Un importante paso dio la Comisión de Pesca al aprobar en forma unánime, dos proyectos destinados a proteger a las ballenas. El primero de ellos tuvo su origen en una moción del senador Antonio Horvath, para declarar monumento natural a estas especies mientras que el segundo corresponde a una iniciativa del Ejecutivo, destinada a proteger a los cetáceos como especie símbolo en el país y que modifica la ley general de pesca y acuicultura.
Así lo dio a conocer el senador Antonio Horvath, integrante de la instancia, quien destacó la importancia que tiene respaldar por ley esta valoración y protección de las ballenas, los cetáceos en general y los ecosistemas marinos asociados, ya que “a la fecha solamente se establecía sólo una veda por Decreto Supremo y por un plazo determinado de años”.
Aseguró que ambas iniciativas apuntan a prohíbir la caza, captura o daño de los cetáceos; se establecen centros de rehabilitación para estos fines y se obliga además a contar con el registro del avistamiento, en Aguas Juridiccionales en la Zona Económica Exclusiva y en el Mar Presencial de Chile, estableciendo normas de seguridad para evitar su daño o colisión con embarcaciones.
El parlamentario aclaró que “desde el año 1991 en que incluimos en la Ley General de Pesca y Acuicultura, la Declaración de Parques y Reservas Marinas, se ha avanzado mucho con el proyecto del Banco Mundial para la declaración de Áreas Marinas de Uso Múltiple que, como lo señala su nombre, son compatibles con otras actividades”.
Explicó que “en Chile existen áreas protegidas en 3 regiones y queda pendiente una, que se encuentra en proceso en el Golfo de Corcovado compartido entre la Región de Los Lagos y la Región de Aysén y una en particular en Aysén”.
El senador Horvath precisó que “hoy en día no se justifica la caza por motivos científicos por cuanto con los instrumentos modernos se aprende más de ellas vivas. Además se constituyen en un atractivo turístico que ya genera cientos de millones de dólares sólo en América”.
Por ejemplo, “en la región de Aysén con su extenso borde costero y territorio marítimo constituido por golfos, fiordos y canales, será en el futuro próximo un centro de atracción turística internacional que permitirá completar esta actividad en todos los meses del año y los pescadores artesanales, tendrán la oportunidad de mostrar su experiencia y generar nuevos ingresos para una actividad que se ha visto disminuida por la caída en cantidad y calidad de los recursos hidrobiológicos”.
Agregó que “también se han generado importantes organizaciones ciudadanas como es el Centro de Ballena Azul, el Centro de Conservación Cetácea, Ecocéanos y la participación de los propios pescadores artesanales en este tipo de iniciativas”.
Puntualizó que en ese sentido “solo queda pendiente que el Ejecutivo, además de sumarse a esta iniciativa ciudadana y de Estado, defina una responsabilidad institucional para la protección de los ecosistemas marinos y provea los fondos públicos para ello”.