El señor NOVOA (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Gazmuri.
El señor GAZMURI.- Señor Presidente, me pronunciaré positivamente, sin perjuicio de manifestar que en este largo debate no sé si se ha llegado al mejor tipo de reforma institucional. Entiendo que, en algún momento, la idea -que yo compartía- era establecer un Ministerio de Seguridad Pública, cuya misión fundamental y específica sería concentrar en una sola Cartera esta dimensión que es cada vez más importante para la sociedad chilena como prácticamente para todo el mundo. Sin embargo, ello obligaba a redefinir el rol del antiguo Ministerio del Interior y, de una u otra manera, el de los llamados "ministerios políticos", más vinculados con La Moneda. Por desgracia, esa primera idea -que incluso hubo en el Gobierno-, por alguna razón, no se concretó. Por lo tanto, creo que en ese sentido hay una reforma pendiente. Porque vamos a contar con un Ministerio del Interior con una nueva Subsecretaría, encargada de los asuntos relacionados con la seguridad pública. A mi juicio, habrá un gran avance en materia de seguridad pública, porque se resuelve lo relativo a la dependencia de las fuerzas policiales, que ha sido un debate que nos ha acompañado hasta hoy en estos casi veinte años de transición y en donde, efectivamente, quedamos estancados. No obstante todos estos problemas, hemos progresado desde el punto de vista de la distinción entre la dependencia administrativa y operativa de estas instituciones, distinción que es de compromiso, que no tenía mayor justificación, salvo el peso de Aquí se buscó una fórmula que permitiera que efectivamente las policías dependan de la autoridad política encargada de velar por el orden público, que es el régimen natural de las cosas. Pero esa dependencia debe ser tanto operativa como administrativa y, fundamentalmente, política. Por lo tanto, voy a votar a favor, porque esta iniciativa resuelve, a mi juicio, el que era uno de los factores centrales para garantizar la prioridad política suficiente de los asuntos de seguridad pública. Pero no soluciona el problema de contar con una figura ministerial cuya función principal sea la seguridad pública, porque, de una u otra manera, con esta reforma el Ministro del Interior sigue ejerciendo una suerte de coordinación de jefatura política formal del Gabinete. Se va a continuar hablando de "Jefe del Gabinete" no en un sentido estricto, porque en un régimen presidencial como el nuestro no existe esa jerarquía, sino Ministros y Presidente de la República. No obstante, va a seguir con todos los aspectos relacionados con la descentralización y los temas de atención, a través de las Intendencias y Gobernaciones -del gobierno interior-, que no solo tienen a su cargo la seguridad, sino también el desarrollo regional. O sea, se agrega al Ministerio del Interior la función de Asimismo, tendrá la conducción política de las fuerzas policiales, pero sin la idea -de la cual yo participaba- de contar con un Ministro de Seguridad Pública cuya función fundamental y casi exclusiva fuera la seguridad pública. Con la reforma en estudio, ese objetivo no se logra y, por lo tanto, es una tarea todavía pendiente. También comprendo que haber resuelto la disputa institucional en el sentido que yo indico habría significado una reforma más a fondo de las funciones de la Secretaría General de la Presidencia y de |