadie, por ejemplo, del grupo Angelini, que controla una gran empresa en el sector, sino los representantes de sus sindicatos. Y los hemos recibido con mucho respeto, porque lo han hecho para defender sus fuentes de trabajo.


La otra reflexión se refiere a que en la Comisión de Pesca estamos analizando el asunto con viva preocupación, porque se registra una atención a nivel nacional sobre los recursos pesqueros. Existen escasa investigación y poco conocimiento, al igual que presiones -todas legítimas-, lo cual redunda en que varias pesquerías se encuentren al borde del colapso.

 

Este es el punto.


Y el problema en el norte no tiene que ver, básicamente, con el jurel, sino con la disminución brutal de la anchoveta, que constituye la captura principal.


Se dice: "Queremos volver a lo que teníamos en el caso del jurel". Pero cuando el Consejo de Pesca disminuyó la cuota no lo hizo por una decisión arbitraria, sino con la finalidad de prevenir que esa pesquería entre, como sucedió en el sur, en situación crítica. ¡Esa es la cuestión!


Ya ocurrió lo de la merluza, que es algo dramático. Nos falta el último informe.

 

Seguramente, vamos a tener que tomar, como Estado y como país, medidas muy graves respecto de esta especie. Porque si queremos una política que efectivamente permita recuperar un recurso que ha estado en la base de nuestro desarrollo pesquero, vamos a afectar a cientos de trabajadores de la industria del ramo y a miles de pequeños pescadores artesanales.


Por eso expresé que entendía las reivindicaciones regionales; que entendía las presiones. Pero creo que si aprobáramos este proyecto atentaríamos contra los intereses de una pesca sustentable.


Debo aclarar al Senador señor Orpis que no he afirmado que se registre unanimidad en la opinión científica. En ese ámbito tiene lugar un debate. Sostuve que, conforme a lo que hemos recogido, la mayoría de los científicos, no todos, y los estudios que consultamos más bien se orientan a que existe un solo stock de jurel.


Tanto es así que esa es la doctrina que hemos sustentado, como país, en los foros internacionales para defender la merluza del norte y la del sur.


Concuerdo con lo que plantea Su Señoría en cuanto a que es preciso contar ojalá con investigación concluyente. Porque esta cuestión no se resuelve por una opción ideológica o territorial, sino que debe definirse si se trata de un stock o de dos, para lo cual se requiere un estudio más preciso tendiente a determinar cuáles son los ciclos migratorios. El principio precautorio mínimo es que mientras no se realice ese trabajo no podemos aumentar la cuota de captura.


El señor FREI, don Eduardo (Presidente).- Finalizó su tiempo, señor Senador

 

El señor GAZMURI.- Es como si nosotros, tratándose de la regulación de alimentos, y frente a una diferencia científica sobre si uno de ellos es o no cancerígeno, permitiésemos su comercialización hasta que terminaran los análisis pertinentes. ¡No tendría sentido!
El principio precautorio indica que se debe esperar la conclusión de los estudios y después definir si en el norte existe un stock distinto.


Por lo tanto, voto que no.