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Valparaíso | 28/03/2008 | Departamento de Prensa |

LA LUCHA CONTRA LA OBESIDAD ES TAREA DE TODOS

Por Guido Girardi, senador por la Región Metropolitana

Senador Guido Girardi, Región Metropolitana

Esta semana estuvimos ante un hito relevante para combatir una de las epidemias más graves que afecta al país: la obesidad. Los mejores expertos mundiales en Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) se reunieron en la Cumbre de Nutrición y Salud que organizó el Ministerio y la Comisión de Salud del Senado, que presido.

 

Especialistas de la talla de Pekka Puska, Philip James, Enrique Jacoby Mark Adrian Hanson, James Hospedales, Mary L’abbé, Neville Rigby, Derek Yach y Ricardo Uauy, entre otros, nos dieron el privilegio de haber podido conocer sus experiencias en la lucha contra la obesidad y el sobrepeso.

 

Con esta Cumbre no estamos empezando ni terminando nada. Estamos asumiendo una responsabilidad, porque tal vez, lo más dramático, es cuando uno tiene 300 muertes diarias en el país, de las cuales dos tercios de ellas son por enfermedades cardiovasculares o ECNT, y 100 de esas muertes son evitables.

 

No sé si un país se da cuenta qué significa que mueran 100 personas que no deben morir y que eso no sea un tema país ni un tema de debate.

 

Hemos hecho campañas contra el Hanta cuando en el año deben morir cerca de 20 personas por ese virus, pero aquí tenemos a 100 personas que fallecen diariamente por uno de los problemas más difíciles y complejos que tiene la sociedad chilena.

 

El hecho que la mitad de nuestros niños a los 6 años estén obesos o tengan sobrepeso, y que el 10% de los niños obesos sean hipertensos o tengan el colesterol alto y que cerca del 30%  tengan hiperinsulinemia, es algo que debiera hacer reflexionar al país entero.

 

Este no es un tema de algunos parlamentarios o expertos, sino que debiera ser de la sociedad en su conjunto. Sólo vamos a lograr cambiar esta situación cuando los chilenos y chilenas estemos conversando sobre el problema.

 

Cuando se planteó la reforma del Auge se dijo que lo más importante era el aspecto preventivo y la promoción, pero justamente fue el plan de salud pública de la reforma lo que no se aprobó. Que no exista ese plan da cuenta de por qué estamos fracasando y nos está ganando por lejos esta epidemia.

 

Estamos ante un problema grueso donde la inequidad se expresa en que los niños más pobres del país no puedan hacer educación física y no puedan acceder a los más básicos criterios de prevención.

 

En esto, también son importantes los adultos. No basta que los niños hagan educación física si no nos preocupamos de qué pasa con las mamás, los papás y los abuelos. En China, a las seis de la mañana todas las plazas están llenas de abuelas, abuelos y jubilados bailando. Eso es actividad física y nosotros debiéramos dar un bono a todas las personas que hicieran actividad física.

 

Pero este no es un tema aislado. Están los grandes grupos económicos, las transnacionales, los modelos de desarrollo de las sociedades, los grandes lobby, los subsidios que tienen las transnacionales del azúcar y de las grasas y si no queremos ver esa parte del problema, no vamos a tener una mirada contextual y vamos a resolver sólo una parte.

 

El hecho de que la industria no haya participado en esta Cumbre demuestra que sus argumentos, respecto de que solo basta la autorregulación y que no es necesario el semáforo o prohibir este tipo de alimentos en los colegios, se ven desvanecidos frente a lo que dicen los expertos.

 

Tratemos de construir una red nacional y aseguro que vamos a lograr cambiar esta situación. Es tarea de todos nosotros.