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Valparaíso | 05/09/2009 | Departamento de Prensa |

No basta con una legislación, necesitamos un verdadero compromiso-país

Por Andrés Allamand, senador por la Región de Los Ríos

Senador Andrés Allamand, Región de los Ríos

La verdad es que hay ciertos hitos que son a la vez políticos y legislativos en los países, y yo tengo la impresión de que la legislación sobre Protección y Aaseguramiento de uso no letal de especies cetáceas que estamos impulsando precisamente reviste tal carácter.
                  
No es menor que de alguna forma este cuerpo legal suponga explícitamente un compromiso que hasta ahora no ha asumido el país, pero que de verdad hace relación con su propia identidad. Si un país que tiene una costa como Chile, en el cual, como se señala en el encabezado de estos proyectos, habitan casi la mitad de los cetáceos conocidos, no tiene explícitamente un compromiso de protección y de conservación, en definitiva, está en deuda consigo mismo.
                  
El ciclo de reproducción de los cetáceos es particularmente lento, por lo cual en muchos casos, no es así, la subsistencia de sus poblaciones son particularmente sensibles a todo tipo de caza.
                  
En Chile de alguna manera hemos girado, toda vez que hemos dejado atrás alguna actividad ballenera que en algún período nos caracterizó, pero no es lo que ocurre con otros países.

 

 

Hoy día existe un grupo importante y poderoso de países balleneros, entre los que destacan Japón, Noruega, Islandia, por citar solamente tres, donde en general, corresponde que nosotros nos separemos, nos distingamos y establezcamos una clara diferenciación entre nuestra conducta y aquella que caracteriza a esos países.

 

Hoy día nosotros tenemos, desde el punto de vista normativo, una veda extractiva desde el año 1995, pero solo por treinta años, y no solamente respecto de estos cetáceos sino que también de otros animales.
                  
En general, este proyecto nos permite adoptar un compromiso definitivo e indefinido que nos permite ir mucho más lejos que la actual generación.
                  
Creo, además, que es importante dar cuenta de que en estos cuerpos legales se está avanzando verdaderamente en normar las actividades de avistamiento, estas actividades son sin duda importantes, tanto desde el punto de vista del estudio, de la preservación de las especies, permite una sensibilización de todos aquellos que participan en las mismas. Y, por lo tanto, es importante en vista de que están creciendo, que exista un cuerpo normativo que de alguna forma las reglamente.
                  
En el mismo sentido es sin duda un aporte que se consagren las figuras del rescate e, incluso, la posterior devolución de estos ejemplares a su medio natural cuando se encuentran en situaciones de amenaza.
                  
Finalmente, dos pequeñas reflexiones:  en términos de la importancia de avanzar en una institucionalidad que sea más funcional a este objetivo y, también, desde el punto de vista de los recursos, no se saca nada con aprobar estos cuerpos normativos si en definitiva no existen los recursos para implementarlos.

 

Y, en segundo lugar, es también bastante significativo que en el Ejecutivo se pueda ir avanzando desde ya en la preparación de todos los reglamentos asociados en definitiva a estos proyectos. De lo que se trata es de que no ocurra lo que ocurre por ejemplo hoy día con la Ley de Bases de Medioambiente, que a catorce años de su dictación aún carece de muchas normas de emisión y de calidad que son precisamente necesarias para su implementación.
                  
No pocas veces ocurre que se avanza legislativamente, pero posteriormente se entra en un rezago desde el punto de vista reglamentario, que en la práctica, de alguna manera obstaculiza la expedita aplicación y vigencia de la ley.