Un llamado al Poder Ejecutivo para que elimine de la legislación chilena todo vestigio de la pena de muerte, hizo el integrante de la Comisión de Derechos Humanos, senador Jaime Naranjo, al conmemorarse hoy el Día Internacional en contra de la Pena de Muerte.
El parlamentario recordó que aún cuando Chile abolió dicha sanción el año 2001, todavía está vigente en casos de graves delitos cometidos en tiempo de guerra, como lo establece el Código de Justicia Militar.
“Esta fecha es una nueva ocasión para que más países ratifiquen la Resolución aprobada el 18 de diciembre de 2007 por la Organización de las Naciones Unidas contra la pena de muerte, la cual fue suscrita en septiembre de este año durante su visita a la ONU por la Presidenta Michelle Bachelet”, explicó el senador.
Agregó, que en esa oportunidad la Mandataria manifestó que se sentía especialmente orgullosa de hacerlo y que se comprometía a luchar como país para que esta práctica fuera abolida definitivamente a nivel internacional.
Sin embargo, precisó el parlamentario, “en nuestro país aún se encuentra vigente en casos de graves delitos cometidos en tiempo de guerra, que se encuentran tipificados en el Código de Justicia Militar. Por tanto nuestra tarea aun pendiente es eliminar cualquier vestigio de ella de nuestro ordenamiento jurídico”.
PRÁCTICA INHUMANA
El senador Naranjo señaló que la pena de muerte es mucho más que un castigo, pues constituye una “práctica inhumana”, por lo cual debe ser abolida.
“Quienes defienden su utilización no han querido reconocer que su implementación no es útil, ya que si bien es cierto que se elimina al delincuente, no se acaba con los motivos económicos, sociales y políticos que generan los actos castigados. La pena de muerte viola el derecho a la vida, proclamado por la Declaración Universal de los Derechos Humanos”, advirtió.
En su opinión, la humanidad ha avanzado decididamente hacia la abolición de la pena de muerte. A modo de ejemplo, recordó que en 1948 cuando se aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sólo 8 países la habían abolido y hoy ya son 133 naciones.
No obstante, dijo que aún queda camino por recorrer, pues según estadísticas de Amnistía Internacional el 91% de las ejecuciones realizadas el 2006 se aplicaron en 6 países: China, Estados Unidos, Irán, Pakistan, Irak y Sudan.
“Debemos aprovechar este 10 de octubre para reafirmar nuestro compromiso como país de continuar luchando por la abolición total de la pena de muerte en el mundo. La pena de muerte no puede continuar siendo una forma de venganza del Estado o la sociedad contra quienes han infringido la ley, por más grave o condenable que haya sido el delito que cometieron”, puntualizó.