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Valparaíso | 20/06/2008 | Departamento de Prensa |

La Moneda tiene la palabra : hemos hecho propuestas serias y no nos han escuchado

Por Baldo Prokurica, Presidente (s) del Senado

Presidente (S) del Senado, Baldo Prokurica

El escenario parece empeorar día tras día. Precios internacionales del petróleo por las nubes, inestabilidad en los envíos de gas desde Argentina, falta de señales claras del gobierno sobre alternativas como la energía nuclear y una permanente dependencia del nivel de lluvias que caerán sobre el territorio, conforman un cuadro altamente riesgoso para Chile en materia de energía.

 

No sólo nuestra condición de país importador de petróleo, sino que la falta de una institucionalidad fuerte que permita la exploración y explotación de hidrocarburos por parte de privados, terminan por conspirar en nuestra contra y nos sitúan en un escenario de enorme debilidad.

 

Y para hacer frente con firmeza a este panorama, el país requiere señales claras de sus autoridades, en el sentido que se están adoptando a tiempo las medidas necesarias para resguardarnos de un empeoramiento del contexto internacional, especialmente en cuanto a los precios del petróleo. Pero no vemos esas señales, al contrario, sólo medidas de parche y muchas dudas.

 

El precio internacional del petróleo podría superar incluso los US$ 200 por barril, según analistas en todo el mundo. Entonces, ¿por qué esperar que lleguemos a esos niveles para tomar decisiones? En otros países, como Brasil y Francia, los gobiernos no han dudado en tomar medidas. Lula da Silva liberalizó la exploración de hidrocarburos, abriendo las opciones a la empresa privada, cosa que redundó en el hallazgo de gas y petróleo en el Amazonas. Y en Francia, Nicolás Sarkozy ha propuesto a sus pares de la Unión Europea la suspensión de los impuestos a los combustibles, en caso de seguir subiendo, para así minimizar su impacto en los bolsillos de la población.

 

Aquí en Chile no necesitamos consultar a socios de pactos, ni nada parecido. Solamente considerar que no es posible seguir manteniendo un impuesto a los combustibles que no tiene sustento jurídico ni económico.

 

El reciente acuerdo entre el gobierno y Sebastián Piñera para destrabar el proyecto que inyectó mil millones de dólares al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, contó con nuestro pleno respaldo, porque considerábamos que era urgente aliviar la angustia de muchos sectores que sufren los altos precios del crudo. Es más, considero que ha sido una señal muy potente de que sí estamos preocupados por resolver con rapidez los problemas que afectan a nuestra ciudadanía. Pero esta medida sigue sin solucionar el problema de fondo y por eso no estamos dispuestos a renunciar a la eliminación definitiva del impuesto específico, especialmente considerando que lo recaudado por el Estado llegará a los U$ 2300 millones este 2008. Y mientras el fisco gana, pierden los más pobres, que ven cómo suben los precios de alimentos y otros elementos básicos de su canasta. ¡Para qué hablar del impacto en los transportistas, taxistas y otros que viven del petróleo!

 

La Presidenta Bachelet ha pedido a sus ministros anticiparse a los hechos, pero aquí tuvo que haber un paro de camioneros, con enormes pérdidas para distintos sectores del país, para que las autoridades reaccionaran. Y han replicado el modelo con otros sectores ante nuevas advertencias de huelga.

 

Este escenario de inestabilidad energética ha puesto en juego, como era previsible, nuestro desarrollo económico. Destacados analistas internacionales han venido a Chile a confirmarnos que nuestra economía está estancada y que ya no somos tan especiales en el concierto latinoamericano, porque otros están sabiendo aprovechar las ventajas del momento.

 

Por ello, quiero renovar hoy mi esperanza que el gobierno se hará cargo del problema, respaldando diversas iniciativas que se han gestado en este Senado. Entre otras, un proyecto de ley para implementar la energía nuclear como fuente de abastecimiento en Chile. Llegó la hora de enfrentar este debate y dejar de verlo como un asunto lejano. Países como Rusia han podido y querido salir adelante contando con esta fuente energética.

 

Y otra más, como alternativa momentánea al término del específico a los combustibles: un impuesto móvil, que permita bajar las cargas cada vez que el crudo suba su precio en el mercado mundial, de manera que el fisco no aumente sino que mantenga sus recaudaciones por este concepto, en forma permanente.

 

Ideas y propuestas serias tenemos muchas. Pero no siempre somos escuchados. La palabra sigue teniéndola La Moneda. Y la ciudadanía sigue esperando.