Con el fin de evitar que se produzcan más accidentes en la Ruta que une el Lago Chungará con Arica, los senadores Jaime Orpis y Carlos Bianchi presentaron una moción que obligará a los conductores que se desplacen sobre los 2.500 metros de altura a rendir un examen médico especial.
La iniciativa que será analizada por la Comisión de Transportes se fundamenta en que una de las causas basales de los accidentes que cobraron recientemente la vida de nueve alumnas del Colegio Cumbres y de 12 turistas en dicha Ruta CH-11 que une Arica con Bolivia sería el efecto fisiológico que la altura tiene en los choferes, más conocido como MAM “mal agudo de montaña”.
Por estas razones, los senadores Orpis y Bianchi consideraron “fundamental” establecer un mecanismo que permita calificar la capacidad de los conductores, especialmente los dedicados al transporte de pasajeros, en este tipo de caminos en altura que otorgue seguridad tanto a los usuarios, como a los propios chóferes y a las empresas que prestan estos servicios.
En ese sentido, propusieron que los conductores de transporte de pasajeros, con una capacidad de más de diez personas, que conduzcan vehículos por caminos que se encuentren a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar, deberán someterse al diagnóstico del mal agudo de la montaña.
“Este será un requisito esencial para conducir en estas rutas y deberá ser otorgado por un organismo de salud. En caso de no cumplir con esta obligación, serán solidariamente responsables tanto el dueño de la empresa transportista, como el conductor del vehículo”, manifestaron los legisladores.
El senador Orpis, quien vivió de cerca la tragedia que afectó a las jóvenes estudiantes que volcaron en el bus en que viajaban en el kilómetro 135 de la Ruta CH-11, cuando regresaban de un paseo al Lago Chungará señaló que “no estamos ante un hecho aislado puesto que el 22 de marzo de 2006 en el kilómetro 44 del valle de Lluta 12 personas murieron y 4 quedaron gravemente heridas, luego de que el minibus de turismo en el que viajaban se desbarrancara cuando bajaba por esa misma ruta”.
Precisó que “al indagar sobre las causas basales de ambos accidentes, se llega a un punto en común: en los dos casos sus orígenes estarían relacionados con las condiciones de extrema dificultad para la conducción que plantea el sinuoso camino que una a Arica con el Lago Chungará, en el altiplano”.
Agregó que “entre el 2005 y 2008 en esta misma ruta hubo 31 fallecidos, entre ellos, 4 camioneros bolivianos. Las carreteras que atraviesan las empinadas cuestas y pendientes de la Primera Región, requieren ciertos requisitos especiales para su conducción”.
Sostuvo que “hay médicos que aseguran que los accidentes pueden ser producto de los efectos fisiológicos de la altura en los choferes, materia sobre la cuál no hay unanimidad entre los especialistas, pero aún así, en una carretera por sobre los 2.500 metros sobre el nivel del mar, la aparición de síntomas inexplicables, deben considerarse como MAM (mal agudo de la montaña)”.
Puntualizó que “el diagnóstico del MAM es clínico, esto es, basado en la apreciación general del estado del sujeto ya que no existe ningún síntoma que, por sí solo, lo identifique de forma inequívoca. Generalmente se recurre a tablas de síntomas, cada uno de ellos con distinta puntuación. Si la suma total de los puntos obtenidos supera determinado umbral se considera criterio diagnóstico de MAM, así como la gravedad del mismo”.