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Creación de Ministerio de Energía

Sesión 23, Ordinaria,

miércoles 3 de junio de 2009


El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Si le parece a la Sala, se cerrará el debate y se procederá a la votación, manteniendo el tiempo de quince minutos para el Honorable señor Gazmuri, quien estaba inscrito.

--Así se acuerda.

 

El señor BIANCHI (Vicepresidente).- En votación la idea de legislar.

Tiene la palabra el señor Senador.

--(Durante la votación).

 

El señor GAZMURI.- Señor Presidente, votaré a favor del proyecto porque concuerdo con la necesidad de fortalecer la institucionalidad que sustenta a un sector tan importante como el de la energía.

En ese ámbito, sin duda tenemos que formular y concordar una política energética de largo plazo y contar con los instrumentos que nos permitan alcanzar una capacidad de proyección y planificación de un asunto que hasta hoy día, a mi juicio, ha estado entregado excesivamente al vaivén del mercado: el sistema de asignación de prioridades energéticas con que el país ha funcionado durante los últimos años.

Contar con un Ministerio de Energía es un instrumento necesario, pero insuficiente.

Creo que la legislación destinada a orientar las inversiones energéticas es claramente inadecuada. Además, el que el Estado no tenga capacidad para desarrollar una política que defina la ubicación territorial de las plantas de energía es un asunto que no ocurre en casi ningún país maduro y moderno del mundo.

Aquí basta con cumplir determinados índices de impacto ambiental para autorizar la instalación de plantas en lugares que escoge la empresa privada. Ni el Gobierno central ni las administraciones regionales cuentan con la capacidad, que sí existe en el resto del planeta, para programar tales instalaciones en un territorio y liberar a otros de esa posibilidad, considerando que las centrales de todas maneras generan algún impacto en el medioambiente, en el paisaje, etcétera.

Ellas compiten con otros usos del territorio. Así ocurre, dramáticamente, en el caso de Aisén, donde se ha estado a punto de intervenir un recurso único, como es el río Baker.

Yo no pienso como quienes creen que el potencial hidroeléctrico de la Undécima Región no debe utilizarse. Pero podríamos tener, como sucede en otros países, la capacidad de intervenir algunas hoyas hidrográficas y de preservar otras para destinarlas a usos diferentes, lo que dará desarrollo y sustento a una Región como la de Aisén.

Por lo tanto, nos enfrentamos al problema de la debilidad, no solo institucional de la Comisión Nacional de Energía -aspecto que, de alguna manera, resuelve el proyecto-, sino también del instrumental jurídico de que dispone el Estado para orientar una política energética que desarrolle una producción lo más limpia posible, aprovechando los recursos naturales que tenemos.

Finalmente, dejo planteado mi claro rechazo a la magnanimidad con que se están implementando proyectos termoeléctricos en el país basados en la utilización de carbón.

Resulta evidente, de acuerdo con todo el debate que se ha suscitado en el mundo sobre la materia, que el carbón es la energía más contaminante. Como se ha dicho en la Sala, no hay ninguna garantía -por lo menos, yo no he podido tenerla- de que en las plantas que se han autorizado se estén usando las tecnologías más modernas para evitar, hasta donde sea posible, la contaminación.

La información que manejo -me gustaría que el señor Ministro aclarara el punto- señala que en muchas de las centrales mencionadas no se están empleando las tecnologías más modernas de mitigación del daño ambiental.

En la Región del Maule hemos llegado a un acuerdo bastante transversal desde el punto de vista político, con el objeto de hacer un fuerte, fuerte, fuerte -¡lo repito tres veces!- esfuerzo para impedir que se instale en la zona la nueva planta termoeléctrica Los Robles.

Como Región, ya produjimos una parte importante de la matriz hidroeléctrica de Chile, lo cual, sin duda, provocó impactos ambientales que la zona ha sido capaz de aguantar durante los últimos años. En la actualidad somos productores de aproximadamente un 30 a 40 por ciento de la energía hidroeléctrica total del país, debido a la intervención y utilización de la hoya del río Maule. Por tanto, que se grave ambientalmente a la Región con la instalación de una nueva central basada en la energía más contaminante que existe consideramos que es un costo inaceptable de pagar.

Enfrentamos las restricciones propias de un marco jurídico muy inconveniente. Sin embargo, le digo al señor Ministro que estoy dispuesto a hacer los máximos esfuerzos, obviamente dentro del marco de la ley, para impedir la instalación de dicha planta.

Voto a favor.