El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Gazmuri.
El señor GAZMURI.- Señor Presidente, quiero anunciar mi voto favorable a la iniciativa. Asumí, por lo demás, el compromiso con la Asociación Nacional de Radios Comunitarias de apoyar este proyecto, que ellas han concordado con la ARCHI y el Gobierno.
Considero que claramente -como se ha señalado aquí- hay avances muy sustantivos.
En primer lugar, la ampliación de la potencia de esas radios, a mi juicio, les va a permitir una cobertura mucho mayor que la que tienen hoy día. Esa ampliación es significativa: va de 1 a 25 watts y -como se ha dicho en esta Sala- con 40 de extensión máxima en situaciones particulares.
Creo que es muy importante el alza considerable del plazo de la concesión. Me ha tocado ver muy de cerca los problemas que han experimentado muchas de esas emisoras, que cada tres años deben iniciar todo el procedimiento de adquisición de la concesión, que es caro y engorroso. De esa forma se le da estabilidad al sistema.
Me parece bueno el hecho de que se les asigne un espacio específico en el espectro radioeléctrico. Estoy de acuerdo con lo que ha planteado el Senador señor Navarro, en el sentido de que ese espacio asignado todavía es menor que el que deseamos aquellos que pensamos que el fomento de las radios comunitarias constituye un factor muy importante de identidad local, de pluralidad de expresiones, de acceso a distintas organizaciones de la sociedad civil, en fin, a medios de comunicación.
Pero estamos dando un primer paso. Veremos si ocurre lo que plantea la Ministra en el sentido de que la ordenación del espacio radioeléctrico permite mayores espacios de frecuencia. Sin embargo, habrá que asegurar que esas ampliaciones vayan a las radios comunitarias.
Por otra parte, la posibilidad que otorga el artículo 9° me parece también particularmente importante, en orden a que expresa en forma clara el propósito de la ley en proyecto: establecer dichas concesiones para organizaciones sin fines de lucro; terminar con el área de ambigüedad que hoy día existe de manera clara, taxativa, y señalar con nitidez que en las concesiones se va a privilegiar, porque ese es un criterio indicativo para la aplicación de la normativa, a las organizaciones comunitarias de distinto tipo, así como también a las comunidades de nuestros pueblos originarios.
Considero que en esa línea, claramente, el artículo 9° mejora de modo muy sustantivo el sentido de la normativa al determinar quiénes son los que ella desea estimular para el desarrollo de radios comunitarias.
Estoy de acuerdo también con las llamadas "menciones comerciales", lo que va a permitir un mínimo financiamiento local. No veo ninguna razón para que esas menciones no puedan referirse a elecciones de carácter local o relacionadas con los distritos o circunscripciones donde esas radios existan. No sé por qué establecer una contraposición artificial. Creo que, a veces, eso forma parte de la "penalización" -entre comillas- de la política aún vigente en ciertos ámbitos de la cultura nacional.
Pero, en fin, entiendo que eso será materia del debate en particular.
Yo lo único que echo de menos en este proyecto -y creo que esa será una tarea pendiente- es la manifestación por parte del Estado de una política clara destinada a promover este tipo de iniciativas de radios comunitarias. Y, en esa perspectiva, deberíamos establecer una política específica de estímulo a través de un fondo especial o de un subfondo dentro del que hoy día existe, para incentivar los medios regionales.
El fondo actual tiene otra mirada respecto de la normativa que estamos promoviendo, cual es contemplar un estímulo para que haya una mínima descentralización de los medios de comunicación que operan en el mercado -televisión, diarios, etcétera- y que no están sujetos a este estatuto especial de entidades sin fines de lucro, como son las radios comunitarias.
Y, por tanto, son dos propósitos completamente distintos.
El primero tiene que ver con un tema más general en nuestro país, esto es, si se va a contar con políticas de subsidio, de apoyo estatal, para fomentar -en este caso, en la normativa respectiva- una mayor descentralización de los medios de comunicación y, por consiguiente, dotar a las Regiones de medios de expresión propios, y no tener que levantarnos todas las mañanas los millones de chilenos -como yo siempre digo- viendo crónicas relacionadas con el atochamiento de las calles de Santiago, lo que, sin duda, es un abuso del centralismo sobre el 60 por ciento de los ciudadanos que vive en Regiones.
El segundo punto, distinto del anterior, es que deseamos que las comunidades, las organizaciones comunitarias, posean medios locales de expresión que no tengan fines de lucro y que no operen en un contexto de mercado.
Y, en consecuencia, yo espero que en el futuro podamos establecer algún tipo de financiamiento, de estímulo específico, para desarrollar estas expresiones que, a mi juicio, enriquecen el pluralismo y la democracia en nuestro país.
Por las razones expuestas, anuncio mi voto favorable.