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Valparaíso | 07/03/2008 | Departamento de Prensa |

Etnias esperan un trato de pueblo inteligente y capaz

por Jorge Arancibia, senador por la Región de Valparaíso

Senador Jorge Arancibia, Región de Valparaíso

Durante gran parte de las intrvenciones de los distintos parlamentarios durante la discusión del Convenio 169 de la OIT sobre pueblos originarios, el foco de atención estuvo en el pueblo mapuche. Gracias a la interpretación del senador Jorge  Pizarro y otros que posteriormente intervinieron parece que existen otras etnias originarias, distintas a la mapuche.
                              

Y, en ese sentido, y asumiendo la responsabilidad que me cabe, yo quiero hablar de la etnia rapa nui, que es especial, porque no se enmarca en el problema que estamos hablando. Aquí estamos tratando sobre un problema en general de sectores de nuestros pueblos originarios que tienen niveles de atraso, de desatención y niveles de desarrollo cultural muy básico, muy primitivo, muy deficiente.
                              

Yo soy representante electo  de una etnia como la rapa nui que me llena de orgullo. Porque es un pueblo laborioso, trabajador, inteligente, culto, con una cultura que ha sido reconocida por el mundo, con un desarrollo cultural progresivo espectacular.


                              

Conozco la Isla desde el año 60 y el progreso sociocultural económico que se ha experimentado en esa lejana posesión chilena es fantástico, pese a que las políticas públicas que hemos desarrollado allá no han sido lo suficientemente apoyadoras de este proceso.
                              

Ellos tienen cultura, lenguaje e incluso quieren hacer un diccionario para poder correlacionar los dos lenguajes. Tienen, además una serie de iniciativas. Presentan el equivalente a un festival cultural, a un festival de Viña del Mar, una vez al año en la Tapati.
                              

Y, por lo tanto, no tuve ninguna duda en apoyar el Convenio. Para ser franco, creo que es un progreso que va a existir, que nos va a permitir hablar más de esto, pero quisiera abrir un poco el tema de los pueblos originarios.
                              

El otro día leía con atención que hace 13 mil años en una localidad que se llama “Monte Verde”, a 35 kilómetros al norte de Puerto Montt, se registra el primer establecimiento humano en nuestro país, que es anterior a la presencia del ser humano en América, en general.
                              

O sea, esta teoría de que venían por el Norte parece que con esto quedaría descartada.
                              

Entonces cuando hablamos de pueblos originarios, hay que hacer un estudio bien claro de cuáles son los originarios. ¿Serán estos personajes, que existieron hace 13 mil años los originarios? o ¿serán los mapuches que pasaron de Argentina para acá? o ¿los que vienen desde el Norte? No sé. Es una discusión que está planteada.
                              

Pero vuelvo a mi tema rapa nui. En el concierto internacional se nos criticaba por la forma en que manejamos nosotros el tema indígena. Y aquí nosotros tenemos una posibilidad maravillosa, de darle un ejemplo al mundo de cómo podríamos hacer algo fantástico. Porque tenemos en una isla concentrado absolutamente el objetivo de nuestras preocupaciones. Y hemos trabajado al respecto.
                              

A mí me hicieron formar parte de una “Comisión de Notables” -creo que la llamaron-, presidida por el Presidente Patricio Aylwin, en la cual se le hizo una propuesta al Presidente Ricardo Lagos de un estatuto especial para la Isla de Pascua, trabajado con la etnia rapa nui. Y ahí estamos todavía. Todavía no entra al Congreso Nacional, porque vamos en la consulta número 13. Tenemos un manejo de esta situación que parece que no quisiéramos avanzar.

 

Y esa Isla necesita ese Estatuto, porque está a 4 mil y tantos kilómetros de distancia del Continente. Y porque no podemos tener una estructura igual que la que tiene el Continente con gobernadores, con alcaldes, con concejales, con consejeros y con todos en tres metros cuadrados de terreno. Hay una lógica distinta, que es la que yo quiero rescatar hoy día aquí.
                              

¡Estamos con el pueblo mapuche! Déle con el pueblo mapuche. Tenemos todo el derecho del mundo de preocuparnos del pueblo mapuche, tenemos la obligación de preocuparnos de ellos. Pero, ¿y estos otros? ¿Y estas otras culturas fantásticas?, que si hiciéramos un esfuerzo concentrado, bastante mínimo, le podríamos dar un ejemplo al mundo de lo que es un desarrollo cultural importante de un lugar que es, además, patrimonio de la humanidad.
                              

Quiero destacar este tema en las políticas públicas. Tenemos que avanzar mucho en la institucionalidad. Probablemente la discusión constitucional sea un tema enriquecedor y espectacular, pero ojalá seamos capaces de hacer cosas concretas en las cuales a esa gente que está esperando- mapuches, aimaras, huilliches, onas y rapa nui- les demos una respuesta concreta especifica de atender sus necesidades. En este caso, son puntuales, menores y orientadas a un pueblo inteligente, culto y capaz”.