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Estímulos a Crecimiento y Desarrollo Económico

Sesión 53, Especial,

jueves 11 de septiembre de 2008


El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Gazmuri.


El señor GAZMURI.- Señor Presidente, votaré a favor del proyecto, como lo hice en la Comisión.


En lo fundamental, me parece que la iniciativa está bien orientada al facilitar todo lo relacionado con las transacciones electrónicas y eliminar el mencionado impuesto. En ese sentido, avanza en la modernización del sistema.


En este momento de holgura fiscal y de altos precios de los combustibles, creo razonable una rebaja temporal de ese gravamen. Además, estimo que las facilidades que se dan y la ampliación del margen para extender las modalidades tributarias del artículo 14 bis a sectores como la pequeña y mediana empresas van en la orientación correcta, en orden a establecer políticas especiales de estímulo para ellas, que mucho les cuesta competir en los mercados globales en los que Chile se encuentra inserto.


La idea es que una política tributaria entregue un elemento de estímulo hacia aquellos sectores, a los cuales les resulta difícil competir en los mercados globales y abiertos en los que se desarrolla nuestra economía.


A mi juicio, no es contradictorio con una política que asegure ingresos permanentes al país el hecho de disminuir algunos gravámenes, sobre todo cuando el superávit fiscal es muy extraordinario. Tanto es así -y lo dije en la sesión anterior- que el Gobierno no aplicará su propia regla.


Hemos realizado un gran debate en el país acerca de la utilidad que representa la regla del superávit estructural. Y, sin embargo, hoy día no la aplicaremos. Porque, si lo hiciéramos, habría que elevar el Presupuesto Nacional en una medida que nadie desearía.


En consecuencia, creo que aquí realmente no se están afectando los ingresos permanentes.
En seguida, quiero hacer dos acotaciones sobre ciertos puntos planteados en
la discusión.
Me
parece particularmente interesante un asunto que forma parte -como lo dijo el Ministro- de este paquete de medidas reactivadoras, pero que no figura dentro de las materias contenidas en esta iniciativa legal. Me refiero a la creación de un fondo de 400 millones de dólares para el desarrollo de proyectos relacionados con energías no renovables.


Considero que ese es un elemento de giro, de cambio, respecto a lo que ha sido la política energética del país. En mi opinión, es una primera señal en la cual se debe profundizar con mucha fuerza en el futuro, porque -como se sabe- hasta ahora la política energética, en general, se ha basado en la privatización de todo el sector implicado, manteniéndose aquella empresa estatal de significación, que es la ENAP. Pero fundamentalmente se trata de un crecimiento, de una orientación, del desarrollo energético del país por la vía de mercados regulados, donde, desde el punto de vista del Estado, ha habido neutralidad -por así decirlo- sobre los distintos tipos de energía.


Considerando los problemas energéticos globales en el mundo, la experiencia internacional y la crisis generada con el aumento en el precio del petróleo, es evidente que los países -todos lo están haciendo, y es bueno que Chile también lo haga- deben, de alguna manera, direccionar sus políticas energéticas. De este modo podremos ver qué tipo de matriz construiremos.


Y, por tanto, la destinación de esa cantidad de recursos es una primera señal. No son pocos. Se trata de 400 millones de dólares. El desarrollo de una política energética más activa seguramente significará la entrega de más fondos.


Quería destacar lo anterior, no solo por la magnitud que ello representa, sino porque indica un cambio de tendencia que yo celebro mucho.


Estoy de acuerdo con dos afirmaciones hechas en relación con temas tributarios.


En primer lugar, encuentro que tiene razón el señor Ministro cuando señala que la disminución del impuesto a la gasolina aproxima las diferencias entre los gravámenes que se aplican a los distintos tipos de combustibles, pero no resuelve el problema en cuanto a que contamos con una estructura tributaria que estimula cierto uso y que se hace necesario desincentivar. Me refiero al diésel, que evidentemente es el más contaminante. Y, aunque la diferencia disminuye, todavía es muy grande.


El impuesto al diésel es mucho más bajo que el que se aplica al resto de los combustibles, como el gas, las bencinas, etcétera.


Por tanto, aquí hay algo pendiente.


La estructura tributaria en materia de combustibles no fomenta aquello que el país quiere promover. En ese sentido, resulta tremendamente contradictorio, en el fondo,…


El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Terminó su tiempo, señor Senador.
El señor GAZMURI.- Señor Presidente, concédame un minuto más.
El señor LARRAÍN.- Además, acabó el Orden del día.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Solicito autorización a la Sala para prorrogar la hora, porque queda otro proyecto por debatir.
El señor GAZMURI.- A varios señores Senadores se les ha concedido un minuto adicional.
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Si le parece a la Sala, se prorrogará el Orden del día para despachar este proyecto y el siguiente.
--Acordado.
El señor LARRAÍN.- ¡Por diez minutos!
El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Puede continuar el Honorable señor Gazmuri.


El señor GAZMURI.- Señor Presidente, concuerdo en que aquí hay un debate pendiente, referido a la necesidad de contar con una estructura de impuestos a los combustibles que oriente la demanda hacia lo que necesitamos.


Finalmente, comparto con el Senador señor Ominami la idea de que se debe realizar una discusión mayor sobre el sistema tributario. En esta materia se dan diferencias fundamentales, porque una sociedad como la nuestra, con 20 a 22 por ciento de gasto público sobre el PIB, no será capaz de resolver el conjunto de demandas sociales y económicas del país.


Por desgracia, esa discusión sigue como un gran capítulo pendiente en el debate público.