En condiciones de cumplir su tercer trámite, en la Cámara de Diputados quedó el proyecto que facilitará la factorización de las facturas por parte de pequeños y medianos empresarios. Ello, luego de que la Sala del Senado aprobara en forma unánime la iniciativa que mejora el mérito ejecutivo, el cobro y cesión de la factura.
Durante el debate intervinieron los senadores Carlos Ominami, Evelyn Matthei, Jaime Orpis, Carlos Kuschel, Adolfo Zaldívar y Hernán Larraín quienes coincidieron en manifestar su preocupación por los pequeños y medianos empresarios quienes por no reunir los requisitos para el factoring bancario deben recurrir al sector no bancario con altos intereses.
En ese sentido y a petición de los senadores Carlos Ominami y Hernán Larraín, la Sala acordó enviar un oficio para que el Ejecutivo -ya sea mediante un veto a esta iniciativa o a través de otro proyecto independiente- patrocine las indicaciones que presentó el senador Ominami y que apuntaban a regular el factoring no bancario.
Cabe recordar que estas modificaciones fueron declaradas inadmisibles por la Comisión de Economía que preside el senador Guillermo Vásquez, por no corresponder a la idea matriz de este proyecto.
Al respecto, el senador Ominami advirtió que “en materia de factoring no bancario en el país existe un gran vacío” y recordó que con anterioridad también solicitó incluir en este proyecto que facilita la cesión y cobro de facturas por parte de pequeños empresarios una serie de indicaciones para regular esta materia.
Recalcó que “el principal problema es que el llamado factoring no bancario está prácticamente no regulado y opera en condiciones más cercanas a la usura, ya que son normales el cobro de tasas de 3,8% y 4% mensual. Estas cifras hacen casi imposible el pago de las deudas”, dijo.
Agregó que otro aspecto importante es que el gobierno, dentro de las medidas para enfrentar la crisis financiera, destinó recursos para inyectar liquidez al mercado del factoring “y me preocupa que se entreguen dineros a una actividad como el factoring no bancario que está mas cercano a la usura y por eso lamento que se hayan declarado inadmisibles mis indicaciones”.
Coincidió con su par, la senadora Evelyn Matthei quien explicó que “estas tasas de interés del factoring no bancario son inaceptables y queremos asegurarnos de que si se está inyectando liquidez al mercado del crédito para las pymes, por lo menos las tasas de interés deberían ser razonables”.
Agregó que “esto debería abordarse con una mezcla de seguros de créditos y unas tasas razonables porque los recursos estatales no son para aumentar las ganancias de los intermediarios y estoy de acuerdo con que este tema se aborde con seriedad y prontitud”.
En tanto, el senador Jaime Orpis si bien compartió la misma inquietud manifestó que “pese a que este proyecto sea limitado hay que facilitar el sistema de factoring para las pymes, porque en la actualidad necesitan más que nunca contar con liquidez”.
En la misma línea, el senador Carlos Kuschel respaldó esta iniciativa, porque “aunque modesta, es necesaria porque hay problemas “de financiamiento del crédito para las pymes”. Sin embargo, también es conveniente permitir que las pequeñas y medianas empresas se financien con su propio capital y utilidades y que paguen impuestos solo de las utilidades retiradas y no de las reinvertidas porque es importante que tengan su propio sistema de financiamiento”.
El Presidente del Senado Adolfo Zaldívar compartió la opinión de sus pares respecto a la necesidad de resguardar la liquidez para las pymes, en especial en momentos donde existe una crisis financiera internacional y se mostró partidario de regular el factoring no bancario.
Al respecto, el senador Hernán Larraín señaló que “recogiendo la unanimidad frente a este tema, lo que deberíamos hacer es pedir al Ejecutivo que vete el proyecto y que incluya las indicaciones que fueron declaradas inadmisibles en la Comisión de Economía, de modo de dar curso a las inquietudes surgidas durante este debate”.
En lo fundamental, el proyecto sobre factorización perfecciona la ley que otorgó mérito ejecutivo a la factura para que las pymes tengan acceso al capital de trabajo.
El factoring es una alternativa de financiamiento para el capital de trabajo, orientada preferentemente a pequeñas y medianas empresas, mediante el cual una empresa traspasa el servicio de cobranza futura de los créditos y facturas existentes a su favor, a cambio de lo cual obtiene de modo inmediato el pago de esas operaciones, previo pago de una comisión.
De este modo, las pymes podrán tener acceso al capital y liquidez otorgándole más fuerza y mérito ejecutivo a la factura y solucionar ciertos inconvenientes que han surgido en el transcurso de la operatoria de esta ley que abrió un mercado que no existía.
En la actualidad algunos de los principales problemas que presenta el sistema de factorización son: que algunas empresas con posición dominante en el mercado se oponen a que sus proveedores cedan las facturas a empresas de factoring; la retención de la cuarta copia de la factura por parte de la empresa obligada al pago o bien, la demora en el pago por el deudor de una factura que le ha sido notificada por una empresa de factoring.