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Valparaíso | 12/03/2008 | Departamento de Prensa |

Se avecina un nuevo ordenamiento político en el país

Así lo anticipó el nuevo Presidente del Senado, Adolfo Zaldívar en su primer discurso ante sus pares, tras ser elegido para dirigir la Cámara Alta con los 20 votos del bloque independientes-Alianza

El ministro Viera Gallo felicita al nuevo Presidente del Senado

Los senadores Adolfo Zaldívar y Baldo Prokurica, asumieron como Presidente y Vicepresidente, respectivamente, de la Cámara Alta con los 20 votos del bloque independiente-Alianza, en tanto que la Concertación entregó sus 18 votos a la dupla formada por los senadores Ricardo Núñez y  Jorge Pizarro.

 

La última actuación del senador Eduardo Frei en la testera fue para llevar adelante la elección y  llamar a las nuevas autoridades a asumir sus cargos, retirándose raudamente hasta su lugar en la bancada DC. Sin embargo el senador Zaldívar lo conminó a dirigirse nuevamente a la testera, para recibir “la campana” que es simbolo del orden en el Senado, en reconocimiento a su exitosa gestión.

 

La Sesión continuó con el primer discurso del nuevo Presidente  quien advirtió que no solo hemos tenido una transición política, también hemos tenido un profundo cambio en nuestro quehacer económico y cultural. “Hemos entrado a ser parte de un mundo globalizado, no solo en lo económico, sino que en las comunicaciones y en las relaciones de las personas, gracias al avance tecnológico sin precedentes”

 

Enfatizó que para asumir con éxito este desafío y poder  participar en esta nueva realidad mundial, sin dejar de ser lo que somos, “es imprescindible que lo hagamos sin exclusiones, no pueden ser los beneficios sólo para unos pocos, sino para todos”.

 

Aseguró que “Chile y su gente enfrentan al mayor cambio de su historia. Una observación objetiva de nuestra realidad da cuenta que asistimos al término de una etapa y que se inicia  una nueva.  Que las cosas no dan para más.  Los síntomas son evidentes y se manifiestan en todo orden de cosas”.

 

En ese contexto  anunció  que “se avecina producto de este inmenso cambio un nuevo ordenamiento político en el país.  Las diferencias que últimamente hemos tenido no son menores.  Hay un complejo mar  de fondo que las explica y da razón de ellas.  Y no son precisamente razones personales las determinantes”.

 

Sin embargo, aclaró que la desvalorización de la acción política no es algo que ocurra sólo entre nosotros. Es una reacción a nivel mundial.  Los ciudadanos quieren mayor participación y la acción de los medios de comunicación les permite fiscalizar con mayor rigor los excesos de los políticos en todo el mundo.

 

CRITICA A LOS PARTIDOS

 

Por otra parte, el senador Zaldívar sostuvo que “los partidos en sus cuerpos directivos se cerraron y se rigidizaron, se aferraron incluso a la lógica del sistema binominal, impidiendo las sanas y naturales disidencias internas, aún estando de por medio la libertad de conciencia. En los hechos terminaron negando la expresión y participación de sectores independientes”.

 

Los acusó de haber pretendido  “monopolizar la actividad política” y agregó que “ en  consecuencia el ambiente se ha asfixiado.  Falta aire fresco para que los ideales y el espíritu nacional vuelva a inflamarse entre nosotros, sobretodo en los jóvenes e impulsemos un gran movimiento nacional y popular que cambie el rostro de Chile y le de un sentido noble a la actividad política”.

 

Frente a este panorama, el senador Zaldívar  aseguró como consecuencia de lo anterior, los partidos han alejado a la gente, y que esta no se sienta interpretada ni representada.  “Por eso es que todos los partidos, y los políticos también aparecemos mal calificados”. Agregó que  toda esta situación de desprestigio se agrava por los hechos de corrupción que hemos ido conociendo y por claros intentos de ocultarlos o acallarlos. También, se agrava por sus defensas corporativas y cuando no por los temerarios llamados de atención a los jueces”.

 

Asimismo, alertó que hay  una sensación generalizada que el ejercicio del poder, a todo nivel, está exento de toda responsabilidad.  Esto ha generado un gravísimo daño a la moral pública, de imprevisibles consecuencias.  “La gente siente que todo da lo mismo y que por lo tanto no importa hacer bien o mal las cosas”.

 

A este panorama atribuyó el alejamiento de los jóvenes de la política y que 2,5 millones de ellos no se inscriben y no participan en las elecciones. “Hay una gran desazón y desconfianza, que nos demanda y que nos interpela a actuar”

 

Según el  senador Zaldívar “en cierta forma mi elección es  consecuencia y reacción a todo esto.  Lo he sido porque junto a otros tres senadores hemos abierto un espacio o más bien estamos abriendo un espacio en la política chilena.  Nos atrevimos  a dar un salto hacia lo incierto, hemos ido contra la corriente, dejando la seguridad que el sistema nos brinda. Sentimos que la gente ha comprendido y valorado lo que hemos hecho”

 

Precisó que “la Presidencia del Senado que asumo hoy es consecuencia, en gran medida, de habernos abierto a esta nueva realidad con libertad de espíritu, sin temor ni mezquindad. Para actuar de esta forma no he renunciado a lo que pienso ni a lo que soy.  Por el contrario, fiel a mis valores y por la más elemental prudencia política asumo esta nueva realidad.  Francamente creo que es necesaria una corrección profunda a la forma como se han venido haciendo las cosas, no sólo en lo económico sino que fundamentalmente en lo político”.

 

Tras este análisis sostuvo que “ha llegado el momento que de una vez por todas las decisiones de Estado, esto es las grandes decisiones sean tomadas con preeminencia de criterios políticos fundados en el bien común de Chile y de su gente”. Añadió que “en el liderazgo de este proceso de cambios se requiere audacia, pero también prudencia.  Chile no puede volver a equivocarse por segunda vez en su historia como ya nos ocurrió en 1891”.

 

También se refirió a que los sectores importantes de trabajadores, tanto públicos como privados no sienten que su aporte sea debidamente reconocido y retribuido.  La clase media ha pagado el peso de todo esto.  Siente que cada vez participa menos y es desplazada. No puede ser que la gente trabaje y no progrese, eso sólo es causa de frustración”.

 

Criticó que el desarrollo económico se basa fundamentalmente en el crecimiento de las grandes empresas.  Las medianas y pequeñas empresas ven achicarse sus espacios.  Para remediar esto es necesario nivelar la cancha y que el Estado asuma de verdad un rol de promotor y facilitador de la actividad empresarial a todo nivel. No es posible aplicar las mismas normas por igual a grandes, medianas y pequeñas. El Estado, Gobierno y Congreso, debe discriminar positivamente a favor de éstas últimas.  Sólo así echaremos las bases de una auténtica economía social de mercado. Necesitamos cientos de miles de pequeños empresarios.

 

Aseguró que la crisis social existente, es la causa principal de la violencia y la inseguridad ciudadana y no podemos seguir cerrando los ojos a esta realidad que golpea a toda la sociedad sin exclusión e hizo un llamado en lo político “a ser capaces de dar con una forma que, de una vez por todas, nos permita superar las divisiones del pasado. Estoy disponible para contribuir, desde aquí, a que ello ocurra. En la cuestión económica creo que ya hemos ido abriendo camino a la necesidad de darnos un modelo económico, social y cultural más acorde a los principios humanistas, éticos, morales y cristianos que nos inspiran a todos nosotros, según sea nuestra cosmovisión de la vida”.

 

Concluyó su discursos recordando que en el ´pultimo tiempo, con senadores de las distintas bancadas ha coincidido en proyectos de acuerdo que apuntan en el sentido de corregir la mala distribución del ingreso y la impresentable concentración de la riqueza, instando a sus pares a continuar por esa senda.

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