El parlamentario, que representa a la circunscripción oriente de la capital, calificó la propuesta como inconstitucional e improcedente, pues los principales afectados serán los de la clase media.
Su total rechazo manifestó el senador Pablo Longueira al anuncio de tarificación vial, anunciado por el gobierno para la Región Metropolitana, argumentando que es absolutamente inconstitucional e improcedente aplicar esa medida de acuerdo a la actual legislación.
“Eso es excluir a nuestra clase media del uso de bienes nacionales de uso público. La tarificación vial no tiene nada que ver con el concepto de concesionar o cobrar peajes en vías públicas o carreteras en Chile. El pago que se hace en un peaje, es el pago que retribuye la inversión a un privado que el Estado le otorgó por un cierto tiempo una concesión”, explicó el legislador.
El parlamentario, quien representa la circunscripción oriente de la Región Metropolitana, señaló que la ley establece claramente que siempre tienen que existir vías gratuitas alternativas a las rutas concesionadas y no puede haber un sólo peaje que no las tenga.
Asimismo, recordó que el artículo 19 de la Constitución señala que “todos somos iguales ante la ley, y una ley de tarificación vial genera un grupo privilegiado de chilenos frente a otro grupo de chilenos que no pueden pagar por ese servicio”.
El senador Longueira anunció que recurrirá el Tribunal Constitucional, ya que resulta inaceptable que se siga segmentando aún más la ciudad, llegando al límite que algunos ciudadanos no puedan entrar a ciertos sectores de ella.
Cabe recordar que la idea de aplicar una tarificación vial en la Región Metropolitana fue planteada por un panel de expertos que se ha reunido para evaluar medidas que permitan mitigar los problemas del Transantiago.
“Creen que una forma de enfrentar la congestión vial es así, sin embargo, la congestión aumentó justamente por las chambonadas de este sistema. Los responsables de esto son los mismos que idearon y pensaron el Transantiago”, manifestó, tras señalar que se debe perfeccionar el sistema pero no a costa de la clase media “que no tuvo otra opción que comprarse un auto, dado que le destruyeron el transporte público”.