No hay nada más hermoso que la caridad. Pero también la Iglesia ha dicho siempre que “no hay caridad si no hay justicia”. Y, por lo tanto, lo que se hace con estas donaciones me parece hermoso.
Tradicionalmente en Chile se hacen donaciones y se entregan esfuerzos económicos, sobre todo en tiempos en los que nuestro país no tenía la misma situación económica que tiene hoy día.
Me parece que en el proyecto sobre donaciones con fines sociales se avanza fundamentalmente en orden a que podamos tener también acciones a favor de instituciones más pequeñas, y no solo instituciones muy grandes, porque tal vez las más pequeñas son las que más necesitan para poder trabajar en este aspecto.
En ese sentido, avanzamos en una ley que parece, en ese aspecto, muy positiva. Sin embargo, esto no hay que entenderlo o pensar que puede ser una suerte de fórmula moderna del conservadurismo piadoso.
El problema, a mi juicio, es que conforme a este proyecto de ley, según sea la cantidad de dinero que se entregue para estas donaciones, a la larga quien dona diez termina donando de su propio bolsillo no más allá de cinco.
Entonces, la caridad nos dice que no hay que hacerla con dineros ajenos. Y la caridad también es silenciosa.
Y cuando se hace una donación, que a la larga termina siendo la mitad de lo que dice en los papeles, a mí me parece que lo que se está haciendo es sacar de un bolsillo y ponerlo por el otro lado.
Dicho de otra forma, si yo dono cien pesos, me parece bien que esos cien pesos sean de mi bolsillo. Pero si de estos cien, la mitad la va terminar poniendo el Fisco, por la vía de una rebaja en los tributos, yo creo que esta es una ley que tiene intrínsecamente un vicio.
Más allá de que se usen bien o mal estas donaciones, tienen estrictamente un modelo de entrega de recursos que a mí no me satisface.
Si realmente queremos hacer un aporte caritativo a los que lo necesitan hay que hacerlo, sobre todo en un país que tiene un enorme ingreso económico hoy día, donde existen empresas y personas que tienen muchos recursos. Por eso, no veo para qué podemos mantener estas leyes que son de alguna manera una suerte de dar, pero sin dar mucho.