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Valparaíso | 08/05/2008 | Departamento de Prensa |

Hay que construir el camino que permita terminar con la falta de conectividad territorial

Por Jaime Orpis, senador por la Región de Tarapacá.

Senador Jaime Orpis, Región de Tarapacá

 

 

 


Por Jaime Orpis, senador por la Región de Tarapacá.

 

 

En primer lugar, quiero expresar mi solidaridad, particularmente a las familias afectadas con esta catástrofe que, desgraciadamente, ha afectado a la zona de Chaitén.

 

                  
Y he querido hacerlo, porque normalmente son las catástrofes y son las desgracias naturales las que dejan en evidencia cuáles son nuestras debilidades. Y, en este caso, la debilidad que ha dejado de manifiesta esta catástrofe natural ha sido la conectividad en nuestro país.
                  
Quisiera señalar con mucha fuerza, porque me ha tocado participar de manera directa en este tema, particularmente a principios de los años 90, de que aquí el país ha estado sometido a un verdadero chantaje por parte de un extranjero que tiene visa de turista.
                  
Y eso es inaceptable.
                  
Al principio de los 90, encontrándome en la zona de Hornopirén, embarcado en una lancha de Carabineros de Chile, pudimos constatar en el terreno cómo en aquella época los colonos estaban siendo sometidos a presiones para venderle las tierras a este empresario norteamericano.
                  
Nos pidieron los colonos en esta oportunidad, estando en la embarcación Teniente Merino, que fuéramos a Huinay, a donde se reunían todos los colonos de la zona, nos pidieron protección y nos hicieron las denuncias de las presiones que recibían para vender esas tierras. Gente que estaba haciendo patria, gente modesta.
                  
Después de todo esto, de esta lucha que dimos, logramos salvar Huinay. Huinay era un símbolo en esa zona. Porque el empresario norteamericano tiene tomado de cordillera a mar, nos partía al país. Y el único terreno que partía del parque, lo dividía, era precisamente el campo Huinay, que la Universidad Católica de Valparaíso estuvo a punto de vendérselo a este empresario norteamericano, y que afortunadamente logramos salvarlo y hoy día está en manos chilenas.
                  
Pero profundizando el tema, la pregunta que hace aquí de por qué no está hecho el camino. Las respuestas son dos.
                  
En primer lugar, yo soy absolutamente tolerante con los distintos movimientos filosóficos, etcétera, pero siempre los movimientos filosóficos tienen sus consecuencias. Y ¿cuál es la consecuencia de esto?
                  
La consecuencia, es que este empresario norteamericano es representante del movimiento ecológico más radical que existe en el mundo, que es la deep ecology, la ecología profunda. Y eso no es neutro. Porque en esta filosofía lo que prevalece son los derechos de la naturaleza por sobre los derechos de la persona. Al revés, esta filosofía estima que la superpoblación es la que ha deteriorado al planeta, al continente, y, por lo tanto, es válido disminuir la población.
                  
Pero preservar la naturaleza -un fin en si mismo- a ultranza. Y eso es el parque, cuyo dueño es representante de la ecología profunda. Y eso no es neutral.
                  
En segundo lugar,  nos encontrabamos en Estados Unidos con el senador Adolfo Zaldívar cuando se estaba votando el fast track, ¿y qué pude advertir?, que es la segunda consecuencia de este extranjero que nos tiene chantajeado respecto de la conectividad. Una persona de la Embajada no nos quiso entregar una carta en la cual hubo una influencia muy directa para rechazar ese fast track, que terminó rechazándose en definitiva.
                  
¿Qué es lo que quiero decir. No nos equivoquemos, estamos en presencia de una persona que representa la ecología profunda y, en segundo lugar, una persona tremendamente influyente en el mundo americano. De tal manera que cuando el Gobierno enfrenta a Douglas Tompkins, no enfrenta a Douglas Tompkins, sino que enfrenta al Gobierno americano. Y eso no es neutral.
                  
Y de este chantaje hoy día estamos sufriendo las consecuencias. Estamos sufriendo las consecuencias de tener un país dividido y no tener un país conectado.
                  
Yo espero, que a partir de estas catástrofes, como la ocurrida en Chaitén, tomemos conciencia que aquí no podemos seguir esperando. No podemos aceptar que un extranjero con visa de turista no sea capaz de poder entregar una franja para poder realizar un camino de 64 kilómetros que tiene dividido al país. Es una mezquindad sin límite.
                  
Hoy día, no es aceptable que después de 10 ó 12 años no esté definido el trazado. Tenemos un país que está cortado.

 

Yo creo que la consecuencia política más importante que debiera existir después de esta catástrofe, ayudando prioritariamente a quienes son damnificados, el camino parte mañana, señor, y si no le gusta, se va del país. Pero Chile no puede seguir aceptando un chantaje de esta naturaleza.
                  
De una vez por todas tomemos conciencia. Y va a tener la Presidenta de la República el respaldo casi unánime de este país, porque ha quedado en evidencia que hoy día la gente, para poder salir de Chaitén tiene que pasar por Argentina. Siete a ocho horas de traslado con costos inmensos que afecta a gente modesta respecto de sus actividades productivas, o tener que trasladarse 8 ó 9 horas en barcazas.
                  
Es inaceptable.

 

Y no estamos hablando que estamos en el fin del mundo, en Villa O’Higgins, sino que estamos apenas a 100, 120, 130 kilómetros de Puerto Montt. Es decir, de manera bastante cercana.
                  
Así que yo espero que la gran lección de esta catástrofe que nadie quisiera, no fuera en vano, sino que inmediatamente se partiera construyendo una ruta que es indispensable. Y que terminemos de una vez por todas  con los  chantajes de personas extranjeras que tienen visas de turista y que han tratado de impedir, a través del tiempo, que una obra tan indispensable para el desarrollo del país, por distintas circunstancias e influencia, no se haya podido materializar por los obstáculos que permanentemente ha puesto para que pase, en definitiva, por su parque.