Creo que nadie sabe si estamos al comienzo de una crisis más grande o al final de una crisis. Esa frase la repite todo el mundo, y por eso vamos a tener que mirar de dónde viene la crisis, y nosotros, al transformar que esta es una crisis financiera, creo que nos olvidamos del resto del problema.
Y yo voy a hacer un análisis subjetivo -como todo análisis-, pero que puede ayudar para seguir mirando más adelante. Yo creo que el origen de este problema viene de una arrogancia de poder infinito y de arrogancia cognitiva infinita. Hay dos arrogancias aquí.
La arrogancia de poder infinito la representa el Presidente Bush. Se puede hacer cualquier cosa: se puede ir a la guerra; se puede vivir bien. Ustedes se acuerdan que, al final, cuando empezó la guerra de no me acuerdo si la de Afganistán o de Iraq, lo primero que dijo: “Consuman más”. Esa fue la contribución que el país debía.
Yo tengo a toda mi familia allá. Voy para allá frecuentemente. Y, por lo tanto, le puedo decir que el país está en guerra, pero no se siente en guerra. Tal vez se siente rico. Un país que tiene la deuda que tiene… Mientras que el país pobre del mundo, que es China, se siente pobre, ahorra mucho y le presta plata al país rico.
Entonces, vivimos en un mundo bien paradójico, que creo que nunca lo apreciamos.
La segunda cosa -y ahí le pido al Ministro Andrés Velasco que me entienda; yo lo aprecio mucho, y creo que lo han hecho muy bien todos. Así no va por ahí mi crítica-, yo creo que la ciencia económica no es una ciencia perfecta; ni siquiera ninguna ciencia es muy perfecta. A mí lo que me impresiona de esto es que son muy pocos los economistas mundiales que sabían esto a tiempo, o lo sabían con la fuerza suficiente.
Yo he visto a gente prediciendo la crisis financiera bancaria china en Estados Unidos, pero no esta, y del tamaño y la magnitud. Todo el mundo hablaba del subprime; pero el asunto es mucho más grande.
Así que yo personalmente pienso que hay algo en el fenómeno mundial que es más profundo de lo que nosotros lo entendemos, de lo que entiende nadie. Y cuando uno está ante eso, la labor es desarrollar la sabiduría. Y la sabiduría es antagónica al conocimiento. La sabiduría es, esencialmente, prudencia y calcular riesgos y actuar con riesgos prudentes.
Así que personalmente pienso que nosotros nos podemos ver en situaciones mucho más graves. Sin embargo, también pienso que la otra parte del problema es la mentalidad cultural norteamericana. O sea, los americanos no quieren recibir malas noticias. Y, desde ese punto de vista, una persona que tiene inversiones allá y su futuro, en parte, depende de esas inversiones, me alegro que pase ahora y no pase en cinco años más. Porque puede que despierten.
Yo creo que la excesiva política en el consumo y en la felicidad de corto plazo está
produciendo este problema, cosa que los chinos no tienen, porque creen en la felicidad a quinientos años plazo. Así que no les pasa esos problemas. Pareciera. Ojalá que sea cierto lo que yo digo.
Entonces, aquí hay una falla de los analistas económicos y de los organismos de control, no solo de los reguladores. Y en parte se debe a que la gente no quiere escuchar malas noticias. Y ahí viene mi pedido de conversar en serio, porque hay cosas que uno, cuando habla en público y está la televisión, no las puede decir. Porque, si las dice, contribuye negativamente. No importa lo que diga. Y eso tenemos que reconocerlo; es de la esencia del discurso político. Es parte del discurso político el que nosotros callamos, exageramos y no decimos las cosas. No decimos nuestras dudas. Y yo creo que nadie en el mundo hoy día puede funcionar sin dudas.
Y por eso me preocupa mucho cuando decimos que tenemos hechas todas las tareas completas, porque el haber hecho las tareas completas quiere decir que hay un profesor que le corrige a uno las tareas. Pero no hay profesor, no hay nada. Es todo más o menos.
Entonces, yo digo: creo que han hecho cosas muy bien; pero nadie puede hacer las tareas completas porque no sabemos qué está pasando.
Quería recordarles a ustedes que hace ochos años atrás Rusia estaba en problemas: era un país pobre, devastado. Hoy día, es un país que tiene casi un trillón de dólares en cuenta bancaria, un país rico.
Si el sistema político mundial lo permitiera, entre China, Rusia y los árabes se podrían comprar Occidente. Esa es la verdad. Tienen plata suficiente. Está barato y se necesita plata. Si el mercado funcionara, se lo podrían comprar. Sería bien interesante encontrarle al rey de saudiarabia, Presidente, no sé dónde. ¡No va a pasar! Pero no va a pasar, simplemente, porque la política domina, como siempre.
Entonces, hay oportunidades para algunos, de hecho.
LA ELECCIÓN EN ESTADOS UNIDOS
Por último, quiero señalar también la importancia de la elección de los Estados Unidos.
Si Estados Unidos saca las tropas de Iraq, ahorra aproximadamente 2 billones de dólares diarios. Esa es la cantidad. Y 2 billones de dólares diarios es como -cuánto vamos sacando…-, son como un trillón de dólares de ellos. Es más grande que lo que están poniendo en la crisis. O sea que en dos años tienen arreglado el problema.
O sea, es bien importante eso.
Pero si ustedes analizan lo que hablan los candidatos, no se atreven a decirlo. McCain habla del orgullo, que no hay que salir, y Obama. Yo digo, los candidatos están condenados a no decir la verdad, porque si la dicen, las emociones populares no la van a querer escuchar.
Pero ese es el número. El número es ese, y no es tan grande la crisis.
Y respecto a Chile quiero decir dos cosas. Coincido con el senador Carlos Ominami de que yo entiendo que más o menos las cifras son 20 billones de dólares en Chile de la empresas extranjeras, de las empresas chilenas con créditos en el extranjero, y 10 millones de los exportadores. Eso se va a reducir, no a cero, seguramente; pero se va a reducir. Y ahí la pedida de transparencia me parece importante. Y también pienso que van a haber oportunidades. Yo creo que si Obama va a ser Presidente -que yo creo que va a ser-, va a tener que invertir en una nueva estrategia energética, y Chile podría ser socio en esa estrategia, sobre todo el Sur y el Norte de Chile…