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Valparaíso | 10/07/2008 | Departamento de Prensa |

Que cada uno asuma sus responsabilidades

Por Soledad Alvear, senadora por la Región Metropolitana

Senadora Soledad Alvear, Región Metropolitana

Desde el retorno a la democracia, cada gobierno de la Concertación ha planteado distintas iniciativas para modificar el sistema binominal y acabar con la exclusión política que este provoca. Se han planteado reformas constitucionales, reformas legales, leyes orgánicas, modificaciones al sistema electoral, al número de parlamentarios, redistritajes, corrección del sistema, sustitución del sistema por uno proporcional, entre otras fórmulas.

 

Sin embargo, siempre se requiere seguir pensando, seguir estudiando y se argumenta que, con urgencia, no se puede legislar. Ha habido todo el tiempo para legislar y han habido tantas fórmulas como intentos para terminar con la exclusión.

 

Pero, por alguna razón, los parlamentarios de la Alianza por Chile siempre encuentran una excusa para darle la espalda a este perfeccionamiento de nuestra democracia. Sin embargo, ahora debería ser distinto. Altos dirigentes políticos han comprometido su palabra.

 

Durante la pasada campaña presidencial, los candidatos de la Alianza, Sebastián Piñera y Joaquín Lavín, se comprometieron a terminar con las reformas políticas que quedaron pendientes de la última reforma constitucional. Lo hicieron públicamente.

 

Entonces, no hay democracia posible si sectores que la ciudadanía respalda son excluidos del Parlamento; o si en el Parlamento no pueden estar representadas las fuerzas políticas con apoyo popular relevante.

 

Personalmente, no comparto los postulados del Partido Comunista; no comparto ni su filosofía ni su posición política; nos separan diferencias en nuestra concepción del Estado y del Hombre. Pero Voltaire, enunció en una famosa carta: “No estoy de acuerdo con tus ideas, pero daría la vida por defender tu derecho a expresarlas”.

 

Por eso estamos dispuestos a poner a disposición todo nuestro capital político para que alguno de los dirigentes del Partido Comunista, participen no como espectadores, no desde las tribunas, sino que ocupen un lugar en este Hemiciclo y sean parte de este Congreso, como se merecen en democracia.

 

El fin es uno solo, y es claro: terminar con la repudiable exclusión que persiste en nuestro sistema político, impuesta por las reglas del binominal y amparadas por la derecha.

 

Por eso creo que la actitud de algunos altos dirigentes políticos que pretenden representar al país en las más altas magistraturas es seriamente cuestionable si no cumplen su palabra. ¿Hablamos de seriedad política cuando un candidato presidencial señala una cosa para luego borrar con el codo lo que escribió con la mano?

 

Por eso quisiera recordar las palabras que dijo Radomiro Tomic: “No tengo ni la vanidad ni la ilusión de creer que nuestra palabras vayan a cambiar el voto de nadie, pero es preciso que cada cual asuma plenamente sus responsabilidades”.