En condiciones de remitirlo a la Presidenta de la República para su firma y promulgación como ley, quedó el proyecto que concede la nacionalidad chilena por gracia a la religiosa española Domnina García de Prado, como una forma de reconocer la labor que ha desarrollado en el país en beneficio de los enfermos terminales de escasos recursos.
Esto, luego que la Sala del Senado aprobara en forma unánime la iniciativa originada en un grupo de diputados, que apunta a entregarle la máxima distinción que concede el país a un extranjero que se ha destacado por su labor en función de la comunidad.
La religiosa creó en 1978 la Casa Hogar de Molina, en la Séptima Región, que atiende a más de 200 enfermos terminales.
Al momento de la votación, el senador Jaime Gazmuri consultó si es que la Comisión de Derechos Humanos –que estudió previamente el proyecto-tomó en consideración la pauta de criterios que fijó el Senado para conceder la nacionalidad por gracia.
Al respecto, el presidente de esa instancia legislativa, senador Andrés Chadwick explicó que efectivamente se siguieron los criterios fijados para evaluar la concesión de la nacionalidad por gracia, argumentando que “en este caso, la hermana ha desarrollado una obra social de gran envergadura que está presente en cinco o más regiones del país, que es la atención de las personas más pobres en estado terminal. Son personas abandonadas y nos pareció importante entregarle la nacionalidad por gracia”.
TRAYECTORIA
Cabe recordar que la madre Domnina García de Prado abrazó la vida religiosa el 2 de febrero de 1944 en las Siervas de Jesús de la Caridad en Bilbao, España, realizando sus votos perpetuos en agosto de 1951, en la ciudad de León.
Llegó a Molina, Chile, después de dejar su congregación, para vivir la parábola del Buen Samaritano y dedicarse al cuidado de los más desprotegidos y necesitados. Por disposición del Obispo de entonces, Carlos González Cruchaga, su proyecto se bautizó con el nombre de Hermanas del Buen Samaritano, siendo dado a conocer a la comunidad en diciembre de 1978.
En la actualidad, son 47 las religiosas dedicadas a esta obra, que se encuentran distribuidas en cinco diócesis, con un permanente incremento derivado de nuevas vocaciones, que las atrae desde Chile, Latinoamérica y España.
La Casa Hogar de Molina atiende a más de 200 enfermos terminales, la mayor parte de los cuales provienen de los sectores más pobres de la Región y, agrega, constantemente acoge enfermos en situación de abandono.
En 1990 la religiosa fue condecorada por el Ministro de Salud, con el título Presidente de la República Orden de Cruz del Sur en el Grado de Comendador; en 1993, el Alcalde de Molina le rindió un homenaje público, entregándole un galvano en reconocimiento a su labor de ayuda a los necesitados; y en agosto de 1994, al cumplir 50 años como religiosa, el círculo de amigas de las Hermanas del Bien Samaritano, de Frankfurt, le reconoció por su abnegada labor en beneficio de los más pobres.
De acuerdo a las normas establecidas, la nacionalidad por gracia constituye el más alto honor que se puede conferir a un extranjero en nuestro país, por lo que sólo se deberá conceder a personas notables y destacadas, que exorbiten el término regular en el estado de actividad que les es propio.
Para otorgar esta distinción deberá considerarse la existencia de una vinculación real del beneficiario con la comunidad nacional, y será necesario que la actividad ejercida por el extranjero se traduzca en un beneficio efectivo y relevante para el país.
Asimismo, las actividades realizadas deberán haber alcanzado relevancia nacional independientemente de que hayan tenido lugar en una zona determinada del territorio nacional o se hayan circunscrito a un sector específico de actividad.