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Incentivos Tributarios Transitorios, Bono para Familias de Menores Ingresos y Medidas de Apoyo a Inversión y empleo

Sesión 86, ordinaria, en miércoles 14 de enero de 2009


El señor ZALDÍVAR, don Adolfo (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Gazmuri.

El señor GAZMURI.- Señor Presidente, junto con anunciar, obviamente, mi voto favorable al proyecto, quisiera destacar la política fiscal que está siguiendo el Ministerio de Hacienda. En algunos momentos, durante estos casi tres años y medio de Gobierno, he sido crítico de la conducción macroeconómica, pero hoy día debo reconocer que se está aplicando una política fiscal a mi juicio completamente correcta, expansiva, que es lo que Chile necesita.

Y, en general, concuerdo completamente con las orientaciones de la iniciativa, en el sentido de que apunta tanto a reforzar la capacidad de ingreso de los sectores más vulnerables como, al mismo tiempo, a sostener, con un conjunto muy grande de estímulos -tanto tributarios como subsidios de empleo y otros-, a los sectores productivos.

Por lo tanto, creo que se trata de una política fiscal activa, de lo que se necesita. En el momento actual, es lo que están aplicando, además, la mayoría de las economías bien manejadas en el país. Y ello podemos hacerlo, entre otras cosas, porque hemos mantenido, durante todos los Gobiernos de la Concertación -en particular, a partir del Presidente Lagos-, una política fiscal contracíclica, la cual, en momentos en que el ciclo tiende a la crisis o a la baja, como el que estamos viviendo hoy día, permite contar efectivamente con recursos fiscales para ir en auxilio de la economía.

Así que quisiera dejar testimonio de mis felicitaciones a la política fiscal que está llevando a cabo el señor Ministro de Hacienda, y reconocerle en ello, asimismo, un mérito personal.

Me gustaría formular tres observaciones, dos de las cuales tienen que ver con dicha política, y la otra, con la política monetaria.

Resulta evidente, en primer término, que enfrentamos problemas relativamente serios de capacidad de gasto público. Y creo que es algo que debe ser objeto de medidas muy de emergencia.

Lo anterior es particularmente agudo en algunas Regiones, incluida la del Maule, que represento en el Senado. El año pasado no fuimos capaces de cumplir con el programa de inversiones del Fondo Nacional de Desarrollo Regional. A pesar de que invertimos más que en 2007: 2 mil 500 millones de pesos, lo que constituye un aumento significativo, solo pudimos cumplir 88 por ciento del gasto asignado.

La situación que señalo demuestra dificultades de distinto tipo. Algunas de ellas tienen que ver con la debilidad del personal técnico de los gobiernos regionales. Otras se relacionan con trámites burocráticos que se demoran con las destinaciones que deben hacerse desde Hacienda. También se suscitan algunas con las empresas -y es lo que se ha señalado acá-, en la medida en que el sistema de control de la Contraloría muchas veces se traduce, no en un obstáculo final, pero sí en la lentitud de los procesos de inversión.

En tiempos de crisis, es evidente que se requiere corregir muy drásticamente las capacidades de inversión del aparato público. Porque, si no, podemos incluso tener disponibilidad de una política fiscal expansiva y dificultad para realizarla en tiempo y forma. Y lo tocante a la oportunidad constituye una cuestión central.

En segundo lugar, me parece que todavía existe un gran espacio -y ello depende por completo de la autoridad pública- para que el BancoEstado se convierta de verdad en una entidad de vocación fundamentalmente orientada hacia la pequeña y mediana empresas. Pienso que esta es la única manera de asegurar un mayor dinamismo, porque ocurre con frecuencia que el conjunto de estímulos, incluso de aportes directos al sistema financiero, de líneas de financiamiento que se abren vía CORFO -que es banco de segundo piso, no de primero-, se traduce en que finalmente están los instrumentos, los recursos, pero el crédito no llega ni para la capitalización ni para la operación de las pequeñas empresas que lo demandan. Y, en momentos de crisis, la banca privada tiende a ser relativamente conservadora, como es obvio. Entonces, el instrumento del BancoEstado resulta fundamental.

Y una última consideración, de carácter general: a pesar de lo acertada que fue la última medida del Banco Central en el sentido de bajar en 100 puntos la tasa monetaria, creo que todavía se registra un desajuste entre la política fiscal y la política monetaria. Pienso que estamos con tasas todavía muy altas para estimular la demanda, que es lo que necesitamos.

He dicho.