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Valparaíso | 24/04/2008 | Departamento de Prensa |

Impedir la píldora del día después afectará la planificación familiar

Por Guillermo Vásquez, senador por la Región de La Araucanía

Senador Guillermo Vásquez, Región de La Araucanía

Un abrupto cambio en la planificación familiar, sobre todo de grupos de escasos recursos en Chile, es el escenario que  se vislumbra  a causa del fallo efectuado por el Tribunal Constitucional que impide la distribución del Levonorgestrel 0.75, más conocido como la píldora del día después.

 

Es difícil explicarse un dictamen de esta índole, al considerar las actuales pruebas científicas que corroboran que la píldora no es micro abortiva.

 

Es lamentable que se prohíba el uso del levonorgestrel, ya que nos vamos a encontrar con un violento cambio de política tanto de la libertad de planificación familiar como de las políticas públicas tendientes a cooperar en la eliminación de la pobreza mediante la limitación del número de niños que pueden nacer en un matrimonio.

 

En los consultorios han aceptado la introducción de dispositivos intrauterinos a las mujeres con cuatro hijos, con el fin de que la familia no siga aumentando, evitando el crecimiento de los índices de pobreza en algunos sectores. La situación me parece grave, sin perjuicio de que ni siquiera estoy comentando la situación de libertad de lo que una mujer pueda hacer con su intimidad,

 

Este escenario no se solucionará con la prohibición, ya que una medida de este tipo, agravará sustancialmente no sólo la anticoncepción, sino que además aumentará los índices de pobreza de la sociedad chilena.

 

Es por esto que quiero señalarles a los jóvenes  que fueron diputados de derecha, influidos por su concepción religiosa, quienes impusieron su visión por sobre la mayoría de todos los chilenos, limitando nuestra libertad de elección, con el argumento de que en la etiqueta el fabricante indica que esta píldora puede ser abortiva, sin asegurar que en definitiva sea así.

 

Sólo se basaron en una advertencia de laboratorios norteamericanos, quienes se anticiparon ante posibles demandas civiles a causa de posible efectos secundarios, sin ninguna prueba de que el levonorgestrel 0.75 fuera un producto abortivo, porque de ser así me opondría a él, debido a que soy contrario al aborto.