¿Qué razón tuvimos para demorar 19 años para no aprobar un convenio como el 169 de la OIT sobre pueblos originarios?
Lo cierto es que hasta el momento no nos hemos referido a las razones que han existido entre nosotros, y no solamente en este Senado sino que seguramente en el anterior y en muchos Senados anteriores de por qué no ratificar algo tan obvio. Nunca se puso en duda la integridad nacional y territorial de Chile en este Convenio. ¡Nunca! No hay absolutamente ningún párrafo que uno pudiera interpretar que a propósito de su aprobación pudiéramos poner en duda la identidad nacional ni la integración territorial de Chile.
Sin embargo, lo cierto es de que, una vez más, tengo la impresión que no tenemos un acuerdo sustantivo en Chile, en el Parlamento, un consenso vital sobre la manera como se constituyó históricamente la nación chilena. Y ese es el problema de fondo que tenemos. Creo que entre nosotros no tenemos un acuerdo sustantivo de cómo se constituyó la nación, aquella que surgió territorialmente después de la Guerra del Pacífico, vale decir, desde Arica hasta Punta Arenas.
Con la Guerra del Pacífico integramos dos grandes regiones del país. Con el avance de Chile, de Temuco al sur, integramos una serie de pueblos, y solamente eso ocurrió a finales del siglo XIX. Y nunca antes hubo un debate de fondo respecto a qué significaba lo que sucedió luego de la Guerra del Pacífica ni lo que sucedió luego del avance del territorio nacional hacia el sur del país, en donde el único enclave realmente poderoso que existía eran Punta Arenas y, básicamente, Puerto Montt y algo lo que era Puerto Varas. El resto eran comunidades indígenas.
Chile ha sido un país básicamente indígena, como lo reconoció la única investigación seria que se ha hecho en el país con el sabio Lipschütz. Él hizo la investigación de cómo se había constituido étnicamente la población de nuestro país. Y él llegó a una conclusión extraordinaria: la mayor parte de nuestro país, la mayor parte de los chilenos somos hijos de un mestizaje maravilloso entre el pueblo español, básicamente entre la nación española y los pueblos indígenas, y no solamente los mapuches.
Y el grave error que hemos cometido es entender que la nación chilena eran los huincas y los mapuches.
En consecuencia, que nuestro país está constituido del norte al sur por una serie de otros pueblos en donde no se mencionan en el debate. Y que tienen tanta relevancia como la tiene el pueblo mapuche, con el permiso de los parlamentarios que representan Regiones donde ellos tienen importancia o relevancia significativa.
El pueblo aymara en la Primera Región del país, y particularmente en Arica, tiene tanta importancia como tiene relativamente el pueblo mapuche en Temuco. ¡Tiene tanta importancia! El porcentaje de pueblo aymara que hay en la Primera Región es muy alto. Y tiene la influencia, además, de pertenecer a otros pueblos que están aledaños a la frontera de nuestro país. El pueblo aymara está en Bolivia y está en Perú.
Y el pueblo mapuche está también en Argentina. Nos olvidamos que los mapuches vienen de Argentina, de lo que actualmente es Argentina, que en Argentina existen pueblos mapuches que son… se reconocen a sí mismos hermanos del pueblo mapuche que está al otro lado de la Cordillera de los Andes.
Pero entremedio de ellos existen una serie de pueblos que recién los hemos descubierto. Si no hubiese sido por lo que sucedió en el Alto Biobío no hubríamos sabido que existían comunidades pehuenches, la mayor parte de los chilenos digo, aquellos que hemos estudiado tal vez no. Pero la mayor parte de los chilenos se dieron cuenta que existían pehuenches cuando una familia pehuenche se oponía a que se construyera un embalse como el que tenemos en el Alto Biobío.
Y resulta que existen ahora, a propósito de la situación de la patagonia chilena, hemos descubierto que existen tehuelches. Y hay gente que se reconocen a sí mismos tehuelches.
Y resulta que también tenemos huilliches, que es cosa de conocer y muy bien lo sabe la gente los parlamentarios de la Décima Región -yo siempre he dicho personalmente que me siento huilliche, porque algo seguramente debo tener algo de huilliche- pero cosa que me llena de orgullo, por lo demás.
Pero el pueblo huilliche existe, pero además cede tierras en Chiloé. Parte importante de Chiloé tanto continental como de la isla de Chiloé está constituida por comunidades huilliches.
Y son tan importantes que la cultura que se llama chilota no es chilota propiamente tal en el sentido de heredera de España, sino que fundamentalmente heredera de lo que significó el pueblo huilliche como parte sustantiva de Chiloé.
Entonces, en lo que no nos hemos puesto nunca de acuerdo es cómo se constituyó históricamente la nación chilena. Mientras no tengamos esa visión, nunca vamos a llegar a acuerda respecto a cómo debiéramos traducirlo eso en la Constitución Política del Estado. Porque esa es la discusión de fondo.
Esto de la discusión respecto del tema de “pueblo”. Hay algunos que se pusieron muy nerviosos con respecto a esa posibilidad porque confundieron el concepto de pueblo con el concepto de Nación. Porque solamente en el concepto de Nación fue aquel que alguna vez Naciones Unidas dijo “no puede haber Nación sin territorio”.
Pero nunca se refirió al concepto de pueblo, que son dos cosas, dos conceptos muy distintos.
Si hubiese asociado territorio a pueblo existiría una cantidad enorme de países que tendrían una crisis enorme porque están constituidos por muchos pueblos.
En consecuencia, aquí hubo una confusión muy de fondo que explica, he tratado de explicarme por qué durante 18 años no nos hemos puesto de acuerdo sobre un tema en donde no nos… no hemos aparecido como realmente asumiendo la responsabilidad de enfrentar con creatividad e inteligencia lo que significa una Nación en el siglo XXI.
Entonces, yo voy a votar con mucha felicidad este Acuerdo. Pero aquí lo que dijo recién al principio un Senador, dijo, recién se iniciaba la discusión, sí, efectivamente, creo que recién se iniciaba la discusión, porque lo que se trata es de que esta instancia tan importante para el país como es el Senado de la República se ponga de acuerdo cómo se constituyó el Estrado-Nación llamado Chile.
Si no nos ponemos de acuerdo vamos a seguir cometiendo los mismos errores del pasado, vale decir, vamos a seguir cometiendo los errores del siglo XIX, del siglo XX, que nosotros no hicimos reconocimiento de nuestros pueblos originarios y por eso los discriminamos y por eso los marginamos.
Eso es absurdo. Eso no puede ocurrir, o seguir ocurriendo. Mientras no tengamos ese acuerdo sustantivo, lo cierto es de que la discusión puede ser banal casi la de la Constitución Política del Estado.
Yo espero que a propósito de aquello abramos un debate, porque eso es lo que nos va a permitir enfrentar este tipo de temas y seguramente a partir de aquello vamos a enfrentar este tema del pueblo mapuche que efectivamente comparto con aquellos que dicen -y tienen toda la razón- que al interior de ellos existe un sector minoritario -he conversado con algunos de sus líderes- que efectivamente ha planteado el trema Nación-territorio y, por lo tanto, se necesita un territorio para el pueblo mapuche. Lo que eso es un error. Por eso lo he señalado claramente. Es un gravísimo error. Primero, histórico y, segundo, conceptual.
Y, por lo tanto, está errados. Pero hay que discutir con ellos con las armas del diálogo y no con el diálogo de las armas, porque el diálogo de las armas y de la represión lo único que nos lleva es a generar una situación absolutamente inmanejable.
En consecuencia, creo que hay que tener argumentos suficientes como para cuando se plantea el tema de los mapuches, que ese es su territorio. Hay que recordarles que ellos venían del otro lado de la cordillera, tan sencillo como aquello. Y, por lo tanto no pueden, son en el sentido que lo eran el pueblo aymara. El pueblo aymara sí efectivamente, y el pueblo quechua, vienen del lugar donde están. El pueblo mapuche viene del otro lado, viene del otro lado.
Por lo tanto, es un debate con ellos también sustantivo.
Creo que eso es lo que realmente nos llevó a aprobar el Convenio con el beneplácito de saber que estamos dando un paso muy sustantivo en el mejoramiento de nuestra propia concepción de lo que es.. de cómo Chile se constituyó como Estado y como Nación.