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Valparaíso | 06/06/2008 | Departamento de Prensa |

Monumento a las víctimas de la matanza de la escuela Santa María de Iquique debería erigirse con fondos públicos

Por Alejandro Navarro, senador por la Región del Bíobío

Senador Alejandro Navarro, Región del Bíobío

Esta semana aprobaremos el proyecto de ley que crea el monumento de víctimas de la masacre de la Escuela Santa María de Iquique.
        
La verdad es que nos alegramos de rememorar un hecho que marcó trágicamente la historia de la lucha sindical obrera en el país y también,  la historia pública.
                  
Yo creo que en esta materia, cuando se despachan las leyes de monumentos, que son siempre de Fácil Despacho, como son sin cargo al erario público, al igual que otros que vamos a ver, determina que será financiada mediante erogaciones populares obtenidas a través de colectas públicas, donaciones o aportes privados coordinados con el Ministerio del Interior.
                    
Y en el caso de este proyecto en particular, que es para un hecho histórico lamentable, que por cierto debiera avergonzarnos y hacernos trabajar duro y permanentemente para que jamás vuelva a ocurrir, creo que es insuficiente que su financiamiento sea a través de las reglas generales. Ya suman decenas y decenas los proyectos de ley que crean monumentos.
                  
Yo he presentado un proyecto de ley siendo diputado y he apoyado la creación del monumento a don Clotario Blest. Año 97. Han transcurrido diez años y la verdad es que el mecanismo de financiamiento con erogación popular, es decir con colecta pública no es un mecanismo efectivo.

 

Siento que si efectivamente hay consenso, no en todos los casos. Hay un monumento que viene a continuación, al cual concurrimos con nuestro voto a favor en la Comisión de Educación, en la memoria de don Ernesto Ayala Oliva, empresario de renombre en el país y por cierto un hombre que para un importante sector de este país merece este reconocimiento.
                  
Diferente es la situación. Y es posible que quienes hayan propuesto y empujado dicho homenaje puedan hacer una contribución mayor para que este monumento se realice.
                  
El monumento a don Clotario Blest, fundador de la CUT, líder sindical católico como todos lo conocemos; un hombre que murió en pobreza franciscana, viviendo con los franciscanos, o sea, no solo diciéndolo: viviéndolo, vistiendo el hábito y viviendo con ellos, no ha podido ser realizado.
                  
Siento que, junto con aprobar este proyecto, no puedo dejar sino señalar brevemente, por cierto, los contenidos del origen de la masacre de Santa María, y rescatar un elemento no menor muy muy importante allá por 1907, en noviembre de 1907, que es que en las salitreras de Tarapacá y Antofagasta, de los 40 mil operarios que había, aproximadamente 13 mil eran bolivianos y peruanos. Y de los caídos, de los asesinados en la Escuela Santa María de Iquique no solo hubo chilenos, sino que hubo decenas y decenas de ciudadanos, obreros y trabajadores peruanos y bolivianos.
                  
Creo que vale la pena señalar que las órdenes impartidas por el Presidente de la República señor Pedro Montt, su Ministro del Interior Rafael Sotomayor y por el Intendente Provincial señor Carlos Eastman, se dispuso que se concentrara a los huelguistas en el camino de Cavancha, para forzar su regreso a las salitreras. Sin embargo, esta instrucción fue desobedecida y se atrincheraron en la Escuela Santa María.
                  
La historia señala que la autoridad intentó convencer a los ocupantes de la Escuela para que depusieran su actitud, sin resultados positivos por cierto. Y el General Silva Renard ordenó abrir fuego contra los huelguistas.
                  
El Regimiento en la provincia y comuna de Concepción lleva el nombre de Silva Renard. Más de alguna vez hemos dicho que el nombre, particularmente de aquellos bienes nacionales de uso público debieran conservar, por cierto, un proceso de participación ciudadana. Un regimiento de nuestro país llevaba el nombre -ha sido trasladado- y lo lleva por cierto aún, del General que ordenó abrir fuego, donde murieron -se relata- si uno se va a la Cantata Santa María, cerca de 3 mil; si uno se apega a los documentos históricos, más de 300. Podemos hablar de centenares.
                  
Creo que el recuerdo y particularmente la ceremonia realizada por el Gobierno recordando los cien años de la matanza de la Escuela Santa María, la masacre, señala claramente una gran lección moral para el país, para Chile, para Perú y Bolivia, porque allí murieron obreros de tres nacionalidades. Y hoy día cuando vamos a aprobar un proyecto que crea un monumento en recordación de aquellos obreros asesinados, dejar esto en manos de la erogación popular no me parece.
                  
Por las características, por la connotación particular de este monumento, que es un monumento histórico, no es un monumento a una persona en particular, es un monumento a una masacre que no queremos que nunca más se repita en nuestro país, que efectivamente sea financiado por el Estado; sea financiado mediante recursos directos del Estado para que sí exista este monumento que sea la fiel imagen de aquello que la historia de Chile no puede volver a cometer, a que pasen otros diez o veinte años sin la construcción del mismo.
                  
Voy a votar a favor, de este proyecto de ley, porque en definitiva tengo la certeza y la convicción de que el levantar este monumento a los obreros del salitre es no olvidar la historia. Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla. Y, en este sentido, voy a insistir, y ojalá el Senado me acompañe en  la solicitud expresa para que el Gobierno pueda contribuir con fondos públicos al financiamiento de esta iniciativa.