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Creación de Fondo de Innovación para la Competitividad

Sesión 47, Ordinaria,

miércoles 9 de septiembre de 2009


El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Senador señor Gazmuri.

 

El señor GAZMURI.- Señor Presidente, el proyecto que nos ocupa ha sido el resultado de un proceso larguísimo. Llevamos prácticamente cuatro años intentando generar una mínima institucionalidad para lo que tiene que ver con innovación y competitividad, y proveer los recursos que nos pongan a la altura de las necesidades en este plano.

Siento que, como sociedad, hemos perdido mucho tiempo en alcanzar dicho propósito. Estamos invirtiendo poco en innovación. Tenemos una institucionalidad donde finalmente nadie es responsable de este aspecto central para el desarrollo futuro del país.

Tal asunto se planteó con fuerza en las postrimerías del Gobierno del Presidente Lagos. Costó mucho, incluso en el debate al interior del país, en el propio Gobierno, superar la concepción neoliberal de la cual también se contagiaron las Administraciones de la Concertación. Según aquella solo bastaba una buena macroeconomía y apertura al exterior para que las cosas funcionaran bien.

Hoy día todo el mundo entiende que deben existir estrategias de desarrollo, miradas de largo plazo, un rol muy importante del Estado, y que uno de los instrumentos fundamentales de dichas estrategias es la inversión sustantiva en ciencia e innovación y la generación de circuitos virtuosos de relación entre la academia, la investigación científica, las empresas, las Regiones y los territorios.

No pretendo alargar mi discurso, pero debo dejar constancia de que esta es una cuestión crucial para el desarrollo futuro del país, en la cual exhibimos retrasos.

La ley en proyecto, a pesar de sus limitaciones, permite dar un paso adelante. En ese sentido, las condiciones para enfrentar esa tarea serán mucho mejores si aprobamos la iniciativa que si dejamos las cosas como están.

Ese es el elemento central que me ha guiado para apoyar este proceso con mucha fuerza durante todos estos últimos años.

El proyecto tiene dos pecados originales.

El primero consiste en que hay una ley que se interpreta como royalty, pero que no lo es. Se trata de un impuesto específico que va a fondos generales de la nación. Aquí no existen tributos con asignaciones específicas.

Ello fue producto de la tremenda discusión que se suscitó cuando se planteó el tema del royalty, respecto del cual mucha gente se opuso. Al final, terminamos con una solución llamémosla "a la chilena" -conforme a un defecto propio de nuestro país, no a una virtud-, en el sentido de no resolver las cosas claramente, sino de llevarlas a una situación de compromiso en la que no se aborda bien ninguno de los dos argumentos. Porque lo que establecimos no era royalty. Se entiende como tal un impuesto específico que tiene una asignación básicamente territorial. Así son los royalties en la mayoría de los países del mundo. Cosa distinta son los gravámenes que se imponen a la explotación de recursos naturales o a las empresas.

El nuestro es un impuesto específico al cobre, que se vinculó, además -eso se hizo en el Gobierno del Presidente Lagos, con el Ministro Eyzaguirre-, a la innovación y a la tecnología.

¡Ese fue el segundo pecado capital!

Y esa fórmula nos ha complicado durante cuatro años. Porque las Regiones mineras quisieran que todo ese impuesto se destinara a ellas, lo que sería completamente absurdo.

El señor GÓMEZ.- ¡Nunca hemos pedido eso!

El señor GAZMURI.- No tendría sentido. No puede ser.

Para eso, existen en nuestro sistema de asignación regional las patentes. Podríamos haber subido el valor de las patentes mineras y que todo lo que se recaudara por tal concepto quedara en las Regiones. Era una solución buena, clara y obvia para estas. Tampoco se optó por ese camino.

Entonces, estamos enfrentados a este intríngulis.

Debemos generar, por una parte, una institucionalidad para la innovación y la competitividad, y por otra, una que evite que la innovación, la ciencia y la tecnología se concentren en Santiago, tal como ocurre hoy día, a fin de que el resto del territorio nacional también tenga capacidades en dichas materias.

¡Me refiero a todas las Regiones del país!

Las del norte podrán invertir en tecnologías que agreguen valor a la explotación minera, que hoy día evidencia bajos niveles de desarrollo innovativo. Estamos produciendo cobre en bruto. En esa área hay todo un desarrollo hacia delante.

Y las Regiones no mineras tendremos que impulsar un desarrollo en el ámbito de la biotecnología, aun cuando no hemos llegado a un acuerdo sobre la distribución territorial del 35 por ciento del impuesto específico, respecto del cual se privilegia a las Regiones mineras.

Me parece que no hay un trato equitativo para las Regiones no mineras del país.

Sin embargo, como ese es el acuerdo posible, aprobaré el proyecto, por cuanto considero que, después de cuatro años, vamos a quedar con una institucionalidad a nivel nacional y regional más adecuada para enfrentar el gran desafío del desarrollo de la ciencia y la innovación en Chile.

Voto a favor.