Como senador de la Región de Tarapacá y en representación de la Unión Demócrata Independiente, anuncio que vamos a apoyar esta moción presentada por el diputado Francisco Chahuán y la diputada Marta Isasi para erigir tres monumentos en homenaje a las víctimas de la Escuela Santa María de Iquique.
Se trata de rendir un homenaje a los caídos en la matanza ocurrida el 21 de diciembre de 1907.
En aquella época en la Región de Tarapacá y Antofagasta eran alrededor de 40 mil los trabajadores que estaban en las salitreras.
En esa época se vivió una situación económica difícil en las salitreras producto de una depreciación de la moneda. Y, adicionalmente, las malas condiciones laborales en que estaban los trabajadores hizo surgir lo que es el movimiento obrero en nuestro país.
En el mes de diciembre de dicho año se declararon en huelga y esa huelga se extendió a todas las salitreras. Marcharon hacia Iquique; se alojaron en la Escuela Santa María; presentaron un pliego de peticiones con reivindicaciones sociales y laborales; y tal como lo dice la moción es la culminación del malestar por los abusos que se cometían en contra de los trabajadores en las salitreras.
Las reuniones se sucedían sin resultados positivos.
En la tarde del 20 de diciembre un grupo de trabajadores se dirigía hacia el puerto, una columna y, desgraciadamente, una patrulla militar disparó contra ellos resultando muertos varios de ellos.
Los trabajadores que estaban en huelga estaban ocupando la Escuela Santa María. Lamentablemente, el 21 de diciembre se dio la orden de disparar. Murieron 150 obreros y más de 200 resultaron heridos.
Con esta matanza, se comienza a reconocer por parte de la clase dirigente lo que se denomina “la cuestión social”. En menos de un año, en junio de 1908, ya se reconocía por el entonces Presidente don Jorge Montt que era necesario dar mayores garantías en los contratos de trabajo y preocuparse de las condiciones de los obreros.
Junto con hacer un homenaje a las víctimas, este triste episodio de nuestra historia, que bien vale la pena recordar, tiene a mi juicio otros alcances.
En primer lugar, es el inicio de la lucha de los trabajadores y sus dirigentes para alcanzar mejores condiciones sociales.
En segundo lugar, es el reconocimiento, tardío por cierto, de la clase dirigente de aquella época, de hacerse cargo de la situación de los trabajadores.
Por último, también este homenaje es un serio llamado de atención a las autoridades, independiente de las épocas, para anticiparse a los problemas y las situaciones, y no reaccionar cuando estos ya han sido sobrepasados y, sobre todo, cuando se traspasan ciertos límites para, finalmente, señalar, el diálogo jamás debe romperse.
Por estas razones, en lo personal voy a apoyar esta moción parlamentaria, en homenaje a la matanza de Santa María y también lo harán todos los senadores de la Unión Demócrata Independiente.